Desde el 19 de agosto, cuando se difundió el primer audio atribuido a Diego Spagnuolo -exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad-, el escándalo por presuntas coimas vinculadas a la compra de medicamentos se convirtió en una de las crisis más fuertes del gobierno nacional. En ese contexto, donde lo grabado se convierte en prueba, arma o en ruina, el cine aparece como archivo y como espejo.
Desde hace décadas, el cine ha explorado el poder de la escucha como forma de control, como síntoma de democracias en crisis y como metáfora de la intimidad vulnerada. En distintos contextos históricos y estéticos, las películas han retratado el universo de las escuchas ilegales, los sistemas de vigilancia y la tensión entre lo público y lo privado. Lo han hecho desde el thriller político, el drama psicológico, el cine de espionaje y la reconstrucción histórica.
Las películas más recordadas
En 1974, Francis Ford Coppola estrenó «La conversación», una obra que sigue resonando con inquietante actualidad. Gene Hackman interpreta a Harry Paul, un detective cuyo prestigio como especialista en vigilancia y en sistemas de seguridad es reconocido por sus colegas, recibe el encargo por parte de un magnate de investigar a su joven esposa. Deberá escuchar las conversaciones de la mujer con un empleado del marido, del que ella parece estar enamorada. La misión, para un experto de su categoría, resulta a primera vista inexplicable. La pareja no ofrece ningún interés . Sin embargo, cuando Harry da por finalizado su trabajo, advierte que algo extraño se oculta tras la banalidad que ha estado investigando, ya que su cliente se niega a identificarse, utilizando siempre intermediarios.
El diseño de sonido, a cargo de Walter Murch, convierte el ruido en amenaza y el silencio en sospecha. Estrenada en plena era Watergate, la película fue vista como una crítica al espionaje estatal, pero también como una reflexión sobre la culpa, la ética y la imposibilidad de mantenerse al margen.
Dos años después, Alan J. Pakula llevó al cine la investigación de Woodward y Bernstein en “Todos los hombres del presidente”. El caso Watergate, que incluyó micrófonos ocultos en el Salón Oval instalados por orden de Nixon, terminó con la renuncia del presidente y con una redefinición del rol del periodismo como contrapeso del poder.
La película reconstruye con precisión el trabajo de dos jóvenes periodistas del diario The Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, que comienzan a investigar el allanamiento del cuartel general del Partido Demócrata en Washington. Sus descubrimientos desencadenan el llamado ‘caso Watergate’, que provocó la dimisión del presidente Richard Nixon.
Un espionaje a la intimidad
Más de tres décadas después, en 2006, Florian Henckel von Donnersmarck estrenó «La vida de los otros», ambientada en la Alemania Oriental de 1984. El capitán Gerd Wiesler (Ulrich Mühe) es un oficial extremadamente competente de la Stasi, la todopoderosa policía secreta del régimen comunista de la antigua República Democrática Alemana. Pero, cuando en 1984 le encomiendan que espíe a la pareja formada por el prestigioso escritor Georg Dreyman (Sebastian Koch) y la popular actriz Christa-Maria Sieland (Martina Gedenk), no sabe hasta qué punto esa misión va a influir en su propia vida… La película muestra cómo el espionaje estatal puede volverse íntimo, casi poético, y cómo el oído puede ser también una forma de redención.
En Enemigo público, dirigida por Tony Scott en 1998, Will Smith interpreta a un abogado que, sin saberlo, recibe una cinta que incrimina a agentes de la NSA. A partir de ahí, su vida es destruida por un sistema de vigilancia omnipresente. La película anticipa el panóptico digital: cámaras, satélites, rastreadores. Gene Hackman aparece como mentor, en un guiño a La conversación. La vigilancia ya no es estatal: es algorítmica, descentralizada, invisible. La intimidad, en ese universo, es una ilusión. La película está disponoble en la plataforma de streaming Disney.
Otro caso real
En 2016, Oliver Stone llevó al cine la historia de Edward Snowden, el exanalista de la NSA que filtró documentos sobre el espionaje masivo del gobierno estadounidense. «Snowden» plantea el dilema entre seguridad y libertad, entre Estado y ciudadanía. Joseph Gordon-Levitt encarna al joven que decide sacrificar su vida privada por la verdad. El tono es sobrio, casi documental, con una mirada crítica pero empática. La película no busca justificar, sino comprender: ¿qué significa escucharlo todo?, ¿qué se pierde cuando se pierde el silencio?
En todas estas películas, el oído es más que un sentido: es una herramienta política. Lo que se escucha, lo que se graba, lo que se filtra, puede construir o destruir carreras, gobiernos, vidas.
En todas estas películas, el oído es más que un sentido: es una herramienta política. Lo que se escucha, lo que se graba, lo que se filtra, puede construir o destruir carreras, gobiernos, vidas. El cine, como archivo sensible, lo ha retratado con lucidez, con inquietud y con belleza.

