En la Argentina, 1 de cada 10 chicos de tercer grado de la escuela primaria no sabe leer. Solo el 13% de los estudiantes que iniciaron la primaria en 2011 llegaron al último año de la secundaria en el tiempo esperado y con niveles satisfactorios en Lengua y Matemática. Pero el problema no empieza ni termina en ellos, los alumnos. Los docentes que deben enseñar también fueron formados en un sistema que arrastra esas fallas: fragmentación, desigualdad, abandono, escasa comprensión lectora.
El reciente informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CiPPEC), titulado «El corazón del sistema educativo: políticas para fortalecer la profesión docente», ofrece una mirada de conjunto de la situación de la docencia tanto en las condiciones de trabajo como en las características de la formación inicial. Y Cecilia Veleda -socióloga especializada en políticas educativas, autora del informe junto a Esteban Torre y Carla Paparella y exdirectora del Instituto Nacional de Formación Docente- habló sobre este tema en Mañana de Noticias.
«La docencia -sostiene el informe- es el corazón del sistema educativo, pero hoy está en jaque en buena parte del mundo. Las crecientes desigualdades sociales y el avance de la pobreza infantil, el cuestionamiento de las instituciones, laas pantallas y la inteligencia artificial, la violencia y discursos de odio, los trastornos psíquicos en aumento combinados con condiciones laborales insuficientes impactan directamente sobre la profesión docente. Síntoma de ello es que a nivel global la tasa de abandono de la profesión casi se duplicó en los docentes de primaria entre 2015 y 2022».
Un sistema sobredimensionado y fragmentado
«La formación inicial es un pilar irremplazable en el desarrollo de conocimientos, capacidades y disposiciones esenciales del trabajo docente«, señala el informe. Sin embargo, el sistema formador argentino está compuesto por más de 1300 instituciones, muchas de ellas sin articulación ni mecanismos de evaluación. «Configuran un sistema sobredimensionado y fragmentado, con importantes desafíos de coordinación, planeamiento, eficiencia y eficacia», advierte el documento.
La falta de planificación se refleja en superposiciones de carreras en algunas regiones y vacancias en otras. «Los diseños curriculares, modelos de formación y peso de las prácticas profesionales difieren mucho entre las instituciones universitarias y los institutos de formación docente, sin que hayan podido establecerse denominadores comunes y articulaciones en beneficio de la calidad, la pertinencia y homologación mínima de las carreras.» Veleda traduce esta fragmentación en términos políticos: «La formación docente debería ser una política de Estado, no una suma de iniciativas aisladas.» Y señala que el Instituto Nacional de Formación Docente «no ha logrado desarrollar mecanismos eficaces para mejorar el planeamiento y la calidad del sistema formador mediante la evaluación y acreditación.»
Comprensión lectora
El informe del Cippec revela que el 55% de los estudiantes abandona la carrera docente en el primer año, y que 4 de cada 10 estudiantes del último año tienen dificultades de comprensión lectora. «Esto refleja desafíos en el rendimiento del sistema», sostiene el texto. Veleda lo plantea como una paradoja: «¿Qué sentido tiene sostener un ingreso irrestricto si el sistema expulsa silenciosamente?»
La comprensión lectora, habilidad transversal para cualquier práctica docente, aparece como un punto crítico. El informe propone evaluaciones diagnósticas al ingreso y un fortalecimiento específico de esta competencia, que afecta tanto la formación como la futura enseñanza.
Un tema central es la formación de esos docentes. Y, como sostiene Veleda, «también la calidad de la formación, sobre la cual solo tenemos sensaciones térmicas. Porque hoy, así como existe la evaluación de Aprender para la educación primaria y la educación secundaria, no existe una evaluación, ningún tipo de evaluación de la calidad de la formación docente», dice.
Veleda pone como ejemplo que cuando ellla misma estuvo a cargo del Instituto Nacional de Formación Docente, entre el 2015 y el 2019, solicitó «la implementación de la evaluación que fue llamada Enseñar. La prueba mostró que un 40% de los estudiantes a punto de recibirse tenía dificultades serias en comprensión lectora. Eso es fundamental también a nivel generacional: los docentes que se están formando ahora provienen también de un sistema educativo primario y medio ya con severas deficiencias», dijo.
«Ya estamos en una generación de nuevos docentes que vienen de una escuela ya con mucha complejidad, con muchos problemas. Es indispensable poder poner el foco en qué tipo de calidad tiene la enseñanza dentro de los institutos de formación docente. Por eso, el informe concluye con una serie de lineamientos, y entre otras cosas planteamos que habría que realizar una evaluación diagnóstica de los ingresantes a los institutos de formación docente para poder conocer con precisión ciertos saberes elementales con los que ingresan. En particular la comprensión lectora, que es un déficit severo. La mitad de los estudiantes que egresan de la secundaria tienen dificultades«
Condiciones preocupantes
«Los docentes trabajan en condiciones muy preocupantes, tanto a nivel del clima institucional como de la infraestructura o del equipamiento disponible», dice Veleda en la entrevista. «Entonces, muchas veces, sin contar con las condiciones salariales que también menciona el trabajo, les pedimos todo a los docentes. Les pedimos que estén no solamente para su tarea prioritaria, que es la enseñanza, sino atajando toda una serie de problemáticas sociales que desembocan en la escuela. Entonces, en ese estado, es cada vez más difícil que los docentes puedan concentrarse en su tarea pedagógica», sostiene la socióloga.
La frase condensa una tensión estructural: el docente es el corazón del sistema, pero también su eslabón más desprotegido. Veleda insiste en que el docente ya no es solo un transmisor de saberes. Se le exige ser psicólogo, mediador, asistente social, gestor de conflictos, animador cultural, y además enseñar. Pero el sistema no le ofrece formación para esos roles, ni contención emocional, ni reconocimiento simbólico.
El informe también hace hincapié en ese aspecto. Y globaliza el problema: «la docencia es una profesión en jaque en buena parte del mundo. Síntoma de ello es que, a nivel global, entre 2015 y 2022, la tasa de abandono de la profesión casi se duplicó entre los docentes de primaria, pasando de 4,6% a 9% (UNESCO, 2023)»
También marca que «ser docente hoy es extremadamente difícil. Procesos socio-culturales amplios, como la desarticulación de las instituciones que antes organizaban la sociedad (no sólo la escuela, sino la familia o la iglesia, por ejemplo), las crecientes desigualdades sociales y el avance de la pobreza infantil, la seducción de las pantallas, la violencia o los discursos de odio, los trastornos psíquicos en aumento; sumados a procesos propios del sistema educativo, como la masificación escolar, que acarreó una masificación de la docencia y el deterioro salarial, la inflación del currículum o la responsabilización por los resultados, impactan directamente sobre la profesión en fenómenos como el burn-out, el abandono temprano, el ausentismo o la carencia de candidatos suficientes..
El salario como síntoma y como obstáculo
El informe de CIPPEC sostiene: “Un componente fundamental del trabajo docente como es el salario hoy tiene un valor real inferior al de 2005, año de la sanción de la Ley de Financiamiento Educativo.” Esta caída no es solo económica: es simbólica. Refleja el lugar que la sociedad le asigna a la tarea de enseñar. La comparación internacional y con otras profesiones muestra que los docentes argentinos están en desventaja.
La consecuencia es directa: la docencia se ejerce en condiciones institucionales adversas, con múltiples cargos, infraestructura deficiente y escasas oportunidades de colaboración profesional. “Enseñar bien no consiste solo en aplicar métodos codificados”, dice el informe, “requiere creatividad, adaptación, entusiasmo y un compromiso ético que guíe cada decisión pedagógica.”
A esto hay que agregarle más capas. Según el documento, el cuerpo docente está compuesto por aproximadamente 1.200.000 personas, en su mayoría mujeres. El informe señala que: “La docencia es una profesión con fuerte presencia de mujeres de sectores medios y populares, que sostienen económicamente a sus familias con múltiples cargos y jornadas extendidas.”
Las seis propuestas del informe:
- Reorganizar el sistema formador con criterios de calidad y pertinencia.
- Mejorar la formación inicial, con foco en prácticas reales y comprensión lectora.
- Diseñar una carrera docente con desarrollo profesional genuino.
- Fortalecer las condiciones laborales y el bienestar emocional.
- Recuperar el prestigio y la autoridad pedagógica.
- Articular políticas intersectoriales para aliviar la carga social sobre las escuelas.
La entrevista y el informe coinciden en algo más: hay caminos posibles. «Fortalecer la docencia no es tarea de un gobierno ni de un sector. Es un esfuerzo colectivo», insiste Veleda.
Escuchá la entrevista completa a Cecilia Veleda, socióloga y autora del informe de Cippec junto a Esteban Torre y Carla Paparella en Mañana de Noticias:
