Los niveles de ausentismo se convirtieron en un dato preocupante durante las elecciones del último año y en un indicador seguido de cerca por las encuestadores de cara a los comicios de octubre. Sin embargo, la legislativa bonaerense de este domingo llevó cierta calma: el 60,28% del padrón provincial acudió a las urnas en una contienda local que, en los hechos, se nacionalizó por la presencia de las principales fuerzas políticas. Según especialistas, esa cifra resultó apenas inferior a los promedios históricos de este distrito.
Con el 26 de octubre a la vuelta de la esquina, analizamos cómo evolucionó la participación en Río Negro en las elecciones de medio término de los últimos veinte años. ¿Se trata de una tendencia preocupante o solo de una especulación infundada?
Mucho cambió en 20 años, pero no la concurrencia
Los datos de la Dirección Nacional Electoral (DNE) no muestran una caída abrupta en los niveles de ausentismo del electorado rionegrino. Sin embargo, sí se observa una tendencia descendente.
El 23 de octubre de 2005, Río Negro renovó dos de sus bancas en Diputados. En aquella elección, el Frente para la Victoria, con el cipoleño Julio Arriaga a la cabeza, desplazó al radicalismo rionegrino, que compitió bajo el sello de la alianza Concertación para el Desarrollo. La asistencia a las urnas alcanzó el 73,94% del padrón, que por entonces ascendía a 370.022 electores habilitados.
En los comicios del 28 de junio de 2009, la participación descendió al 71,28%. Se trató de una elección clave para el Gobierno nacional, marcada por la derrota en la provincia de Buenos Aires. En Río Negro, el justicialismo logró un cómodo primer lugar con el exlegislador Jorge Cejas al frente de la lista, mientras que en segundo lugar se ubicó Juan Carlos Scalesi, representando a la Concertación para el Desarrollo/UCR.
A partir de los comicios de 2013 se consolidó una dinámica que se mantendría por más de una década: la diferencia de participación entre las elecciones generales y las PASO (actualmente suspendidas). Por ejemplo, en las primarias del 11 de agosto de ese año votó el 74,45% del electorado, mientras que en las generales del 27 de octubre la cifra trepó al 76,70%.
En esa ocasión, se eligieron dos diputados y tres senadores. El Frente para la Victoria obtuvo un holgado triunfo, triplicando en votos a la UCR. La lista encabezada por Miguel Pichetto alcanzó 172.511 sufragios; en segundo lugar quedó el Frente Progresista, con Magdalena Odarda, que cosechó 90.864 votos.

En 2017, la tendencia de menor participación en las PASO continuó. En las primarias de ese año votó el 70,7% del padrón rionegrino, mientras que en las generales la cifra ascendió al 74,48%.
La contienda estuvo fuertemente polarizada entre el Frente para la Victoria y Cambiemos, que por entonces era el oficialismo nacional. Pese a ello, el peronismo se quedó con la victoria: María Emilia Soria llegó a la Cámara de Diputados con el 49,37% de los votos. En segundo lugar se ubicó Lorena Matzen, con el 31,97%. Por su parte, Juntos Somos Río Negro (JSRN) decidió bajar su candidatura tras los magros resultados obtenidos en las PASO, en lo que fue su primera experiencia electoral para el Congreso.

Las legislativas de 2021, marcaron un quiebre en la tendencia política de los últimos veinte años: por primera vez, el peronismo no logró imponerse y quedó relegado al tercer puesto. JSRN, con Agustín Domingo a la cabeza, obtuvo el 37,27% de los votos, mientras que Aníbal Tortoriello de Juntos por el Cambio alcanzó el 27,16%.
En esas PASO se registró el nivel de participación más bajo de la historia reciente en una elección nacional: apenas el 67,85%. Sin embargo, en las generales el promedio repuntó a 71,23%, dentro de los valores habituales.

En definitiva, considerando los datos históricos de participación en elecciones de medio término, la asistencia a las urnas en Río Negro se mantuvo consistentemente por encima del 70%, con picos de hasta el 76% en 2013. La caída más notoria se observó en las PASO, probablemente como consecuencia del desgaste que generaron en el electorado las primarias, que siempre mostraron un nivel menor de concurrencia respecto a las generales.
¿Y en los años de presidenciales?
En los años de elecciones ejecutivas y legislativas se observan marcadas variaciones en los niveles de participación. Por ejemplo, las PASO de 2015 registraron un 67,92% del padrón, mientras que en las generales la cifra trepó al 78,98%, más de 10 puntos de diferencia.
En 2019 se alcanzaron niveles récord de participación en ambas contiendas. En las PASO votó el 72,81% del electorado, cifra muy cercana a la de las elecciones generales, que llegó al 80,12%, un porcentaje notablemente alto.
Para 2023, el entusiasmo de los rionegrinos volvió a disminuir: en las PASO la participación apenas alcanzó el 66%, mientras que en las generales se ubicó en el 76,25%.
El panorama nacional en el último año
El calendario electoral argentino de 2025 se puso en marcha desde temprano, con varias provincias que celebraron comicios locales como antesala de las legislativas de octubre. Más allá de las particularidades de cada distrito, estos procesos dejaron entrever algunas tendencias sobre el nivel de ausentismo.
Las elecciones PASO de Santa Fe, realizadas en abril, registraron una participación del 55,4% del padrón, un nivel históricamente bajo que marcó un récord negativo. Las generales del 29 de junio no lograron revertir la tendencia, sino que la acentuaron: la concurrencia cayó al 52%.
Otro caso llamativo fue la Ciudad de Buenos Aires, donde el pasado 18 de mayo solo el 53,35% del padrón votó para renovar la Legislatura. La cifra se ubicó muy por debajo de los niveles históricos, que siempre superaron el 65%.
Por su parte, los comicios del 8 de junio en Misiones también generaron preocupación, con apenas el 55,3% del electorado participando de la renovación parcial de la Legislatura provincial.
La elección bonaerense de ayer mostró una caída más marcada en la participación, aunque se mantiene dentro de niveles promedio. Desde el Centro de Investigación para la Calidad Democrática y el Centro de Estudios sobre Política y Elecciones Locales de FLACSO destacaron que la contienda de este domingo confirmó que la presencia en las urnas es bastante pareja, sin importar el cargo en disputa.
No obstante, se observan cambios en ciertos sectores. «Si comparamos solamente elecciones legislativas, la transición de 2013 a 2025 es mucho menos armoniosa. Pasamos de municipios con un rango de participación entre el 75% y el 90% a variaciones entre el 50% y el 70% este año. En el conurbano, el efecto fue aún más marcado«, detallaron.


