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“No hay lugar para quienes traemos ADN justicialista”: críticas de un exfuncionario de JSRN

Javier Garavaglia, excomisionado de San Javier y exintegrante del Gobierno, contó a Literal los motivos de su alejamiento del oficialismo. ¿Qué cambió y cómo impactaron las candidaturas de octubre en su decisión?
Weretilneck y Garavaglia en 2014.

Gustavo Gennuso, exintendente de Bariloche, fue uno de los primeros en manifestar públicamente su desacuerdo. Ahora, otro exfuncionario se sumó a las críticas contra Juntos Somos Río Negro (JSRN). Se trata de Javier Garavaglia, excomisionado de San Javier y, hasta comienzos de este año, subdirector de Comisiones de Fomento de Río Negro. En diálogo con Literal, el dirigente expuso los motivos de su alejamiento, alertó por un desplazamiento de los sectores peronistas dentro del partido de gobierno y auguró un futuro poco alentador para el oficialismo.

¿Por qué desertó?

Garavaglia estuvo al frente de San Javier durante tres mandatos, una comuna cercana a Viedma de poco más de 2.000 habitantes. Aunque de origen peronista, se sumó a JSRN en 2017 y llegó a ocupar el cargo de subdirector de Comisiones de Fomento desde el inicio de la actual gestión de Alberto Weretilneck. Sin embargo, presentó su dimisión después de un año y tres meses en el cargo.

Los motivos de su alejamiento, según explicó, radican en los desacuerdos con el nuevo perfil del Gobierno y, sobre todo, en las tensiones internas dentro del partido. “Decidí renunciar después de ver cosas que no me gustaban, que no compartía, de propuestas e iniciativas que impulsé y que nunca fueron tenidas en cuenta, mucho menos respondidas. Pero lo que más me preocupaba era la cuestión política partidaria, cómo se venía desarrollando este esquema de cara a las elecciones nacionales”, reconoció.

Garavaglia sostuvo que JSRN se convirtió en un espacio “cerrado” y “alejado de sus orígenes”. Apuntó especialmente a la falta de debate interno y de instancias orgánicas para dirimir diferencias. “Hoy estamos muy lejos de lo que fue el inicio del partido, con un gobernador en retroceso, que busca replegarse en su círculo de mayor confianza. El partido prácticamente no tiene vida interna: no hay discusión, no se ha reunido la asamblea. Los asambleístas no fueron convocados este año ni siquiera para discutir la estrategia electoral o definir el perfil de los candidatos. Directamente nos hemos enterado por las redes sociales quién iba a ser el cabeza de lista”.

Respecto a la candidatura de Facundo López al Senado, cuestionó la forma en que fue seleccionado y puso en duda su capacidad electoral. Precisó que se desconoce el caudal de votos que puede aportar, dado que nunca encabezó una lista.

Según Garavaglia, incluso dentro del oficialismo existe malestar por esta definición: “Hay un sector importante que se resiste. Desde el vicegobernador hacia abajo, muchos funcionarios y dirigentes no comparten el rumbo que se está tomando de cara a octubre, con un candidato que no se conoce, que siempre fue debajo de la sábana. Casi veinte años como legislador, pero sin mostrarse en una elección. El único mérito que tiene es ser el alfil, el ‘monje negro’ del gobernador”.

Y concluyó: “No me siento representado en este camino. No están mis convicciones ni mis ideales. No me motiva traicionar votos para López ni para una dirección cada vez más sectaria”.

Lo que para él cambió

-P: Juntos Somos Río Negro fue, en otros momentos, un espacio que abría instancias para dirimir internas. ¿Qué cambió, según tu visión?

–R: Es lo que muchos nos preguntamos: por qué el gobernador se ha empeñado tanto en ponerle su propio sello al partido. La marca Weretilneck quedó grabada a fuego. No se abrió el juego para que nuevas figuras puedan mostrarse y proyectarse. Lo mismo pasó en Neuquén con los Sapag: cuando se terminan los apellidos, se terminan los partidos.

JSRN nació con un fuerte sesgo personalista, tanto de Weretilneck como de Pesatti. Y como todo, eso se desgasta. Se ve en la caída del caudal electoral: del 54% pasó al 33%. No hay autocrítica. Cuando algo sale mal, la culpa es de todos; cuando sale bien…

Han surgido dirigentes valiosos —legisladores e intendentes— que buscan abrirse camino, y ahí empiezan los choques internos. Esa tensión es evidente en la puja Pesatti-López.

–P: ¿Creés que esa falta de acuerdos aceleró el proceso de erosión del partido que mencionás?

–R: Yo creo que el partido entró en un proceso de turbulencia. Todo dependerá de la cintura política y del diálogo que puedan tener, pero hoy no se ve que puedan llegar a buen puerto. Tengo serias dudas de que, después de octubre, esta situación no se profundice. Más allá de los resultados —que creo no van a ser muy favorables—, el partido va a entrar en una etapa de turbulencia importante. Van a llegar los reproches y se empezarán a dividir las aguas. Y el 2027 está muy cerca.

El lugar del peronismo

El clima político actual muestra un corrimiento generalizado de las propuestas hacia la centro-derecha. En ese contexto, Garavaglia consideró que las vertientes peronistas que en los inicios formaron parte de JSRN quedaron relegadas. Como ejemplo, mencionó lo ocurrido con Pedro Pesatti, quien fue desplazado de la carrera al Congreso.

“Me preocupa esta casi expulsión del sesgo justicialista. Hoy esa pata se ve recluida o marginada por no coincidir con la intencionalidad del gobernador de pararse en esta ‘avenida del medio’. Creo que no hay lugar para quienes traemos ADN justicialista”, precisó.

En particular, el excomisionado coincidió con un planteo que en distintas ocasiones también expusieron sectores de la oposición: la capacidad de JSRN para adaptarse a los distintos contextos nacionales. “Es una situación que deja en claro que JSRN ha sido un partido satélite de los gobiernos nacionales. Ha buscado mantenerse en el poder tejiendo vínculos con las gestiones de turno, en detrimento de una mirada provincialista que supo ser su bandera”, recalcó.

Lo que le depara al oficialismo, según el exfuncionario

Garavaglia fue duro al pronosticar cuál será el horizonte que, desde su mirada, le espera al partido de gobierno: “Yo creo que este partido va camino a lo que le pasó al radicalismo en 2011”.

-P: ¿Creés que JSRN puede diluir su poder?

-R: Sí. Un partido que no tiene vida interna ni discusión es muy difícil que prospere en el tiempo. Eso mismo les pasó a los partidos tradicionales; recordemos lo que fue el 2001, cuando se atomizaron las conducciones y expulsaron a gran parte de su dirigencia, que terminó buscando otros espacios y partidos provinciales que fueron surgiendo.

Este partido provincial va camino a lo mismo: convertirse en un gobierno meramente administrador, porque ya no hace política. El gobernador administra. Es un administrador con empleados. Sus dirigentes y funcionarios son prácticamente empleados más que parte de un proyecto político.

El futuro de Garavaglia

-P: Javier, ¿cuál es tu futuro en la política?

-R: Mirá, mi ADN es justicialista, no lo niego. En estos meses se han acercado muchos dirigentes de otros espacios a dialogar conmigo, debo reconocerlo. Pero estoy muy lejos de aquellos que buscan conveniencias personales, como lo estamos viendo con La Libertad Avanza a nivel provincial. Incluso se lo dije a un dirigente libertario que vino a hablar conmigo: estoy mucho más cerca del frente anti-Milei.

Por lo que soy, por lo que he hecho en esos tres períodos de gestión en San Javier, no me hallo en un espacio de derecha. Hoy me siento más cerca de acompañar el proceso de ponerle un freno a este gobierno nacional y de ver cómo se ordena el tablero político el año que viene, para evaluar si vale la pena acompañar un nuevo proyecto provincial.

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