La Justicia provincial condenó al municipio de Roca y a su empresa aseguradora, por las consecuencias que sufrió un niño de dos años luego de la amputación parcial de un dedo mientras jugaba en una plaza integradora de la ciudad.
Según se informó este martes, el hecho ocurrió mientras el menor de edad jugaba en una calesita, a la que le faltaba el volante superior y mantenía expuesta una zona de atrapamiento en el eje central.
“Al girar el juego, su mano quedó atrapada en la abertura”, se explica en la sentencia dictada en el fuero Civil de la Segunda Circunscripción, donde se determinó que el accidente ocurrió por la ausencia de controles y mantenimiento en el espacio público.
El hecho ocurrió el 21 de julio del 2017, en los juegos instalados en el Paseo del Canal Grande, cerca de la intersección con calle San Juan.
El fallo, que no está firme porque puede ser apelado ante instancias superiores, ordena a la municipalidad de Roca y a su aseguradora a indemnizar al niño y a su familia, por los daños físicos, psicológicos y morales sufridos. La sentencia incluye el resarcimiento por los gastos médicos, la incapacidad permanente y el tratamiento psicológico recomendado para el menor.
Calesita sin volante
De acuerdo con la descripción asentada en el expediente, la madre llevó al niño a la plaza junto a una amiga y sus hijos. Mientras jugaban, el menor de dos años se subió a una calesita y quedó atrapado en una abertura del eje central del juego. Al girar, el mecanismo le provocó una grave lesión en la mano izquierda.
La mujer inició una demanda contra el municipio, argumentando que la calesita tenía desperfectos, ya que le faltaba el volante superior, lo que aumentaba los riesgos de atrapamiento. Sostuvo que la falta de mantenimiento de los juegos públicos configuraba una responsabilidad objetiva.
En su defensa, la municipalidad negó los hechos y sostuvo que el accidente ocurrió por la falta de supervisión de la madre. También argumentó que los padres deben extremar cuidados en espacios públicos y que el Estado no puede ser responsable por todos los incidentes que ocurran en plazas.
Peritajes y testimonios
La sentencia analizó las pruebas presentadas, los peritajes técnicos y testimonios de testigos que presenciaron el hecho. Un informe pericial concluyó que la ausencia del volante en la calesita representaba un peligro, ya que dejaba expuesta una zona de atrapamiento. También se consideró que un niño de dos años no tenía la fuerza suficiente para accionar el juego por sí solo, lo que refutó la teoría de la culpa exclusiva de la víctima.
Además, un peritaje psicológico confirmó que el niño sufrió estrés postraumático tras el accidente, lo que afectó su desarrollo emocional y su vida de relación. También se acreditó que la madre de la víctima enfrentó consecuencias emocionales y laborales derivadas del hecho.
De esta manera, se concluyó que el municipio incumplió su deber de control y mantenimiento de los espacios públicos, lo que configuró una falta de servicio. También se rechazó la eximente de responsabilidad basada en una supuesta negligencia de la madre, al considerar que se encontraba junto al niño y que el accidente se produjo en cuestión de segundos.

