Las fotos empezaron a hablar más rápido que los discursos en Río Negro.
Dirigentes que hace pocos meses se enfrentaban electoralmente hoy recorren ciudades juntos, dejan reuniones abiertas y proyectan acuerdos que hasta hace poco eran difíciles de imaginar.
Nadie quiere quedar encerrado en una sola conversación y a partir de allí, las identidades políticas se vuelven más difíciles de explicar.
Porque una cosa es construir acuerdos. Y otra distinta es hacerlo después de años de discursos cruzados, críticas públicas y campañas basadas justamente en marcar diferencias con quienes ahora aparecen como potenciales socios.
El problema, claramente, no es la negociación. El problema empieza cuando un político pierde la capacidad de explicar sus contradicciones.
Conversaciones abiertas
La semana que termina dejó varias señales en esa dirección.
Reuniones, recorridas y conversaciones entre dirigentes de distintos espacios empezaron a consolidar la sensación de que la etapa preelectoral dejó de ser subterránea.
Todavía falta mucho para 2027. Pero el “falta mucho” dejó de ser el denominador común en la respuesta de los dirigentes cada vez que les preguntaban en público por las elecciones del año próximo.
Ahora están a la vista los que empiezan a caminar la provincia con lógica de construcción. Algunos, como la intendenta de Roca, María Emilia Soria, buscan volumen territorial. Otros, como el vicegobernador Pedro Pesatti, intentan evitar el aislamiento. Y varios más tratan de quedar bien posicionados frente a un escenario que todavía tiene demasiadas incógnitas abiertas.
Dentro de esas preguntas todavía sin respuestas, hay una principal: en Río Negro todavía nadie sabe cuál será el rol del gobernador, Alberto Weretilneck, en 2027.
Esa indefinición empuja movimientos anticipados. Hay quienes negocian pensando que deberán enfrentarlo. Otros creen que no volverá a competir y que por eso apuntala de forma tan explícita al intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler. En definitiva, la oposición no tiene claro a qué oficialismo enfrentará y por eso casi todos hablan con casi todos.
Las contradicciones
Ahora bien, ¿esa apertura tiene límites? ¿Es coherente ver a Soria con radicales o con Gustavo Gennuso, que hasta hace un mes era secretario general de Juntos Somos Río Negro?
La política provincial tiene antecedentes amplios de acuerdos transversales. No sería la primera vez que dirigentes con recorridos distintos terminan confluyendo detrás de un objetivo común.
Pero esta etapa tiene una diferencia: los movimientos aparecen temprano y demasiado visibles. Eso obliga a explicar. Y ahí empieza el riesgo, porque hace ruido que las diferencias estructurales de ayer pasen a relativizarse de golpe, sin una argumentación política consistente.

La sensación de que todo puede acomodarse según la conveniencia del momento impone el desafío de sostener una coherencia narrativa.
El sorismo enfrenta ahí un escenario complejo. Durante muchos años, su discurso fue implacable contra JSRN y contra todos los presidentes no peronistas. ¿Cómo explicar ahora que algunos de los que caminaron con Weretilneck no eran tan malos o que se puede apoyar a Milei a nivel nacional y a la intendenta de Roca para un proyecto provincial?
Tal vez reconociendo esos límites, ella salió a desmarcarse rápido de la hipotética confluencia con el diputado Aníbal Tortoriello.
La Legislatura y el nuevo foco de tensión
En paralelo, la incertidumbre sobre el nuevo mapa político también empezó a reflejarse en la Legislatura.
La discusión sobre el reconocimiento formal de Cambia Río Negro y de La Libertad Avanza pasó de ser un toma y daca dentro de la pelea entre Weretilneck y Pesatti, para convertirse en un tema político de fondo.
Supuestamente, en la próxima sesión -que se espera para antes de fin de mes pero aun no tiene fecha- debería aprobarse o rechazarse la habilitación de esas bancadas.
Mientras tanto, esta semana La Libertad Avanza mostró capacidad para ampliar su estructura legislativa y empezar a proyectarse como un actor con volumen dentro del parlamento provincial.

Si las cuentas libertarias más optimistas se materializan, aparecerían posibilidades concretas de superar al PRO y transformarse en la segunda minoría.
Ese escenario alteraría equilibrios sensibles, sobre todo porque la distribución de minorías impacta directamente sobre espacios institucionales estratégicos, como el Consejo de la Magistratura.
¿Dos bloques verdes?
Por eso empezaron a aparecer especulaciones sobre posibles movimientos defensivos del oficialismo. Entre ellos, la posibilidad de replicar una lógica utilizada por el kirchnerismo a nivel nacional en 2022: fragmentar el bloque para garantizar control parlamentario y evitar que sectores opositores ganen posiciones clave.
Nada de eso está confirmado.
Tampoco lo que cuentan cerca de Pesatti, recordando en forma cada vez más insistente el buen vínculo que mantiene con Sergio Massa. ¿Jugará para el Frente Renovador? Y si es así ¿dónde? ¿sólo en Viedma o en una boleta provincial?
Habrá que estar atentos a la respuesta del gobernador Weretilneck, ante el pedido de audiencia que formalizó esta semana la intendenta Soria.
La mandataria dijo en un comunicado que quiere hablar -principalmente- sobre la Ruta 22, el derivador en la Ruta 6 nunca licitado por la Provincia y por el Plan Director de Agua, próximo a licitarse.
De concretarse, Soria irá a la Casa de Gobierno en Viedma. Estará a escasos 200 metros del despacho de Pesatti en la Legislatura. Quién sabe, tal vez veamos nuevas caminatas públicas, esta vez en la plaza San Martín de la capital.

