Mónica Silva es, hasta el próximo 9 de diciembre, la única voz de Juntos Somos Río Negro (JSRN) en el Senado. Llegó a la Cámara Alta en diciembre de 2023 para completar el mandato de Alberto Weretilneck, quien dejó su banca para iniciar un nuevo período al frente de la Gobernación. Desde entonces, Silva asumió el desafío de representar a la provincia en un escenario político complejo e inédito para el país.
Durante estos dos años, la recordada exministra de Educación y exlegisladora se convirtió en una figura clave dentro del Parlamento. Su nombre apareció con frecuencia en los principales medios nacionales, señalada como una de las voces capaces de inclinar la balanza en las negociaciones más intensas, aquellas que enfrentaron al oficialismo libertario con la oposición peronista.
En diálogo con Literal, la dirigente del Valle Medio repasó su experiencia en la Cámara de Senadores, las lecciones que le dejó la labor legislativa y cómo imagina su futuro político una vez concluido su mandato.
El saldo electoral
–P: Me gustaría comenzar esta entrevista con un balance suyo, a partir de su mirada política y como referente dentro de Juntos, del resultado electoral del 26 de octubre.
–R: En ese proceso, un partido provincial como Juntos Somos Río Negro tiene un gran desafío en cada una de las elecciones de medio término. Tiene un gran desafío, que es hacerse visible en una elección donde la ciudadanía quiere enviar mensajes a nivel nacional. En este caso, el 26 de octubre los mensajes que la ciudadanía intercambió eran a favor o en contra del gobierno del presidente Milei, o a favor o en contra del partido que en este momento aglutina a la oposición.
En esa situación, un partido como el nuestro —un partido provincial, con los pies en la tierra, con proyectos, con ideas— queda invisible y sin posibilidades de participar en la compulsa de estos mensajes supraprovinciales, que son a nivel del país, a nivel de quienes gobiernan el país. Un partido provincial se ve deslucido en ese escenario.
–P: En ese contexto que menciona de las elecciones de medio término, ¿por qué piensa que se dio la victoria en 2021? ¿Y por qué también el buen resultado que le permitió acceder a la senaduría al gobernador Weretilneck en 2019?
–R: En el 19 fue coincidente con la elección de Poder Ejecutivo provincial, y una elección que en Río Negro tuvo características muy particulares, en la que hasta dos semanas antes nuestro candidato a gobernador era Alberto Weretilneck, y en último momento hubo que modificar esa situación. Me parece que ese impulso se mostró claramente en el porcentaje altísimo de votos que conseguimos en 2019.
Y en 2021 creo que también tuvo que ver con una situación particular, en la que hubo posibilidad de mostrar, después de la pandemia, cómo podíamos salir de esa situación. Creo que el voto tuvo mucho que ver con eso. Pero no me he puesto a pensarlo profundamente.

Un ámbito cordial y el vínculo con Villarruel
–P: Mónica, su llegada al Senado se dio luego de su desempeño como legisladora. Pero, ¿cómo fue el primer contacto con la Cámara, que me imagino implica otra preparación?
–R: Al Senado llego para completar el mandato de seis años de Alberto (Weretilneck). Mi arribo de alguna manera estuvo facilitado por un trabajo previo que Alberto había hecho y que a mí me dio mucho respaldo para la actividad parlamentaria. Igualmente, yo conocía la actividad legislativa por haber estado cuatro años en la Legislatura rionegrina. No me resultó ni un lenguaje extraño ni una mecánica extraña; era un ámbito que tenía en claro cómo se desarrollaba.
Lo que hace más singular al Senado es la fuerte representación que uno ejerce del gobierno provincial. O sea, en el Senado yo sentí que era la representante del gobierno de la provincia de Río Negro, porque era miembro del partido gobernante. Eso le dio un carácter muy fuerte y muy particular a esta banca que ejercí durante estos dos años. Me parece que eso es lo que más se distingue: el hecho de esa representación y la posibilidad de tener diferentes contactos con quienes representan a otras provincias.
–P: Y en ese ámbito donde no solamente está la representación de otras provincias, de otros intereses provinciales, sino también la dinámica de los partidos nacionales, ¿cómo se desarrolla una negociación?
–R: Esa situación es tensa, porque los grandes partidos nacionales —que en este caso estaban representados por el partido de gobierno de Javier Milei y por el peronismo en todas sus versiones— implican prestar mucha atención hacia cada uno de esos grandes bloques. El bloque de La Libertad Avanza, si bien no era grande, sí era poderoso. En ese contexto se prestaba mucha atención a quienes podíamos inclinar la balanza en una elección, y éramos blanco de las negociaciones.
Pero son siempre negociaciones que tienen que ver con el bienestar del pueblo: decir qué sirve más, qué sirve menos, con qué vamos a conseguir más trabajo para los rionegrinos, con qué vamos a conseguir más inversiones, con qué posicionamiento vamos a mejorar en ámbitos que nos interesan muchísimo, como la salud, la ciencia, la educación; de qué manera posicionarnos. Bueno, en cada cuestión que protege los intereses de la provincia de Río Negro, tener claro cuál es la posición que vamos a sostener.

–P: Hace pocos días escuché a la senadora por Buenos Aires, Guadalupe Tagliaferri, mencionar que, a diferencia de la Cámara de Diputados, el Senado es un ámbito mucho más cordial. ¿Cómo se da el diálogo con otras fuerzas políticas?
–R: Somos menos personas, somos 72 senadores, y llegamos a conocernos, a conversar, a intercambiar opiniones, incluso a compartir autoría de proyectos. Llegamos a tener cierto nivel de intercambio sistemático, porque uno va encontrando con quienes hay más afinidad. Y también es cierto que hay una especie de códigos a la hora de tratarnos de manera no violenta, nada similar a lo que suele pasar últimamente en la Cámara de Diputados.
De ninguna manera existieron en el Senado exabruptos como, por ejemplo, tirarse agua o improperios irreproducibles. No, eso no ocurre. El Senado es formal, se respetan unos códigos y se trabaja en conjunto o se opone, pero siempre con argumentos.
–P: Mónica, ¿cómo fue su vinculación con la presidenta del Senado, Victoria Villarruel?
–R: Muy correcta, siempre tuve una relación correcta e institucional. La presidenta está presente, conversa con cada persona de los distintos equipos del Senado si eso es requerido. Tenemos un diálogo fluido y, en ocasiones, ha sido una posibilidad de vincularme para solucionar problemas de la provincia.
Recuerdo el caso de una chica de El Bolsón, que estudiaba Educación Física y tuvo un accidente tremendo donde se quemó. A través de la Presidencia logramos encontrar rápidamente un lugar en el Instituto del Quemado en Buenos Aires. La vicepresidenta trabajó mucho para ayudarnos porque tienen las camas siempre cubiertas. Ha sido una relación de colaboración en estos aspectos, formal y muy cordial en los aspectos institucionales.
Las iniciativas impulsadas
–P: En este punto me gustaría ahondar en los proyectos respaldados estos años. ¿Cuáles fueron los que más le llegaron o movilizaron?
–R: En principio, apenas había jurado para ingresar como senadora, el primer proyecto con el que me encuentro —y con el que me sentí protagonista en las discusiones de comisión y después durante el resto del proceso hasta que fue ley— es el proyecto de Boleta Única Papel (BUP). Yo, recién ingresada, estaba defendiendo un proyecto de BUP que finalmente se convirtió en ley, y se convirtió en ley con uno de los aspectos que yo defendí fuertemente: que no haya botón de lista completa. Esto para que realmente nos dé oportunidades a todos los partidos por igual. Me parece que eso fue un gran logro porque en la elección del 26 se vio que la boleta realmente agilizó la elección, permitió una reducción enorme en el gasto de papel. Muchas cosas mejoraron ostensiblemente el proceso electoral.
Después, también tuve participación activa en la Ley de Financiamiento Universitario y en la Ley de Emergencia en Salud Pediátrica. Ambas muy importantes y que, además, se convirtieron en ley. Quiere decir esto que en el Senado, que es la Cámara revisora, se trabajó y se le dieron los votos necesarios. Y de hecho hoy son leyes, más allá de que el Poder Ejecutivo Nacional se resiste a ellas.
–P: ¿Y aquellos proyectos que le hubiera gustado y no salieron?
–R: Bueno, hay proyectos de ley de mi autoría que me hubiera gustado muchísimo que ingresen en comisión y se debatan, pero no se produjo. Apenas iniciado el primer año de mi gestión, presenté una ley para la creación de un fondo de financiamiento docente, que tenía que ver con una respuesta a la abrupta desaparición del Fondo de Incentivo Docente (FONID) que hizo el gobierno del presidente Milei. Se trató de un proyecto alternativo, que no entró en comisión y nunca fue puesto en el temario.
También presenté un proyecto para la regulación del trabajo con la inteligencia artificial, que modifica la Ley 26.206 de Educación Nacional. Tampoco tuvo debate. Otro que sí ingresó en la Comisión de Ambiente fue un programa de gestión de restos de basura electrónica. Esto es algo sobre lo que la sociedad tiene que darse rápidamente una normativa. En las casas y en las instituciones estos residuos se acumulan y se los dispone de forma errónea, incorrecta. Me hubiera gustado que se pudiera tratar.

–P: Esos fueron sus grandes pendientes, entonces…
–R: No son los grandes, porque hubo muchos más. Por ejemplo, presenté un proyecto para que exista una tarifa diferencial de gas y de electricidad en instituciones públicas. Presenté un proyecto porque nos opusimos fuertemente al cobro del impuesto a las Ganancias en la cuarta categoría. Hubo muchos más.
Un horizonte a definir
–P: ¿Qué le depara su futuro luego de concluido el mandato el 10 de diciembre?
–R: Es difícil hacer una evaluación porque, en lo personal, tengo que hacer un análisis de un trabajo realizado en distintos ámbitos y con muchas alternativas diversas en vista. Es un proceso que estoy haciendo y evaluando luego de haber contribuido en distintos ámbitos del desarrollo cotidiano de la provincia. Estoy escribiendo y armando informes de manera tal de tener claridad sobre cuál ha sido mi desempeño.
–P: ¿Le gustaría volver otra vez al Gabinete a ejercer funciones o preferiría una labor algo más relajada?
–R: Son tareas muy diferentes las del Poder Ejecutivo y las del Poder Legislativo. En el Poder Ejecutivo uno tiene la adrenalina de tener que tomar decisiones de manera cotidiana, permanente. No hay momento en el que uno no esté tomando decisiones. Eso es un desafío y da la oportunidad de modificar aquellas cuestiones que uno cree que no están bien y mejorarlas. Es un gran desafío, muy interesante.
Y la parte legislativa es de otras características. Tenés la oportunidad de pensar con más profundidad y con más tiempo para elaborar, para escribir. Son distintas cuestiones.
En este momento, como te decía, en mi cabeza hay muchas de estas cosas que estoy analizando, que estoy mirando en perspectiva, y sirve mucho escribir para poder tener más claridad en el análisis. Este es un momento en el que todavía no tengo esa claridad.

–P: Ha habido rumores sobre la posibilidad de que vuelva otra vez a Educación…
–R: Bueno, ha sido mi pasión y todo el mundo se da cuenta. Me convocan de distintos lugares permanentemente para desarrollar aspectos que tienen que ver con educación. Ahora, por ejemplo, el martes tengo un encuentro en CIPPEC, que me han invitado específicamente para elaborar un documento sobre la formación docente, porque saben que es el campo de mi expertise. Entonces, eso es algo que seguramente estaré haciendo en algún ámbito.
Una reflexión final
–P: Mónica, ¿hay alguna lección personal que le haya dejado su paso por el Senado?
–R: Ha sido un aprendizaje interesantísimo, si uno está dispuesto a afrontar lo que ofrece un lugar como el Senado. Tenés un ámbito de mucho aprendizaje personal, muchas relaciones nuevas que se van construyendo. Es un ámbito federal en el que uno tiene la oportunidad de encontrarse con personas que provienen de distintos lugares de nuestro país, que tienen distintas situaciones que preocupan y que ocupan, y que se convierten en proyectos.
Entonces, uno va aprendiendo mucho del federalismo. De hecho, yo me he tomado también dentro del Senado, con mucho compromiso, la cuestión federal y he aprovechado para, a la vez de hacer proyectos y ejercer la labor legislativa, también estudiar sobre federalismo. Así que he estudiado en este tiempo en la Universidad Austral, en una formación que se llama Federalismo del Siglo XXI. Me interesa mucho siempre tener el respaldo del conocimiento para legislar o para tomar decisiones. Uno tiene que tener el respaldo bien fundamentado.
Esa es la manera en que yo pienso, es una idea mía: pensar que el conocimiento es esencial a la hora de ejercer un cargo público. Uno no puede ir a ejercer un cargo por prepotencia nomás. Eso es lo que pienso; luego habrá ciudadanos que eligen otras cosas, pero bueno, en mi formación está eso. Pues la ciudadanía elige, como decíamos, con ciertos criterios de enviar mensajes que no tienen exactamente que ver con la formación en particular para ejercer un lugar.
–P: Para concluir la charla, ¿hay algún mensaje que le gustaría dejarle a los rionegrinos sobre la importancia de la senaduría para la provincia?
–R: Me gustaría que la ciudadanía observe este lugar como el sitio en donde se dirimen aspectos muy importantes para la política pública de una provincia y, en este caso, para Río Negro. Por ejemplo, una política pública de generación de empleo genuino requiere una toma de decisiones que a mí me tocó tomar en el Senado. Para generar hoy más de 2.000 empleos rionegrinos en la construcción de Vaca Muerta Sur, primero hubo que tener una ley que apoye el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones. Entonces, toda una toma de decisiones está sometida a la consideración pública.
Es bueno que la ciudadanía entienda que las decisiones en ese marco institucional pueden favorecer el desarrollo de una política pública como, por ejemplo, en este caso, la generación de empleo genuino. Tal vez habrá otras personas que piensan que eso no es así, pero ahí lo importante es tener buenos puntos de vista, bien fundamentados, y poder dar un debate claro, sin improperios.
