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Roca, Cipolletti y el riesgo de una grieta innecesaria

La provincia de Río Negro busca actualizar un sistema vigente desde 2004. La discusión con las aurtoridades de Roca llega al final de marzo sin coincidencias plenas.

“Hay municipios que no tienen un solo pozo en su ejido y van a recibir regalías igual que General Roca, que tiene 17 pozos”, dijo esta semana la intendenta de Roca, María Emilia Soria.

Una alusión coyuntural, en la recta final del debate previo a la reforma de las leyes de coparticipación y regalías hidrocarburíferas. Pero, al mismo tiempo, la marca de una estrategia política con reminiscencias históricas en Río Negro: Roca vs Cipolletti. Cipolletti vs Roca.

Del folclore al vínculo institucional

La jefa comunal está convencida de que el Ejecutivo provincial inclina la balanza de una manera deliberada para favorecer al municipio que gobernó Alberto Weretilneck y que está en manos de JSRN a través de Rodrigo Buteler.

Y por lo visto y oído durante las últimas semanas -apertura de sesiones del Concejo, un comunicado oficial del municipio y entrevistas radiales de la mandataria esta semana- la defensa se construye a partir de una exacerbación de ese antagonismo, que puede ser colorido y folclórico en el fútbol, pero que en términos institucionales y políticos requiere de una mirada mucho más rigurosa.

La discusión es relevante. No sólo porque involucra recursos clave para el funcionamiento de los municipios, sino porque define, en buena medida, las condiciones de desarrollo de las ciudades en el mediano plazo.

En ese marco, es razonable que una intendenta defienda los intereses de su comunidad y advierta sobre posibles desequilibrios o injusticias. De hecho, forma parte central de su rol político.

Sin embargo, el problema no parece estar en el diagnóstico, sino en el camino elegido para plantearlo.

El desplazamiento del conflicto

El giro que muestra la intendenta de Roca no es menor, porque el eje del debate deja de ser el diseño del esquema provincial —donde debería concentrarse la discusión técnica y política— para desplazarse hacia una tensión entre ciudades de la misma región.

Y ahí aparece el peligro de transformar un reclamo institucional en una disputa territorial.

Porque si el problema es cómo se distribuyen los recursos desde la Provincia, el interlocutor natural es el gobierno provincial. Cuando la discusión deriva en una confrontación con otra ciudad, el foco se desdibuja.

El intendente Rodrigo Buteler y la secretaria de Hidrocarburos, Mariela Moya. Cipolletti fue la primera ciudad a la que presentaron el nuevo esquema propuesto por Provincia para la distribución de regalías.

Una región discutiendo hacia dentro

Roca y Cipolletti no son compartimentos estancos. Forman parte de un mismo sistema urbano, económico y social: el Alto Valle.

Desde cualquier mirada externa —ya sea del gobierno nacional, de inversores o de organismos de financiamiento— no se analizan como ciudades aisladas, sino como parte de una región integrada.

En ese contexto, la confrontación interna no fortalece posiciones. Las debilita.

Una región que discute hacia adentro pierde capacidad de negociación hacia afuera. Una región fragmentada tiene menos peso político. Y una región que se percibe en conflicto genera incertidumbre.

Por eso, la lógica de “qué ciudad recibe más” puede otorgar rédito político en el corto plazo, pero es limitada —y potencialmente perjudicial— en términos estratégicos.

¿Compiten o se complementan?

Además, la comparación directa entre Roca y Cipolletti suele omitir un dato clave: no son ciudades equivalentes en su funcionamiento dentro del entramado regional.

Roca tiene un perfil todavía vinculado a lo productivo, educativo y judicial. Cipolletti, por su ubicación y dinámica económica, se articula desde los últimos años más directamente con el desarrollo hidrocarburífero y la logística vinculada a Vaca Muerta.

No compiten por lo mismo. Cumplen roles distintos. Y justamente por eso, su fortaleza radica en la complementariedad.

Plantear el vínculo en términos de rivalidad empobrece la comprensión del problema.

Ampliar la grieta

Más allá de la discusión coyuntural, la estrategia también abre un interrogante político de mediano plazo.

Si la intendenta de Roca proyecta su figura hacia un escenario provincial —esta semana ratificó que quiere ser gobernadora y “completar lo iniciado por el Gringo”—, el vínculo con otras ciudades deja de ser secundario.

Cipolletti es una de las ciudades más pobladas de Río Negro y es actor clave en cualquier elección provincial.

En ese contexto, construir un posicionamiento que incluya cuestionamientos directos hacia esa ciudad o su dirigencia implica un riesgo.

No se trata sólo de una disputa entre gestiones municipales. También se construyen percepciones en la ciudadanía.

Y difícilmente pueda pensarse una candidatura competitiva a la gobernación prescindiendo del acompañamiento —o al menos de la neutralidad— del electorado cipoleño.

Alberto Weretilneck y María Emilia Soria en Roca. Un vínculo institucional respetuoso, pero que genera dudas en el camino a las elecciones del 2027.

El desafío de cambiar el enfoque

Nada de esto implica desconocer el punto de partida: es posible que el esquema en discusión genere perjuicios para Roca. Es válido plantearlo, discutirlo y exigir revisiones.

Pero la forma en que se construye ese reclamo también importa.

Porque hay una diferencia sustancial entre cuestionar un modelo de distribución de recursos y construir una narrativa de confrontación entre ciudades.

La primera abre la puerta a una discusión institucional. La segunda implica cerrar caminos en forma innecesaria.

Una discusión regional

El debate por coparticipación y regalías podría ser, en realidad, una oportunidad.

No sólo para revisar criterios de reparto, sino para pensar una agenda común del Alto Valle: infraestructura, planificación urbana y estrategias productivas conjuntas podrían ser discusiones útiles, pero nadie las promueve.

Sin ir más lejos, durante el último mes, jefes comunales y funcionarios provinciales se reunieron varias veces y la Ruta 22 no apareció como tema de análisis en ninguno de esos encuentros.

El planteo de Soria puede tener fundamentos atendibles. Pero eso no vuelve automáticamente acertada la estrategia.

Defender los recursos de una ciudad es parte de la responsabilidad de gobierno. Convertir a otra ciudad en el eje del conflicto parece un camino menos eficaz en una región que necesita más coordinación que competencia.


La intendenta Soria, esta semana en Literal Radio

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