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El quiebre y un poder interno que se reacomoda

Villaverde el miércoles, en la sesión preparatoria de Diputados, luego de retirar su renuncia. (Foto: David Cayón)

Lo inesperado finalmente llegó y estalló, esta semana, en la cara del oficialismo nacional. La política demostró una vez más que puede tener más peso que las normas. Y apenas en 40 días, los festejos de Lorena Villaverde en el monumento a la Manzana de Roca mutaron a una amarga carta de renuncia a la banca del Senado que había ganado en las urnas.

La presión se hizo insostenible puertas adentro de La Libertad Avanza. Los argumentos técnico jurídicos sobraban para sostener el debate y lograr al final del camino que se respete lo expresado por más de 120.000 rionegrinos el 26 de octubre. Pero la diputada con diploma de senadora no dejó de acumular lastre a su imagen pública durante las últimas semana. Y ese escenario, para un bloque presidido por una mujer que convirtió en mantra la frase “el que las hace las paga”, se hizo insostenible, por el nivel de exposición al escarnio permanente al que se estaban sometiendo.

Un celebrado Fullone

Villaverde no será senadora por Río Negro. En pocos días asumirá Enzo Fullone. Festeja el exdelegado de Vialidad Nacional, desplazado por la misma Villaverde de las decisiones partidarias en el inicio de la campaña. Festeja Aníbal Tortoriello, diputado que cobijó a Fullone para la etapa proselitista y que esta semana tuvo una pequeña revancha ante las descalificaciones públicas de la diputada, al recordar en una entrevista que lo ocurrido en el Senado era el desenlace natural de una historia que él había anticipado en despachos de la Casa Rosada.

Festejaron también los otros socios de aquella efímera alianza de cuatro partidos sellada el 6 de agosto en el propio despacho de Villaverde. El PRO, que pegó el portazo inicial cuando se confirmó que Villaverde encabezaría la lista, también reactivó las publicaciones de semanas atrás, musicalizadas con el “Yo te avisé” de Los Fabulosos Cadillacs. Y Republicanos Unidos saludó con énfasis al nuevo senador rionegrino, a quien ya le atribuyen incluso poder real en decisiones ejecutivas, por ejemplo, la designación del nuevo titular del PAMI en la provincia.

No todo termina en el Senado

Detalles, victorias pírricas, pero que unidas van dando forma a una imagen del oficialismo nacional en Río Negro, con su poder interno en vías de reconfiguración.

Y esa conclusión no llega sólo de la lectura de los movimientos puertas adentro de La Libertad Avanza.

También hay que tomar en cuenta lo que anticipó la oposición en el Congreso de la Nación.

“Si no puede ser senadora, ¿por qué sigue siendo diputada?”, preguntó en una entrevista el exministro de Defensa del peronismo, Agustín Rossi.

El parlamentario santafesino anticipó que la calidad moral de Villaverde también será materia de análisis en la cámara baja, donde ya se presentó semanas atrás -vía el radical Facundo Manes- un pedido de desplazamiento de la dirigente rionegrina.

De manera que, lejos de sus pretensiones de tranquilidad personal y familiar expresadas en la carta de renuncia, es probable que el camino político de la diputada siga acompañado por fuertes luces enfocándola.

Una expulsión con pocas chances

Ahora bien, en el caso de Diputados, las posibilidades de expulsar a Villaverde son bastante más remotas que en el Senado, donde -de nuevo- había numerosos argumentos para insistir en que el rechazo a su pliego era inconstitucional.

En primer lugar, el pliego de Villaverde fue avalado por Diputados en 2023, después de haber ganado las elecciones legislativas de ese año.

Por lo tanto, lo que debería demostrarse es una causa sobreviniente, que amerite el análisis de una eventual expulsión. Y en ese caso, la mayoría a reunir para alcanzar el objetivo debería ser calificada, es decir que dos tercios de la cámara baja tendrían que manifestarse a favor de la exclusión de la parlamentaria rionegrina.

La foto actual del Congreso no permite ver hoy un riesgo real para la permanencia de Villaverde como diputada.

Villaverde y el futuro

Lo que no podrá evitar la dirigente es un replanteo de sus proyecciones políticas.

Hasta los últimos días de octubre, su horizonte garantizado era de seis años. Ahora el tiempo se acotó a 24 meses, en los cuales deberá invertir parte de sus energías en la defensa de los embates anunciados.

Y ese nuevo camino no sólo altera los planes personales de la diputada. Expone también la fractura de un armado que hasta hace poco se mostraba ordenado y con proyección en Río Negro.

En las elecciones provinciales del 2027 la influencia de la imagen del presidente Milei y del gobierno nacional será, lógicamente, menor.

Por eso, lo ocurrido esta semana marca un punto de inflexión y abre un escenario en el que el oficialismo nacional deberá recalibrar su propio mapa de poder, ahora atravesado por desconfianzas internas y aliados que ya no responden como antes.


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