El Ministerio de Salud de Río Negro aseguró, en una respuesta enviada a la Legislatura, que la provisión de tratamientos hormonales en los hospitales públicos de la provincia “se encuentra cubierta y garantizada”. No obstante, colectivos de personas trans y equipos de salud advierten que algunos medicamentos registran demoras en su entrega y que, además, no es posible cubrir cirugías de adecuación.
El motivo
En septiembre, los bloques Vamos con Todos y PJ–Nuevo Encuentro presentaron un pedido de informes para que Salud aclarara cómo se garantizó la atención a personas trans en hospitales rionegrinos entre 2024 y el primer semestre de 2025, en particular lo referido al suministro de terapias hormonales y el acceso a cirugías.
La elección de ese período no fue casual: coincide con el retroceso de políticas públicas vinculadas al género, en el marco del ajuste del Gobierno Nacional. En esos meses, la Nación dejó de proveer insumos para estas prestaciones, una tarea que terminó asumiendo la Provincia.
“Con un grupo de compañeros de la diversidad, a raíz del decreto presidencial que modificó la Ley de Identidad de Género, dijimos: ‘bueno, empecemos a ver qué está pasando en Río Negro’. No teníamos una demanda espontánea, como sí ocurrió en otras provincias donde se presentaron amparos colectivos o individuales. Así iniciamos una encuesta que se fue distribuyendo y, en paralelo, enviamos este proyecto de ley”, explicó a este medio Ayelén Spósito, legisladora de Vamos con Todos.
La respuesta oficial llegó esta semana e incluyó el detalle pormenorizado de las hormonas adquiridas por el Ministerio. “Es la primera vez que respondieron todo de manera bastante detallada y prolija. Por eso confío en que, quizás, lo están cumpliendo”, bromeó Spósito al evaluar la información recibida.
Con esos datos, la legisladora buscará ahora contrastar la información oficial con los aportes de las personas encuestadas y con referentes de distintas áreas del sistema público, para verificar la situación real. No descarta promover nuevas medidas si surgieran inconsistencias o problemas en el acceso.
“La idea siempre es garantizar la accesibilidad para quienes ya están bajo tratamiento y para quienes quieran iniciarlo. Nuestro temor es que una piba o un pibe trans quiera comenzar y no tenga la posibilidad de hacerlo. Aunque a nivel nacional hay muchos amparos que buscan resguardar ese derecho, nosotros tenemos que estar atentos para que el Ministerio lo garantice”, finalizó.
La contestación oficial
En su informe, la cartera de Salud indicó que, en los últimos años, no se llevaron a cabo cirugías de reasignación de sexo ni otras intervenciones destinadas a adecuar las características físicas a la identidad de género. En cambio, detalló que actualmente unas 335 personas reciben acompañamiento a través del programa de terapia hormonal.
El hospital de Cipolletti, a través de su consultorio inclusivo pionero en la región, es el centro de salud con mayor cantidad de usuarios, con 99 personas trans en seguimiento. Le siguen Roca, con 91; Bariloche, con 36; y Viedma, con 27.
“Actualmente, la provisión de medicación por parte de Nación se encuentra interrumpida”, confirmó el Ministerio de Salud. Por ese motivo, la Provincia asumió la compra de insumos para sostener la continuidad de los tratamientos.
Según el documento, “en 2024 se compraron 400 cajas de valerato de estradiol y 129 de ciproterona; y en 2025, 400 geles de estradiol, 360 de testosterona y 5.000 cajas de valerato de estradiol. Además, está en curso la compra de 200 ampollas de undecanoato”.

Las autoridades precisaron que existen dos modalidades de tratamiento según la identidad de género: a los varones trans se les entrega undecanoato y testosterona en gel; mientras que a las mujeres trans se les provee valerato de estradiol, ciproterona, espironolactona y gel de estradiol. En términos generales, los registros oficiales muestran una mayor demanda de terapias hormonales por parte de varones trans en las distintas localidades rionegrinas.
Respecto a la cobertura de Ipross, el Gobierno indicó que la obra social provincial garantiza un alcance del 100% en tratamientos y cirugías para sus afiliados. Sin embargo, advirtió que, en el caso de otras obras sociales o prestadores, los requisitos administrativos y los tiempos de resolución pueden variar, lo que “impacta en el acceso efectivo” a estas prestaciones.
El panorama en el consultorio inclusivo local
En Roca, el consultorio inclusivo del hospital Francisco López Lima funciona únicamente los lunes, a un costado del acceso principal por calle Gelonch. Actualmente, la atención está a cargo de una sola profesional, acompañada por integrantes de la Asociación de Trans y Trabajadoras Sexuales (ATTS), quienes colaboran en la obtención de insumos básicos.
“Todo a pulmón”, resumió la doctora Gladys Amadini en diálogo con Literal. La profesional explicó que el consultorio no cuenta con un abordaje multidisciplinario y señaló que la articulación con las áreas de laboratorio y endocrinología —dos sectores claves para la salud de las personas trans— se reactivó recién en las últimas semanas.
“En cuanto al laboratorio, se reactivó hace un mes, después de más de dos años y medio sin poder hacer estudios. Sobre todo los hormonales, que eran los que no estaban autorizados”, precisó.
Amadini indicó que, si bien el suministro de algunas hormonas se mantiene, otras presentan demoras en las compras. Mencionó el caso de la testosterona en ampollas, actualmente en proceso de licitación tras más de seis meses sin ser provistas por el Ministerio de Salud. “En ciertos casos tuvimos que rotar a geles. La testosterona en gel se usa todos los días, mientras que la ampolla se coloca cada 12 semanas”, explicó.
Sobre las cirugías, señaló que dejaron de realizarse hace más de dos años y que, por el momento, no hay profesionales del sistema público en el Valle capacitados para este tipo de intervenciones. “Las que se hicieron fueron gracias a un acuerdo entre los consultorios de Cipolletti, Roca y Regina con profesionales de Bariloche, que vinieron durante unos seis meses. Pero todo eso se interrumpió cuando comenzaron los paros médicos y empezaron a faltar anestesistas. En total, se realizaron unas diez o doce cirugías”, concluyó.

