Unas 30 clínicas y sanatorios privados de la Patagonia se sumaron a los reclamos que recibe el PAMI desde fines del año pasado por atrasos en los pagos y pérdida del valor de los aranceles.
Los prestadores advirtieron que la situación podría derivar en limitaciones en la atención a los afiliados si no se producen respuestas en el corto plazo.
“Incertidumbre” sobre los servicios a PAMI
El planteo fue formalizado este jueves a través de un comunicado público, que se sumó a una nota dirigida al director ejecutivo del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP), Esteban Leguizamo.
En el comunicado difundido hoy, las clínicas y sanatorios de Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa señalaron que consideran “necesario y responsable alertar a la población, y en particular a los afiliados de PAMI de esta región, sobre la situación de incertidumbre respecto de la viabilidad para la continuidad de los servicios médicos”, y atribuyeron ese escenario a una combinación de factores que “han afectado de manera significativa la sostenibilidad del sistema prestacional”.
Entre los principales puntos, los prestadores indicaron que desde noviembre el organismo “registra un mes de demora en el pago de prestaciones ambulatorias” y que, en ese período, “si en el transcurso de tres meses solo se abonaron dos, y sin expectativas de que esta situación se resuelva en el corto plazo, el impacto financiero resulta extremadamente difícil de sostener”.
A ese cuadro se sumó el incumplimiento del pago que debía realizarse en enero, según detallaron.
PAMI, el 40% promedio de recaudación
De acuerdo con el comunicado, en el conjunto de unas 30 instituciones prestadoras de la región, los ingresos provenientes de la atención a afiliados del PAMI representan “en promedio el 40% de la recaudación mensual”, con establecimientos que superan ese porcentaje. Afirmaron que cualquier atraso de ese volumen “resulta imposible de administrar financieramente” y ya generó “serias dificultades para afrontar el pago de salarios y proveedores esenciales”.
En paralelo, los prestadores presentaron una nota formal ante la conducción nacional del organismo en la que calificaron como “sumamente crítica” la situación económico-financiera de las clínicas y sanatorios, y señalaron que el escenario se agravó “durante los últimos dos meses” por la combinación de atrasos en los pagos y la depreciación sostenida de los valores arancelarios.
En ese documento, remarcaron que las instituciones dependen del cobro de los módulos de internación de Nivel II y III para afrontar el pago de salarios, que históricamente se efectúan “el último día hábil de cada mes”, y advirtieron que el corrimiento de esas fechas implica, en muchos casos, “la imposibilidad material de abonar los haberes, con las graves consecuencias que ello conlleva para la operatividad de los prestadores”.
Derrota vs la inflación
Los prestadores también señalaron que, en los últimos 24 meses, los aranceles del PAMI perdieron “65 puntos porcentuales contra la inflación”, lo que provoca que numerosas prestaciones se realicen “con valores retributivos por debajo de sus costos”, en un contexto de aumento sostenido de insumos, medicamentos, tecnología médica y salarios del sector.
Tanto en el comunicado como en la nota formal, las clínicas y sanatorios advirtieron que, de no regularizarse la situación, podrían verse obligados a limitar prestaciones ambulatorias y programadas a partir del 10 de febrero, con el objetivo de preservar la atención de urgencias y emergencias . En ese sentido, aclararon que esas eventuales restricciones “no constituyen medidas de fuerza”, sino la consecuencia de no contar con los recursos necesarios para sostener la operatoria cotidiana.
Una larga lista de quejas
El reclamo de los prestadores privados se suma a una serie de planteos que el PAMI ya recibió en los últimos meses en Río Negro.
Entre diciembre y febrero, la obra social enfrentó reclamos del Colegio de Farmacéuticos provincial, de médicos especialistas de manera individual, de la Federación Médica y de la Asociación de Oftalmólogos de Río Negro (AORN). En esos casos, los prestadores también denunciaron atrasos en los pagos y cuestionaron, además, la implementación unilateral de topes en autorizaciones de consultas y prácticas.
En el comunicado más reciente, las clínicas y sanatorios patagónicos manifestaron su disposición al diálogo y afirmaron confiar en la gestión de las autoridades centrales del Instituto, aunque advirtieron que la situación “ha llegado a un límite crítico” y que, sin una pronta regularización de pagos y recomposición arancelaria, no será posible garantizar la continuidad de las prestaciones “en las condiciones necesarias para una atención segura y de calidad”.

