La muerte de Luis Brandoni deja algo más que la despedida a un gran actor. Deja una escena política bastante elocuente.
Por un lado, está el extremo del odio: tipos como Santiago Cúneo que, con un peso electoral marginal, se permiten putearlo a horas de su muerte y reducirlo a una etiqueta. Eso es fácil de identificar y, en buena medida, explica ese 0,2% de votos que obtuvo como candidato a gobernador.
El silencio en el peronismo
Pero lo más interesante no está ahí. Lo verdaderamente llamativo es el otro fenómeno: el silencio y la incapacidad de una parte importante del peronismo —en sus distintas variantes— de decir algo tan simple como “se fue un gran actor”.
Es justo reconocer que no todo fue uniforme. Pablo Echarri, con una posición política claramente opuesta, salió a reconocerlo como lo que fue: un actor de jerarquía.
Dos orillas distintas, y en el medio, un océano de silencio.
De Perón a Luis Brandoni
Qué lejos quedaron aquellas palabras de Ricardo Balbín en el velorio de Juan Domingo Perón: “Un viejo adversario despide a un amigo”.
En muchos grupos de amigos de WhatsApp se vio con claridad. En ellos hay peronistas, radicales, gente sin partido. Algunos expresaron su pesar, otros eligieron callar. Y muchos de los que callaron, no lo hicieron por no haberse enterado de su muerte: el silencio fue ideológico.
Como si reconocer a Brandoni implicara validar lo que pensaba. Como si no se pudiera separar al actor de su posición política. Y ahí aparece el problema de fondo: una ceguera que no les permite ver lo evidente.
Qué era Luis Brandoni para los argentinos
No ven que para la enorme mayoría de los argentinos Brandoni no era “radical”, ni “del PRO”, ni “anti peronista”. Era un actor querido y punto. No ven que la sociedad no funciona en clave de militancia permanente.
Y así, entre el insulto de un energúmeno y el silencio de muchos, queda expuesta una rigidez ideológica del peronismo que los termina alejando de lo que la gente realmente siente.
Porque a la mayoría de la gente le importa bastante poco a quién votaba Brandoni. Le importaba lo que les hizo sentir.
Y cuando no podés ver eso, el problema ya no es ideológico, sino de percepción.
Más temprano que tarde esa miopía se traducirá en votos.
(*) Médico – docente universitario.
Mirá el homenaje para Luis Brandoni en redes, creado con IA
