León XIV firmó con fecha 15 de mayo su Carta Encíclica Magnífica Humanitas, la cual se publicó oficialmente este lunes. Así como Francisco publicó en 2015 Laudato Sí, su Carta Encíclica enfocada en el cuidado de la casa común, un manifiesto categórico respecto de la cuestión ambiental, hoy León XIV se enfoca en defender la humanidad frente al avance de la IA.
El dilema que plantea la encíclica es exactamente el mismo planteado por Juan Perón en su discurso frente al Congreso de Filosofía de 1949, en Mendoza (hoy conocido como “la Comunidad Organizada”). Y se inscribe en una tradición filosófica centrada en la pregunta por el ser y la experiencia humana -Heidegger- frente a visiones que reducen lo humano a lógica material, económica o técnica (como el marxismo y el liberalismo).
Este dilema o bifurca intelectual, plantea los siguientes términos: o construimos un mundo eficiente pero deshumanizado o una comunidad tecnológica basada en la dignidad humana.
León XIV y el culto a los datos
León XIV viene a alertar sobre las consecuencias y los síntomas de una sociedad con dependencia digital: el culto a los datos, la eficiencia y el rendimiento (Byung-Chul Han) por sobre la dignidad, el amor, el encuentro humano. Denuncia una sociedad basada en la vigilancia total y el control absoluto, la mercantilización de las personas, la degradación del trabajo humano frente a la automatización de los procesos productivos. Esto último muy bien descrito por Perón en la Comunidad Organizada: la insectificación del hombre, producto de una escala de magnitudes donde el individuo “se compara” permanentemente con el rendimiento y el alcance de la máquina.
En este escenario, la IA aparece como una tecnología que viene a reemplazar el juicio humano, la responsabilidad moral y la experiencia comunitaria. Esta foto cada vez más frecuente de personas reunidas en una mesa, cada uno con su teléfono celular. Parejas que se comunican más por mensajes de instagram e intercambios de reels que por experiencias vívidas, físicas, humanas. La caída de la natalidad, vinculada a una interpretación negativa del paternar/maternar, donde los hijos aparecen como una demora y no como un acto de vida. No es sólo la estadística que indica la caída de nacimientos, es una realidad incluso en los hijos nacidos, que están siendo criados por celulares, que interactúan más con la IA que con sus padres en la mesa. Esto es una realidad, y es una realidad deshumanizante.
De Heidegger a McLuhan
Enfocado en la técnica -León XIV, conectado con Heidegger-, plantea una concepción integradora, al decir: “La técnica no debe considerarse, en sí misma, como una fuerza antagónica respecto a la persona; por el contrario, está arraigada en nuestra historia desde el principio,en cuanto es «un hecho profundamente humano, vinculado a la autonomía y libertad del hombre»”. Esto nos posiciona dentro de un dilema humano, donde la tecnología no es un adversario. Está ubicando a la técnica en su lugar: es un medio. El medio está entre el sujeto y el objeto. Y acá nos acerca a Marshall McLuhan.

Los medios son desarrollos humanos para mejorar procesos o superar obstáculos. Mejorar nuestra vida o garantizar nuestra supervivencia. Esto a modo de definición general. Un cuchillo inicialmente sirve al hombre para desmembrar a la presa y garantizar su alimentación cárnica. Luego el cuchillo avanza en sus capacidades y suplanta capacidades que a nivel especie, el ser humano va descartando porque se vuelven obsoletas. El ser humano cambia físicamente porque incorpora medios externos a sus capacidades.
McLuhan nos invita a pensar qué capacidad humana tercerizamos cada vez que incorporamos un medio o una tecnología. La docencia francesa por ejemplo, se disputó durante muchos años la inclusión de la calculadora en las clases de matemática. Enseñar a pensar matemáticamente sin calculadora parecía un deber. Luego otras corrientes cuestionaron esta postura, y se admitió el uso (cuando ya la calculadora venía integrada hasta en los relojes). Luego de muchos años, se entendió que el proceso mental de sumar, restar, dividir y multiplicar son fundamentales para el desarrollo cognitivo del niño, y que efectivamente, la inclusión irrestricta de la tecnología en ese proceso era dañino. Lo mismo con la escritura y la redacción.
La IA y la Justicia
¿Qué capacidades estamos delegando -renunciando/descartando- cuando incluimos la IA a nuestros procesos cognitivos?
La incursión de la IA por ejemplo, en procesos de Justicia, es per sé la renuncia a pensar el proceso judicial. A pensar, como proceso experiencial, como vivencia. Acá volvemos a Heidegger, donde alerta que el peligro de la técnica es el “olvido del ser”. El humano renuncia a la obligación ontológica de preguntarse quién es, qué es ser, qué significa habitar, qué es lo humano.
La velocidad de la máquina puede ofrecernos procesos judiciales más rápidos. Pero eso no implica que sean más justos, si quien juzga no se dedica a los tiempos humanos de pensar y vivir la experiencia de entender los hechos y los principios en pugna.
Otra arista que toca es la realización humana. “La verdadera realización no nace de la eliminación de las fragilidades”. Otra vez encontramos una profunda relación con la Comunidad Organizada. Heidegger, frente a la crisis de la humanidad ante la técnica, ofrecía refugiarse en la poesía. Byung-Chul Han nos propone “dormir siesta e ir de fiesta”. León XIV nos propone algo muy diferente: “ser constructores de comunión, no de Babel”. La salida está en volcarse al otro, construir comunidad, volver a encontrarse con la dignidad humana, la cual no requiere rendimiento, ni éxito. Vale por sí misma, por ser humano. No propone un colectivismo absoluto para rechazar la individualidad reinante. Ofrece una construcción de Comunidad, donde el individuo se realiza. Esto es exactamente la Comunidad Organizada de 1949.
Lo que el sistema oculta
El fracaso de la sociedad actual reside en lo que el sistema oculta: la dependencia de millones de personas a psicofármacos para tolerar su vida, el crecimiento desmedido de niveles de depresión y angustia, no es necesario ir a buscar el desasosiego en los millones de desplazados por el sistema en las periferias del sur: en la centralidad, en California vagan por las calles poseídos por el fentanilo, se ven en los departamentos solitarios de Madrid abuelos abandonados, en las fiestas de Amsterdam, jóvenes alienados buscándole sentido a su vida entre el ruido y los alucinógenos.
León XIV vino a proponernos una sociedad donde el amor es posible, en la cultura del encuentro, en la búsqueda de la fraternidad, en el reconocimiento del otro a cambio de nada. Suena tan lejano, quizás por que está tan a mano que pareciera no valer nada, pareciera no poder comprarse en cuotas sin interés, en una tarde de hot sale. No hace ruido, ni suena a bits hiperquinéticos. Es la tecnología más vieja que encontró el humano para sobrevivir a su ambiente: conectar con el que tenemos al lado, vivir en Comunidad.
Salir de este embrollo, nos convoca a cada uno de nosotros, a hacer lo más heroico que se nos puede presentar en este tiempo -“cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo”-, una emancipación cognitiva, en permanente interferencia con el Otro, para no aislarse, ni subordinarse a la máquina, en cuya escala de magnitudes somos cada día, un elemento más prescindible. He aquí nuestra obligación ontológica de este siglo.
(*) Secretario general de Sitrajur – Segunda Circunscripción

