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Río Negro

La estafa al Ipross y el último intento de los condenados para evitar la prisión: “Necesito trabajar”

Mastandrea, Mascaró y Caffaratti, los farmacéuticos de Roca que fueron detenidos este lunes por la estafa al Ipross.

Los condenados por la millonaria estafa al Ipross hicieron todo lo posible por evitar la prisión efectiva. A pesar de esos intentos, no tuvieron éxito y desde el mediodía de este lunes se encuentran en la Unidad de Ejecución Penal II de Roca.

“Necesito trabajar” fue la frase que repitieron Raúl Mascaró y Rodolfo Mastandrea en el final de la audiencia realizada en los tribunales provinciales.

Allí también destacaron que de ellos dependen una docena de trabajadores e incluso argumentaron que una de sus farmacias cumple un rol social relevante en la Región Sur.

Nada fue suficiente para torcer el rumbo, porque el tribunal de juicio integrado por Laura Pérez, Oscar Gatti y Luciano Garrido entendió que estaban dadas las condiciones para la aplicación del artículo 109 Bis del Código Procesal Penal de Río Negro.

Esa nueva disposición fue incorporada hace pocos meses al sistema judicial de la provincia, estableciendo la posibilidad para las partes acusadoras de requerir la prisión preventiva de una persona condenada a pena de cumplimiento efectivo, cuando la sentencia condenatoria haya agotado la vía recursiva local.

“No tengo fondos escondidos”

Mascaró, condenado a seis años y medio de prisión, fue el primero en expresarse, una vez que terminaron las argumentaciones de los abogados defensores.

“Voy a insistir, primero con mi inocencia, y después decirle al tribunal que no tengo manera ni fondos escondidos, que jamás se me pasó por la cabeza ni siquiera pensar en una fuga”, comenzó.

Luego aseguró que “si el tribunal, el día que me condenó, no me hubiera puesto tobillera y me hubiera dicho que no me mueva de Roca, no me hubiera movido de Roca”.

“Yo lo único que necesito es trabajar, porque tengo siete personas que dependen de mí, porque tengo a padres que dependen de mí, porque mis hijos aunque sean grandes necesitan ayuda”, enfatizó quien fuera años atrás presidente del Colegio de Farmacéuticos de Río Negro.

Mascaró también sostuvo que “vivo el día a día, no tengo nada guardado, no tengo nada escondido. Siempre trabajé en blanco y todo lo que tengo lo hice trabajando, en 35 años de profesión”.

“Ni un centavo fuera del circuito”

Luego llegó el turno de Mastandrea, quien compartió lo dicho por Mascaró y agregó que “no tengo ningún bien oculto”.

“No sé de qué está hablando acá el querellante. Yo todo lo que tengo, lo tengo declarado en mis declaraciones juradas anuales. No tengo un solo centavo fuera del circuito, digamos, normal”, aseguró.

Condenado a ocho años de prisión, el farmacéutico dijo que “mi única misión en este momento es seguir trabajando”.

“Es mi ilusión, lo que me mantiene con vida”, agregó antes de destacar que “también tengo gente a cargo” y “una farmacia que cumple un rol social sanitario muy importante”.

Sobre el final y extremando su predisposición a demostrar que no tenía intenciones de fugarse, dijo que “si los tribunales consideran que aún así hay un riesgo de que yo me escape, cosa que no voy a hacer, tengo que ir tres, cuatro, cinco, seis veces a la policía, lo haré”.

“O si necesitan que, como el señor Fabio Caffaratti, les mande en algún momento a cada rato donde estoy, lo voy a hacer porque necesito seguir trabajando”.

La pena más alta por la estafa al Ipross

Finalmente y conectada por Zoom, Sandra Fasano dijo que aceptaba la prisión domiciliaria, porque esa medida le resultaba más beneficiosa que el escenario anterior, en el que debía presentarse todos los días ante la Policía, en Allen.

La exauditora del Colegio de Farmacéuticos, condenada a nueve años y medio de prisión, dijo que era mejor quedarse en su casa que ir caminando a la comisaría, porque en los últimos días “se me despertó una diabetes” y lo más conveniente para su salud era no salir de su vivienda.

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