Río Negro tiene su Presupuesto aprobado y con él, una hoja de ruta para el destino de los recursos que ingresen al Estado durante el 2026.
Pero no es mucho más que eso. Esa partitura necesita de buenos intérpretes y en ese terreno está la mirada principal del gobernador, Alberto Weretilneck, que termina el año con el gabinete bajo la lupa, prometiendo un verano de introspección para un otoño de cambios.
Mirada estratégica
Ahora bien, los nombres y los perfiles de esos nuevos (o no tan nuevos) funcionarios que se integrarán a la gestión tampoco dicen todo. La mirada estratégica, el rumbo del gobierno, las metas para alcanzar, dependen principalmente del mandatario y de la impronta que traslade a quienes ocupen los principales puestos en ministerios y secretarías.
Y es allí donde el contexto -provincial, nacional y mundial- presionará para que las decisiones vayan más allá de la coyuntura y se ubiquen en otro plano.
El Estado rionegrino necesita reformas estructurales y el tiempo corre rápido para poner en marcha esos procesos y -principalmente- administrarlos más allá del 2027.
La demanda de transformaciones es algo que el propio Weretilneck reconoce. De no ser así, no hubiese promovido un Ministerio de Modernización, con un protagonismo notorio asignado a la planificación estratégica.
El precio de un Estado ágil
Trascendió que durante la última reunión de gabinete hubo una mirada puntual sobre los resultados obtenidos hasta el momento en esa cartera, cruzando esos datos con las expectativas a mediano y largo plazo.
El gobernador pretende dar señales claras sobre la decisión de dejar atrás un Estado paquidérmico, con procesos y herramientas vetustas, para avanzar hacia una estructura ágil y eficiente. Sin dudas, una actitud positiva.
Lo que todavía no está claro es qué piensa el gobierno de Juntos Somos Río Negro sobre una consecuencia natural que trae aparejada la modernización: la menor necesidad de recursos humanos para dar respuestas a las demandas.
Algunos ejemplos para tomar nota sobre la presencia inmediata de ese dilema:
- El Sistema 911, con la reciente incorporación de tecnología con inteligencia artificial, podrá dejar en manos de un operador la tarea de monitoreo que hasta ahora se cumple con una decena de personas, según explicó en una entrevista el subsecretario de Seguridad, José Arcajo.
- El Ministerio de Salud anunció esta semana una inversión de 298 millones de pesos para que los turnos de los hospitales de complejidad IV y VI sean asignados por bots. ¿Qué pasará entonces con el personal administrativo que atendía esas demandas?
Matrícula en baja, ¿los mismos docentes?
No como consecuencia de los avances tecnológicos, pero en Educación también hay incómodas preguntas para responder.
La natalidad se reduce sin pausa a nivel mundial y, en Río Negro, los ingresos a Nivel Primario cayeron un 40% durante los últimos cinco años, de acuerdo con los datos difundidos días atrás por supervisores de escuelas del Alto Valle.
El Gobierno ya expresó una reacción inicial, con la reubicación de docentes o refuerzos en salas de primer ciclo, pero ese camino quedará desbordado pronto si la matrícula sigue descendiendo. ¿Habrá un diálogo sincero para transparentar que pronto el sistema público no necesitará la misma plantilla de maestros y profesores que ahora? ¿Habrá filtros más rígidos para el ingreso a los institutos de formación docente? Por el momento y públicamente, nadie lo dice.
Ferias y recesos en el Estado
Finalmente, la exigencia de decisiones de fondo también llega vía Legislatura.
Con la valiosa idea de poner en crisis algunas tradiciones del Estado, la representante de Primero Río Negro, Yolanda Mansilla, presentó un proyecto para que la feria judicial deje de existir tal como se la conoce.
Después de impulsar la derogación de la tasa que le reportaba jugosos ingresos al gremio Sitrajur, la representante parlamentaria propuso ahora que no haya más interrupciones de la actividad judicial en enero y en julio.
Mansilla sostiene que con expediente digital, firma digital, audiencias on line y otros trámites de resolución inmediata gracias a la tecnología, es difícil seguir justificando la parálisis total de los tribunales provinciales, que apenas reservan un esquema de guardias mientras la mayoría del personal descansa del ritmo habitual de trabajo.
La postura de JSRN, acompañando o freezando el proyecto, dirá mucho sobre el interés real del gobierno en mejorar las respuestas del Estado a los rionegrinos.
El desafío no es menor, porque una revisión en el ámbito judicial seguramente abrirá las puertas a otros ámbitos con recesos mucho más amplios que en el sector privado o del propio Estado.
La evolución de la planta estatal
Más allá de la predisposición oficialista a esos debates incómodos, la mirada profunda sobre la planta de personal estatal deberá aplicarse más temprano que tarde.
Tal como se detalla en un informe de Literal, quienes cobrarán un sueldo público provincial en Río Negro serán más de 61.000 en 2026, una cifra que es un 132% más que hace dos décadas.
No planificar las necesidades de recursos humanos de acá a diez años no significará solamente un derroche de dinero. Será también una condena anticipada a sostener un Estado que atrasa dentro de un mundo que se mueve a un ritmo totalmente diferente.
El debate del Presupuesto 2026 en la Legislatura
