Vendió churros en Necochea y recibió el Martín Fierro de Oro. Es figura de la exitosa “El Eternauta”, delante y detrás de cámaras: como Omar, el recién llegado de los Estados Unidos, y en el guión que escribió junto al director Bruno Stagnaro, para la miniserie de Netflix. Debutó en televisión a los 26 años como Walter en “Okupas”. Siguió con “Sol negro”, “El puntero”, «El Marginal», “Un gallo para Esculapio”, donde además fue coguionista. Entre proyecto y proyecto fue metalúrgico, volvió a trabajar en la churrería de sus padres, vendió discos para llegar a fin de mes. Ariel Staltari no es un hombre de perfil bajo, pero sí discreto. Y sobre todo, es un hombre agradecido. En esa alquimia, su rostro se vuelve sinónimo de una argentinidad cruda, como si conjugara la calle con la introspección.

Nacido en Ciudadela y criado en Necochea, en una familia de inmigrantes italianos que vendía churros, aprendió desde temprano el valor del trabajo. “Nunca me avergonzaría de volver a esos inicios”, dice. A fines de los 90, cuando apenas tenías 25 años, enfrentó un diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda. Fue durante la quimioterapia, en el Hospital Posadas que apareció la actuación. «Okupas», su papel fundacional, no sólo le dio visibilidad; fue, según sus propias palabras, “una salvación”.
Mientras prepara junto a Stagnaro la segunda parte de “El Eternauta”, este fin de semana, Staltari llega al Alto Valle. Trae «Agotados», un unipersonal cómico y vertiginoso en el que interpreta más de 40 personajes. La pieza, dirigida por Pablo Fábregas, expone el caos detrás del sistema de reservas de un restaurante top porteño. Mientras lidia con los llamados, el protagonista -Sam- sueña con una audición que cambie su destino de telefonista. La magia que lo saque de ese trabajo que lo agota en más de un sentido. “Cuando leí el guión que me alcanzó Valentina Berger, dije: esto es imposible de hacer, lo quiero hacer. Es un gran desafío estar una hora y diez arriba de un escenario, componiendo tantos personajes”, dice Staltari, durante la entrevista con Mañana de Noticias.
Cómo es la obra
“Agotados» -dice Staltari- “cuenta la vida de Samuel, de Sam, que es un actor que intenta alcanzar su sueño, vivir de la actuación. Como tanta gente en la vida, tiene sueños. Pero mientras tanto, te toca trabajar en otro lado que no te gusta tanto, tal vez. Eso tiene un punto de encuentro con nuestra sociedad”, analiza Staltari.
“Él trabaja en un restaurante boutique. Atiende, en una especie de call center, a los comensales que intentan reservar su mesa. Ahí se empieza a dar este vértigo. En milésimas de segundos tengo que cambiar de texturas emocionales, psicológicas, de voces, de posturas corporales, porque son llamados telefónicos: yo me hablo, y me respondo. En los primeros minutos hay un código que se establece. El espectador me mira como diciendo, ¿qué va a hacer este chiflado? Y una vez que compran el código, le empiezan a pasar muy bien y muy mal, porque también sienten esa asfixia que siente Samuel yendo de acá para allá”, explica.
La obra, que se verá el viernes 8 en el Casino Magic de Neuquen, el sábado 9 en el Centro Cultural Roberto Abel de Cipolletti y el domingo 10, en Casa de la Cultura de Roca, plantea preguntas al espectador. Por lo menos, esta: ¿qué estoy haciendo yo por perseguir mis sueños?
No claudicar en los sueños
Staltari disfruta de ese ida y vuelta que propone el teatro, la posibilidad de que el que está sentado frente al escenario se haga preguntas. O que al menos, se sienta menos solo en sus sensaciones. “Se puede decir: a mí me está pasando lo mismo que a este tipo en el trabajo, porque solapadamente, más allá de que la pase bien, la obra también habla de la opresión, habla de la precarización laboral, habla del abuso de poder, del maltrato, cosas que también son reconocibles para nosotros”, dice.
“No claudicar en la búsqueda de ese sueño, eso es lo importante”. En cualquier otro podría sonar a una frase hecha. Pero Staltari sabe de lo que habla. “Hay mucho de Samuel en mí y mucho de Ariel en Samuel también, porque soy hijo de comerciantes y porque soy actor y porque muchas veces fui detrás de ese sueño y muchas veces tuve que volver a trabajar en la churrería o en otros lugares para poder vivir y parar la olla. Como tanta gente”.
El sueño de Staltari es la actuación. Y él sabe, aprendió de una frase de Federico Luppi, que eso significa “ser un eterno desocupado que a veces trabajaba”. Pero además, le gusta el desafío de “jugar” todo lo posible en distintos registros. “Me gusta seguir jugando, seguir aprendiendo y hacer cosas que nunca hice, porque yo nunca protagonicé en Calle Corrientes, en Buenos Aires. Por eso, los jueves hago Agotados en Paseo de la Plaza. Me la tenía que jugar y quería además hacer gira por el interior. Necesito estar con la gente de otros lugares. Tengo ganas de abrazarme con el público, de sacarme fotos, de agradecer la buena energía que me fueron tirando en el paso del tiempo con los diferentes proyectos que hice”, dice.
Es un hombre agradecido.
Escuchá la entrevista completa con Ariel Staltari en Mañana de Noticias
