La superficie destinada a la producción frutícola en Río Negro viene disminuyendo año tras año. Para tomar dimensión, en la última década se redujo en casi 9 mil hectáreas. En muchos casos, esas chacras pasaron a formar parte de grandes desarrollos inmobiliarios; en otros, se transformaron a distintas actividades primarias, y muchas quedaron simplemente abandonadas.
Ahora, un proyecto de ley busca crear un fondo específico para reactivar extensiones de tierra en desuso y promover su reconversión a la alfalfa y el maíz, dos cultivos que lideran el cambio en la matriz productiva de la provincia. ¿Cómo se financiará este fideicomiso y qué futuro le depara a este tipo de plantaciones?
El contexto: una fruticultura en retroceso
De acuerdo con el último anuario estadístico del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), para fines de 2024 Río Negro contaba con un total de 31.609 hectáreas productivas destinadas a la fruta de pepita y carozo, las cuales estaban en manos de 1.324 productores. Esta cifra representa una caída de casi 500 hectáreas respecto al año anterior.
Sin embargo, los datos más preocupantes surgen al analizar la comparativa histórica. En relación con 2014, la superficie productiva se redujo un 23%. En aquel momento había 41.397 hectáreas dedicadas a la fruticultura en toda la provincia.
Las localidades que mayor superficie cedieron son aquellas que vivenciaron una cambio radical en su matriz productiva. Por ejemplo, las ciudades del Valle Medio, como Luis Beltrán o Choele Choel, sufrieron en tan solo un año (2023-2024) una reducción promedio del 20% en su superficie destinada a peras y manzanas. Estos lugares hoy concentran una parte importante de las producciones de forrajes y cereales, es decir, que se reconvirtieron.
También se observa una merma en las chacras productivas del Alto Valle oeste, región cercana a las industrias de Vaca Muerta: en Cinco Saltos la superficie destinada a peras y manzanas disminuyó un 9,8% entre 2023 y 2024; Contralmirante Cordero sufrió una caída del 6,2%; y Fernández Oro una reducción del 4,6%.

La propuesta legislativa
Pese al éxito de la reconversión en algunos sectores de la provincia, hay otras zonas que no corren la misma suerte y se transforman en áreas ociosas. Esto se debe, algunas veces, a los costos y riesgos que implica apostar por una nueva actividad.
Por ese motivo, un legislador del bloque Vamos con Todos (VcT) presentó esta semana un proyecto de ley para crear el Fondo Fiduciario de Reactivación Productiva de Chacras Abandonadas. «Esta iniciativa surge como una respuesta estratégica y urgente a la problemática del abandono y la subutilización de tierras productivas en las regiones del Alto Valle, Valle Medio y Valle Inferior, que históricamente han sido pilares de nuestra economía», fundamentó el legislador Luciano Delgado Sempé.
Este fondo estará destinado a conceder créditos a los productores, que deberán ser usados exclusivamente para la siembra, mantenimiento y cosecha de cultivos de alfalfa y maíz. Solo podrán acceder a ellos, aquellos propietarios de chacras abandonadas o sin actividad agrícola en los últimos dos años, arrendatarios que acrediten autorización expresa del propietario y cuyo destino sea la alfalfa y el maíz, y cooperativas agropecuarias o asociaciones de productores legalmente constituidas.
Los préstamos tendrán un año de gracia y se devolverán en un plazo de hasta cinco años, en cuotas semestrales. Se podrá acordar que una parte de la devolución se realice en especie.
Además, la propuesta incluye un sistema de asistencia técnica y la provisión de maquinaria a precios subsidiados, que facilitará la puesta en marcha de los proyectos productivos. Por otro lado, crea el Registro Provincial de Chacras a Reactivar, que permitirá una selección objetiva de los beneficiarios y una evaluación técnica rigurosa de los proyectos a financiar.
Cómo se financiará el fondo de reactivación
De acuerdo con el artículo 2 del proyecto, el fondo se constituirá con recursos provenientes del Bono Petrolero, por un monto de hasta cuatro millones de dólares estadounidenses, durante un período inicial de cinco años, prorrogable por igual plazo.
Delgado Sempé argumentó que la Ley Q N° 4818 y la Ley N° 5733, establecen que el dinero proveniente de las concesiones hidrocarburíferos será destinado a financiar obras, equipamientos e implementación de políticas de desarrollo económico y social. «La creación de este Fondo Fiduciario, para la reactivación productiva y la diversificación de la matriz productiva, encuadra de manera precisa en la finalidad prevista por ambas leyes, lo que asegura su plena legalidad y compatibilidad con el marco normativo provincial», sostuvo.
El legislador eligió la figura del fideicomiso para «garantizar la máxima eficiencia, transparencia y control en la gestión de los recursos«. A cargo de este fondo estará la empresa Río Negro Fiduciaria S.A., bajo la estricta supervisión del Ministerio de Producción y Agroindustria.
¿Por qué maíz y alfalfa?: el presente y futuro de su producción en Río Negro
Este impulso legislativo se enmarca en un proceso de diversificación productiva que, en Río Negro, forma parte del horizonte de trabajo del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo. El área es la encargada de realizar los controles, funcionar como nexo con los productores y desarrollar programas de financiamiento para pequeños emprendedores que busquen incursionar en nuevas actividades. En ese contexto, conversamos con el secretario de Agricultura de la provincia, Lucio Reinoso, sobre las perspectivas del cultivo de maíz y alfalfa.
«En los últimos años hubo cierta contracción de la actividad frutícola, por lo que se empezó a evaluar diferentes cultivos para mejorar la rentabilidad en un menor plazo. Entre todos los cultivos que se han probado, vimos que la producción de alfalfa y maíz se pueden alternar y, a su vez, dan la posibilidad de darle mayor estabilidad a la actividad ganadera«, comentó Reinoso.
El ingeniero agrónomo destacó que, si bien la producción cerealera y de forraje permite obtener una variedad de productos, en Río Negro está especialmente orientada a la actividad ganadera, un sector con buen potencial a futuro, pese a las especulaciones sobre una eventual baja en el consumo de carne. «Nosotros vemos que la demanda de carne sigue creciendo y eso sostiene los precios internacionales en dólares, lo que nos permite generar cierto margen de rentabilidad hacia el interior de la cadena«, agregó.

Reinoso recordó que los primeros trabajos de evaluación de plantaciones de maíz comenzaron hace casi 20 años. Según datos del Gobierno provincial, para 2024 ya habían sembradas 25.000 hectáreas con este cultivo.
«La producción está centrada en el Valle Medio, seguida por el Valle Inferior, y también hay bastante superficie en el Alto Valle, a partir de la reconversión de chacras que estaban abandonadas o sin plena producción tradicional, que pasan a alfalfa y luego entran en rotación con otros cultivos, como el maíz», precisó. La Provincia estima que la producción de ambos cultivos crecerá considerablemente en los próximos años en zonas como Colonia Josefa, Negro Muerto, Guardia Mitre y el Valle Inferior.
En cuanto a rendimientos, hoy un productor obtiene en promedio 10.000 kilogramos de maíz por hectárea, mientras que la alfalfa rinde entre 14 y 15 toneladas por hectárea al año.
De acuerdo con el Gobierno, ya existen líneas de crédito orientadas principalmente a pequeños emprendedores que apuesten por la reconversión de sus tierras hacia estos cultivos. «Para productores rionegrinos que quieran sumarse a la línea de forrajes o cereales, existe un financiamiento de hasta 6 millones de pesos, con una tasa subsidiada —la mitad de la del Banco Nación, más dos puntos—, a través de Río Negro Fiduciaria. Es con un pagaré a sola firma y un plazo de gracia de 12 meses, es decir, se paga en una sola cuota anual», concluyó Reinoso.

Las chacras inician con plantaciones de alfalfa y luego rotan al cultivo de cereales.

