Una compleja cirugía neuroquirúrgica realizada esta semana en el hospital de Roca volvió a poner en evidencia la importancia del uso de casco por parte de los motociclistas. La intervención, presentada oficialmente como inédita para el sistema público de salud de Río Negro, se realizó de urgencia, durante la madrugada, a un paciente que sufrió un traumatismo encéfalo craneano grave tras un siniestro vial.
El procedimiento estuvo a cargo del neurocirujano Leandro Ariel Vallejos Insegna, especialista en pacientes adultos y pediátricos, quien junto al equipo del hospital Francisco López Lima aplicó una técnica denominada cisternostomía, un abordaje microquirúrgico innovador que busca interrumpir el ciclo de inflamación cerebral en casos de edema severo.
Si bien la técnica representa un avance significativo en el tratamiento del trauma craneal, el propio profesional fue contundente al marcar un límite: “Lo que hacemos nosotros es para que el paciente no se muera. El daño ya está instaurado”.
En qué consiste la técnica aplicada
La cirugía consistió en acceder, mediante microcirugía, a las cisternas basales del cerebro —espacios que contienen líquido cefalorraquídeo— para permitir el drenaje de sangre y líquido acumulado como consecuencia del traumatismo.
A diferencia de la craniectomía descompresiva tradicional, que implica retirar una parte del cráneo para dar espacio al cerebro inflamado, esta técnica apunta directamente al mecanismo que perpetúa la inflamación.
Según explicó Vallejos durante una entrevista con Literal Radio, los estudios posteriores mostraron una reabsorción mucho más rápida de la sangre en la zona intervenida y una evolución favorable del paciente.
Las condiciones que deben darse
Sin embargo, el médico fue claro en que no se trata de una solución mágica ni aplicable a todos los casos. La cisternostomía está indicada en traumatismos de cráneo con edema cerebral generalizado y requiere condiciones muy específicas: entrenamiento en microcirugía, conocimiento profundo de la anatomía de base de cráneo, uso de microscopio y un equipo de terapia intensiva preparado para acompañar el posoperatorio. “Es un complemento a lo que hacemos habitualmente, no reemplaza las técnicas convencionales”, explicó.
La técnica se viene desarrollando desde hace más de una década en países de Asia, principalmente en India y Nepal, impulsada por el neurocirujano Lype Cherian.
Vallejos se formó en esos centros, donde el volumen de pacientes es significativamente mayor al de Argentina, y pudo entrenarse directamente en quirófano. Esa experiencia fue clave para poder implementar el procedimiento en un contexto de extrema urgencia, como el que se dio en Roca.
Más motos ¿más casco?
Pero más allá del avance técnico, la entrevista en el programa Mañana de Noticias giró reiteradamente hacia un punto que el profesional considera central: la prevención.
Consultado por el crecimiento del parque de motos en Río Negro —solo en diciembre de 2025 se patentaron 749 motos frente a 250 automóviles—, Vallejos dijo no contar con estadísticas actualizadas sobre la evolución de los traumatismos de cráneo, pero aseguró que la demanda de intervenciones por este tipo de lesiones “se mantiene constante” y es motivo de preocupación.
“El último fin de semana hubo tres traumatismos de cráneo. Uno falleció, otro tuvo una fractura y debió ser operado por una lesión torácica”, relató. Y agregó un dato que atraviesa de manera transversal su experiencia en quirófano: la mayoría de los pacientes son jóvenes, muchos circulaban sin casco y en numerosos casos había consumo de alcohol. “Casi nunca nos llaman por un paciente que usaba casco. Se puede lesionar otra parte del cuerpo, pero no la cabeza”, remarcó.
En ese sentido, Vallejos insistió en que la cirugía es el último escalón antes del desenlace fatal. Puede evitar la muerte, pero no las secuelas.
“Lo que no se ve son las consecuencias: pacientes que quedan en coma para toda la vida, familias atravesadas por situaciones irreversibles. La morbimortalidad es muy alta”, advirtió.
El mensaje es directo y sin vueltas: el casco no es un detalle accesorio, es la diferencia entre una lesión grave y una oportunidad de seguir con vida sin daño neurológico severo.
Un cambio conceptual
Desde el Ministerio de Salud provincial destacaron que la intervención abre una nueva puerta en el abordaje del trauma craneal grave en la región, alineando al sistema público con tendencias internacionales en neurocirugía. También resaltaron el rol del equipo de quirófano y de terapia intensiva, cuyo acompañamiento fue clave para llevar adelante una cirugía de alta complejidad en un contexto de emergencia. En este caso participaron la anestesista Ayelen Schoeters, las instrumentadoras Mónica Olate y Nora Vallejos, y el enfermero Luis García.
Aun así, el propio protagonista de la intervención volvió a poner el foco donde considera que debe estar la discusión pública. “Muchos de estos casos podrían evitarse. La prevención salva vidas”, sostuvo.
Escuchá la entrevista completa al médico Leandro Vallejos en Mañana de Noticias
