El presente de la exgobernadora Arabela Carreras transcurre entre la actividad privada, la docencia y la capacitación en nuevas tecnologías, con especial interés en el uso de la inteligencia artificial aplicada al diseño de políticas públicas. Sin embargo, a dos años y medio de haber dejado la Casa de Gobierno, la política continúa ocupando un lugar central en su agenda.
Desde un rol de asesora, Carreras asegura que colabora con distintos espacios opositores —cuyos nombres prefiere mantener en reserva— a los que considera con posibilidades reales de disputar la Gobernación en 2027.
En diálogo con Literal, la exmandataria analizó el escenario político de Río Negro, confirmó que trabaja en la construcción de un espacio propio —sobre el que promete brindar más detalles a medida que se acerque el calendario electoral— y se refirió al clima interno de JSRN, su antiguo partido, donde advirtió que persiste el temor a expresar diferencias por posibles represalias.
El balance de la actual gestión
«No hay que adelantar el escenario electoral. Hay que esperar un poquito, tenemos que poder manejar los tiempos», respondió la exmandataria cuando se le consultó sobre los espacios que asesora actualmente.
Carreras evitó dar precisiones y eligió no agitar el tablero en un contexto donde cualquier definición puede abrir nuevos frentes de discusión. Antes que hablar de candidaturas o alianzas, aseguró que su principal preocupación pasa por el rumbo de la gestión pública.
«Hay muchas cosas que están en estado crítico en este momento«, afirmó con contundencia al referirse a la situación de la salud, la educación y la seguridad.
La discusión por 2027 parece haberse adelantado respecto de los tiempos que plantea la propia exgobernadora. En las últimas semanas se multiplicaron los movimientos de dirigentes y las especulaciones sobre futuros armados. Pero, para Carreras, más que una explicación vinculada al proceso electoral, ese fenómeno responde a un creciente malestar social.
«Te doy un ejemplo: pacientes internados denunciando que no tienen luz, agua o calefacción, y estamos hablando de personas que muchas veces permanecen meses en el hospital. Son los sectores más vulnerables, que no tienen obra social, no tienen recursos y además están enfermos», sostuvo.
La exgobernadora también apuntó a la situación de la seguridad. «Más allá de que no contamos con estadísticas actualizadas y muchas veces no se refleja en toda su dimensión, hay problemas de inseguridad muy importantes. Están ocurriendo hechos que antes no ocurrían y se observa una mayor gravedad en los delitos. Llega un punto en que esa crisis se expresa de algún modo«, consideró.
«Hay una agenda urgente para quien aspire a gobernar. Por ejemplo, Desarrollo Social tiene como programa emblema la entrega de anteojos y se hace un uso político de una necesidad que es realmente espeluznante. Antes los anteojos se entregaban en el área social del hospital y no había ningún ministro sacándose fotos porque era un servicio social del hospital. Eso debería volver a ese lugar».
Arabela Carreras, exgobernadora de Río Negro.
El temor a las represalias
Ese malestar con la conducción de la provincia parece comenzar a mostrar sus primeros efectos dentro de JSRN. La salida esta semana de los legisladores Marcela Abdala y Daniel Sanguinetti del bloque oficialista expuso con claridad las tensiones internas que atraviesa el partido. Ambos dirigentes barilochenses justificaron su alejamiento en la falta de espacios para expresar diferencias respecto de la conducción política y la gestión de gobierno.
Carreras, alejada de Juntos desde hace tiempo, compartió un diagnóstico similar. Según afirmó, el clima de malestar se extiende mucho más allá de los dirigentes que decidieron romper con el espacio. «Me reservo nombres y cargos porque cada uno encuentra su momento para decir lo que piensa. Incluso hay ministros con mucho malestar, gente con rango de ministro, pero evidentemente no es sencillo poder decirlo«, sostuvo.
Para la exgobernadora, detrás de ese silencio existe un temor concreto a sufrir represalias. En ese contexto, denunció la utilización de herramientas judiciales y administrativas para disciplinar a quienes expresan posiciones críticas.

«Hay mucho malestar que a veces no se expresa porque hay presión. Hay persecución judicial. Todos estamos esperando que nos hagan una denuncia de algún tipo. Todos sabemos que expresar disidencia significa persecución judicial. Siempre hay algún fiscal dispuesto a hacerlo», afirmó.
Como ejemplo, mencionó las investigaciones vinculadas al programa Techo Digno, en las que varios intendentes terminaron sobreseídos. Sin embargo, consideró que aun cuando las causas no prosperan, generan consecuencias económicas y personales para los involucrados. «Eso obliga a contratar abogados y a defenderse en la Justicia con un final incierto. Incluso algunos te dicen por lo bajo: ‘Disculpame, estoy muy presionado‘. Este es el escenario gravísimo que estamos viviendo y por eso empieza a salir a la luz», señaló.
La exmandataria recordó, además, la denuncia penal presentada por las legisladoras Magdalena Odarda y Ayelén Spósito por la contratación de la empresa israelí Mekorot para la elaboración de un plan hídrico provincial. La presentación fue desestimada por la Justicia a mediados del año pasado, al concluir que no existió delito alguno y que Carreras no tenía la obligación legal de remitir el contrato a la Legislatura ni de publicarlo en el Boletín Oficial.
«Te pueden denunciar por cualquier cosa. Y eso te obliga a dar respuestas. Hay escraches en medios de comunicación amigos del Gobierno. Te ponen en una situación incómoda y desagradable durante mucho tiempo. Después pasa, pero es la respuesta inmediata frente a cualquier expresión pública de disidencia», remarcó.
Poco espacio para debatir ideas
Carreras sostuvo que, con el paso de los años, JSRN fue perdiendo el impulso transformador que le dio origen y que la discusión interna terminó desplazada por la lógica de conservación del poder.
Según planteó, el espacio dejó de concentrarse en cómo resolver los problemas de la provincia y comenzó a enfocarse cada vez más en las disputas políticas. En ese proceso, aseguró, también se fue debilitando la capacidad de escuchar voces críticas al interior.
«Juntos se convirtió en el escenario total de la disputa. El partido pasó a ocupar toda la discusión política y eso endureció el trato interno. Se empezó a dejar de lado la posibilidad de dar debates más profundos porque, en todo caso, se entendía que era la oposición la que debía discutir al Gobierno. Entonces, dentro no te queda opción. Por eso decidí irme«, afirmó.
La exgobernadora también cuestionó el esquema de toma de decisiones que, a su entender, se consolidó alrededor del gobernador Alberto Weretilneck. Según describió, existe un círculo reducido de dirigentes con capacidad de influencia directa sobre el mandatario, lo que limita la llegada de otras miradas o diagnósticos. En ese sentido, apuntó especialmente contra el entorno más cercano del mandatario:
«La pareja de Weretilneck y su mano derecha tienen un poder de influencia muy grande. Es muy difícil plantear algo en disidencia con esas dos figuras porque inmediatamente aparece una mirada de sospecha o de castigo. Quedó reducido a eso», remarcó. Para Carreras, esa dinámica explica parte de las tensiones y las dificultades para que emerjan posiciones críticas dentro de la estructura partidaria.
El análisis electoral
De cara al proceso electoral que se aproxima, la dirigente barilochense se mostró optimista respecto de las posibilidades de la oposición, aunque advirtió que competir contra un oficialismo con casi década y media de gobierno no será una tarea sencilla.
Según planteó, una de las fortalezas de JSRN ha sido su capacidad para fragmentar a los espacios opositores y evitar la consolidación de una alternativa competitiva. Sin embargo, consideró que el escenario político comenzó a modificarse y que hoy existe un creciente malestar social frente a la falta de respuestas del Gobierno.
Aunque reconoce que ya comenzaron los movimientos de cara al próximo año, la dirigente evita profundizar sobre el armado político en el que trabaja y prefiere mantener la atención sobre la situación actual de la provincia. «Es muy pronto para hablar de lo electoral. Creo que hoy hay que hablar de la gestión«, insistió.
Carreras también consideró que la discusión partidaria todavía no ocupa un lugar central en las preocupaciones de la ciudadanía y que las definiciones partidarias llegarán más adelante, cuando el calendario lo requiera. «En el momento electoral cada uno marcará su posición, dirá dónde está y cuáles son sus aspiraciones. Eso es válido, es democrático«, concluyó.

