La cadena de proveedores industriales vinculados a la energía en Argentina atraviesa un escenario de fuerte capacidad ociosa, con caída de la actividad y tensiones en la generación de empleo técnico. Así lo revela el último relevamiento del Grupo Argentino de Proveedores Petroleros (GAPP), que muestra un panorama desafiante para las PyMEs del sector energético en un momento clave para el desarrollo de proyectos estratégicos como Vaca Muerta.
Caída en la actividad y equipos paralizados
Uno de los datos más relevantes del informe es la caída interanual del 26% en la cantidad de equipos de perforación activos, indicador que funciona como un termómetro de la dinámica de la industria. Este descenso se traduce en menor demanda para toda la cadena de proveedores, desde servicios de ingeniería hasta fabricación de piezas y equipamientos.
En paralelo, el estudio advierte sobre la paralización o demora en la recepción de órdenes de compra y la suspensión de nuevos ingresos de personal técnico especializado, factores que impactan en el empleo y en la sostenibilidad del entramado industrial.
“Advertimos que las operadoras están a la expectativa de cómo impactará la coyuntura nacional e internacional. Esperamos que la situación pueda revertirse en el corto plazo, ya que es fundamental avanzar con obras de infraestructura clave y destrabar proyectos estratégicos”, señaló la entidad empresaria en el comunicado.
El relevamiento, realizado entre junio y agosto y presentado a fines de septiembre, ofrece una radiografía sobre la capacidad productiva de las PyMEs socias del GAPP:
- 53% de las empresas reportó niveles medios de capacidad ociosa (25–50%).
- 16% señaló niveles altos (50–60%).
- 8% indicó una ociosidad muy alta (más del 60%).
- Solo 2% manifestó no tener capacidad ociosa.
En conclusión, más del 75% de las empresas está operando con al menos un 25% de su capacidad sin utilizar, lo que refleja un uso parcial de la infraestructura instalada y el capital invertido

Expectativas empresarias: moderación y cautela
El estudio también consultó sobre las expectativas para 2025–2026, donde predomina un clima de prudencia: el 31% dijo que mantiene una visión optimista o expectante; el 49% se muestra cauteloso o moderado; el 20% expresó preocupación; y ninguna empresa se mostró altamente optimista.
Este equilibrio refleja la incertidumbre que atraviesa al sector, condicionado tanto por la coyuntura económica local como por factores internacionales, desde los precios del crudo hasta las condiciones de financiamiento global.
Órdenes de compra y competencia externa
En el plano comercial, el GAPP detectó que el 68% de las empresas manifestó alta preocupación por la recepción de órdenes de compra; el 56% mostró inquietud por la baja en pedidos de cotización y que el 46% expresó preocupación por la competencia externa, cifra que trepa a 52% al proyectar el corto plazo.
Esto último enlaza con uno de los reclamos centrales de la organización: el riesgo de que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y otras medidas aperturistas generen condiciones de “competencia desleal” frente a proveedores locales, al habilitar la importación de bienes que ya se fabrican en Argentina o permitir el ingreso de equipos usados.
“Estamos de acuerdo en que las inversiones son necesarias para que haya trabajo. Pero queremos jugar con las mismas reglas de juego, sin cancha inclinada”, sostuvieron desde el GAPP.
Impacto en el empleo técnico
El capítulo laboral muestra una foto preocupante, ya que casi la mitad de las empresas está bajo tensión laboral, con dificultades para incorporar nuevos trabajadores y riesgos de pérdida de empleo técnico especializado, un recurso clave para proyectos de alta complejidad como el no convencional o la minería.

Negociación de contratos: demoras y condiciones desfavorables
En materia contractual, las empresas señalaron obstáculos tanto en plazos como en montos, conformando un panorama con un proceso de negociación marcado por dilaciones y condiciones poco favorables para las PyMEs proveedoras frente a grandes operadoras y empresas de servicios.
- Solo 27% afirmó que los plazos de negociación se cumplen correctamente.
- El resto reportó demoras de 3 a 6 meses (16%) o de hasta un año (5%).
- En cuanto a montos, apenas 24% logró ajustes adecuados, mientras que 47% consiguió revisiones con concesiones y 29% directamente no pudo actualizar contratos.
El rol estratégico de las PyMEs
El GAPP subraya que detrás de cada gran proyecto energético existe un entramado industrial de fabricación nacional: válvulas, bombas, tableros, transformadores, sistemas de gestión, electrificación e instrumentación.
El sector destaca que se trata de unas 7.000 empresas que generan más de 200.000 puestos de trabajo, lo que representa el 75% del empleo del sector, frente al 25% que aportan las operadoras.
“Las PyMEs industriales ocupan un lugar virtuoso en la cadena de valor de Oil&Gas, gracias a su efecto multiplicador en la economía, el conocimiento, el desarrollo federal y la generación de empleo de alto valor agregado”, destacó el comunicado.
Oportunidad histórica y llamado a una mirada integral
Para el GAPP, Argentina está frente a una de las mayores oportunidades de su historia: desarrollar una matriz productiva basada en el conocimiento y el valor agregado local, con Vaca Muerta y los proyectos de litio y cobre como ejes estratégicos.
La organización se define como aliada estratégica de las grandes operadoras, con capacidad de inversión, infraestructura instalada, personal capacitado y certificaciones que avalan la calidad de su producción.
“Creemos que debe existir una mirada integral sobre el sector, que priorice el desarrollo del entramado industrial nacional, el empleo de calidad y el valor agregado argentino. Un ecosistema de proveedores industriales productivo y competitivo fortalece a toda la cadena de valor, suma desarrollo al país y genera confianza en los grandes proyectos”, concluye el documento.
