La polémica por la utilización de la palabra “afrancesado” en medio de una sesión está lejos de atenuarse en la Legislatura de Río Negro.
El legislador de la Coalición Cívica-ARI, Fernando Frugoni, manifestó este martes su rechazo al proyecto del vicegobernador, Pedro Pesatti, quien propuso regular los denominados “discursos del odio” en los tres poderes del Estado.
Para Frugoni, que usó esa expresión en el recinto y que protagonizó un duro cruce con el legislador peronista José Luis Berros, la salida que busca Pesatti es anticonstitucional. Por eso anticipó que “lo votaré en contra si es que alguna vez llega al recinto”.
Una iniciativa “innecesaria”
El legislador de la CC-ARI dijo que intentar regular y eventualmente sancionar manifestaciones de ese tipo es una iniciativa «innecesaria para el caso específico de la Legislatura, ya que todos los mecanismos para guardar el orden están establecidos en el Reglamento interno, Capítulo XVIII en los capítulos del 129 al 134, que aconsejo al presidente del cuerpo que los lea”.
“Lo que se necesita Pesatti es autoridad para aplicarlo, no una nueva ley que abre la puerta a la autocensura. Parece que el vicegobernador quiere que la libertad de expresión sea menos libre”, opinó.
Frugoni consideró que el proyecto del vicegobernador “es un tiro de gracia a una de las libertades fundamentales de la Constitución Nacional y Provincial, que es la de expresión”, y “lo que pretende es censurar y castigar al que piensa distinto, al mejor estilo del régimen kirchnerista”.
El parlamentario recordó que “este mecanismo ya lo sufrí ejerciendo el periodismo, pero nunca lograron ni lograrán, que me calle la boca”.
“Igual al gobierno de Milei”
Frugoni explicó que “el llamado discurso del odio, fue la columna vertebral con la que los kirchneristas estigmatizaban, descalificaban, censuraban, perseguían y sancionaban al que no pensaba igual a ellos, no obedecía su discurso o tenía otra visión de la realidad que planteaba el relato de los gobiernos más corruptos de la historia democrática argentina. Actúan igual al gobierno de Milei”.
“Es una práctica común de los kirchneristas en la Legislatura, tergiversar las exposiciones de quienes señalamos cómo el kirchnerismo dinamitó la Argentina, insultan y amenazan con golpizas, y todo frente a la impávida actitud del presidente de la Legislatura, que deja hacer y no nos da el derecho a réplica, incumpliendo en forma muy clara el Reglamento Interno que, si lo aplicara, todo esto no pasaría”, expresó.
A su vez, el legislador resaltó que el proyecto de Pesatti, “va contra el estado de derecho y está basado en la falacia del discurso del odio, con lo que pretenden que uno diga lo que quieren escuchar o, dicho de otro modo, callar las verdades que no quieren escuchar”.
Frugoni advirtió sobre la inoportunidad del proyecto ya que “existen múltiples pedidos y notas elevadas a esta Legislatura, incluso al propio vicegobernador, que siguen sin respuesta, como el reclamo de la Red Provincial de Instituciones de Discapacidad, que plantean la urgente aplicación de la Ley 5.639 de capacitación obligatoria en discapacidad para los agentes públicos, incluso lo instan a convocar a una charla para concientizar a los legisladores en este tema”.
Afrancesado. “Pesatti se quiere mostrar sensible”
Pesatti “se quiere mostrar sensible frente a lo que decimos los legisladores al hablar, mientras ignora las demandas básicas de quienes trabajan por la inclusión y los derechos de las personas con discapacidad”, remarcó.
El también vicepresidente de la bancada, recordó que la Legislatura aprobó dos comunicaciones del Bloque de la CC-ARI Cambiemos, instando al Poder Ejecutivo a reglamentar con celeridad la Ley 5.639, por lo importante que es avanzar hacia una provincia más accesible e inclusiva. “La sociedad espera respuestas concretas en estas materias, no iniciativas destinadas a disciplinar la voz de los que pensamos distinto”.
Frugoni concluyó que la prioridad de la Legislatura debe ser atender las verdaderas urgencias de la comunidad rionegrina: garantizar derechos, promover la inclusión y fortalecer la institucionalidad. “Defender la libertad de expresión no significa avalar agravios, sino asegurar que el disenso tenga lugar en una democracia madura y respetuosa. Eso se logra aplicando las normas que ya existen, no generando nuevas restricciones”.
