Correo Argentino, la empresa postal estatal, atraviesa desde 2024 un proceso de reestructuración que incluyó despidos —con algunas reincorporaciones posteriores— y el cierre de sucursales en distintos puntos del país. En ese contexto, las sedes de la firma en Río Negro no quedaron al margen y, en los últimas semanas, las localidades de Cervantes y Mainqué dejaron de contar con atención presencial.
En esta nota de Literal te contamos qué cambió para los usuarios de las ciudades afectadas y cómo funciona el sistema que adoptó Correo Argentino para garantizar la entrega y recepción de paquetes.
El avance del ajuste
En abril, los trabajadores del servicio postal de todo el país se mantenían en estado de alerta. A la preocupación por la falta de actualización salarial —según la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones, el sector acumuló una pérdida del poder adquisitivo cercana al 50% en los últimos dos años— se sumó el despido de unos 250 empleados en distintas provincias.
Desde Correo Argentino defendieron públicamente esas desvinculaciones y las calificaron como medidas “legales y justificadas”, al sostener que en la mayoría de los casos se detectaron “incumplimientos graves de obligaciones laborales”. Sin embargo, la empresa terminó dando marcha atrás con su decisión y permitió a algunos empleados retomar sus funciones.

En paralelo, la empresa avanzó con el cierre de distintas sucursales en el país. Entre ellas quedaron incluidas las oficinas de Cervantes y Mainqué. En el primer caso, la correspondencia pasó a ser operada desde Roca; en el segundo, desde Huergo. Oficialmente, la medida fue encuadrada dentro de un proceso de “consolidación” orientado a mejorar los resultados económicos de la compañía.
La reestructuración ya había mostrado señales en 2024, cuando la empresa desactivó unas 300 sucursales en todo el país. En aquel momento, en el Alto Valle también hubo intentos de avanzar sobre otras oficinas, como la de Fernández Oro, aunque esa posibilidad finalmente no prosperó tras gestiones impulsadas por sectores políticos locales.
De acuerdo con fuentes sindicales, la intención de la firma postal sería continuar con el cierre de sucursales en la provincia y concentrar la operatoria en las ciudades de mayor densidad poblacional. En localidades más grandes de Río Negro, como Roca, el servicio continúa funcionando con normalidad, aunque con una demanda mayor a partir de la recepción y distribución de envíos provenientes de las zonas afectadas por el cierre de sedes.
Cómo son los Puntos Correo
En las áreas donde dejó de existir la atención física, Correo Argentino habilitó los denominados “Punto Correo”, un sistema de agentes oficiales y representantes que funciona a través de comercios de distintos rubros y, en algunos casos, organismos públicos como municipios.
Estos espacios permiten acceder a servicios postales básicos, como el envío y recepción de cartas, encomiendas y paquetes vinculados al comercio electrónico. A cambio, la empresa ofrece a los comerciantes una comisión por cada paquete entregado o recibido, además de bonificaciones por la compra de sellos digitales utilizados para imposiciones postales y encomiendas.

Sin embargo, fuentes sindicales advierten que, aunque el esquema puede resultar funcional para la entrega de paquetería, presenta limitaciones para otro tipo de trámites. Entre ellos mencionan el envío de telegramas o cartas documento, servicios que requieren mayores criterios de seguridad y resguardo del secreto postal.
En esos casos, los vecinos de Cervantes —por ejemplo— deben trasladarse hasta la sucursal de Roca, ubicada sobre Tucumán, a pocos metros de avenida Roca. “En definitiva, se agrava el costo en el bolsillo del ciudadano”, señalaron desde el sector.
Qué pasará con el servicio electoral
Además de la función social que cumple el servicio postal, Correo Argentino también tiene a su cargo la logística electoral en los distintos distritos del país. Sobre este punto, las fuentes consultadas señalaron que desde hace tiempo las tareas operativas vinculadas a los comicios no son realizadas íntegramente por personal propio de la empresa, salvo en funciones de control y supervisión.
Según explicaron, para garantizar el despliegue del operativo electoral se recurre habitualmente a contrataciones específicas de personal. Por ese motivo, aseguran que el operativo electoral no correría riesgos, siempre que se concreten las contrataciones necesarias.


