Cecilia Collueque afirma que antes de ganar la Regata del Río Negro hay que pasar varios años remando.
“El paso del tiempo te permite mejorar, ir más rápido, conocer mejor el río”, cuenta durante la tranquilidad de la mañana de descanso, la única pausa que tendrá la competición antes de arrancar de nuevo, desde el Valle Medio, el camino hacia Viedma.
Los tres primeros parciales fueron extenuantes. Por el calor, con los 41 grados que envolvieron a los palistas el sábado entre Cipolletti y Roca; y también por las distancias. El lunes se corrió el tramo más extenso, con los 62 kilómetros que separan Paso Córdoba desde Regina.
Por eso, no sólo hay que tener óptima preparación física. “Es muy mental”, cuenta la palista roquense, que desde fines del 2019 alterna su actividad deportiva con su labor como concejal municipal.
El entrenamiento para la regata del río Negro
Y sobre el entrenamiento, sus palabras dejan claro que “la regata más larga del mundo” no es para cualquiera.
“Ni bien se va el frío del invierno empezamos la preparación”, comenta antes de detallar que primero se practica en el Canal Grande y luego en el río.

El precio de la pasión
El plano económico no queda fuera de conversación. La regata y el canotaje forman parte de una pasión. Pero sin plata, no se llega lejos. Por eso contó cómo organizan la logística los palistas locales y cómo hacen quienes llegan desde otras provincias o países, que deben afrontar un presupuesto de “por lo menos el triple”, por la incidencia del costo de los alojamientos.
La roquense compite en K-1 y sólo otra competidora se anotó este año para esa categoría. Ese aspecto también fue abordado por la múltiple campeona, en una charla para conocer de cerca las vivencias de quienes surcan cada enero las aguas que unen el Alto Valle con el Valle Inferior.
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