El sorismo volvió a exhibir peso político en su evento insignia: la Fiesta Nacional de la Manzana. Con una participación acotada del oficialismo provincial —limitada a la presencia del ministro de Gobierno, Agustín Ríos, y del secretario de Fruticultura, Facundo Fernández—, el peronismo se quedó con la centralidad del acto inaugural y fijó agenda con la cuestión tarifaria.
Un precio diferencial
La única oradora en la bendición de frutos fue la intendenta María Emilia Soria, además de los representantes de los credos católico y evangélico que participaron. En su discurso, la jefa comunal reconoció el esfuerzo del sector productivo en un contexto económico complejo, pero también dejó un mensaje dirigido a la dirigencia provincial al poner sobre la mesa una de las principales preocupaciones de los productores: el impacto de las tarifas eléctricas.
En ese tramo, pidió dejar de lado las diferencias partidarias para avanzar en una tarifa diferencial destinada al sector frutícola. Incluso señaló que el debate por la privatización de las hidroeléctricas del Comahue habría sido una oportunidad clave para discutir ese esquema.

“Hoy pensaba, mientras hablaba con un empacador en Roca, que le había llegado una factura de 96 millones de pesos de luz, cómo no podemos generar una tarifa diferencial para quienes generan trabajo. Aprovecho que hay autoridades provinciales, porque creo que tenemos que darnos esa discusión”, expresó.
Fue el único mensaje en clave política de la intendenta, que optó por sostener un perfil mayormente festivo en la apertura.
Consultado por Literal, el ministro Ríos coincidió con el planteo que hizo Soria sobre el escenario respecto de la situación de la electricidad, aunque aclaró que se trata de un tema que ya está siendo abordado por la Provincia. “Está en lo cierto, no es un tema que no esté en agenda del gobierno provincial. Se articula con Edersa, con el EPRE y con la Secretaría de Energía. Las cuestiones tarifarias también están atravesadas por decisiones nacionales y hoy el gobierno es un interlocutor para tratar de alivianar esta situación para los productores”, sostuvo.
Y agregó: “Tenemos que buscar soluciones para que la producción se dedique a producir y no sea un inconveniente para las empresas sostener los puestos de trabajo como consecuencia del costo de los servicios”.
La escasa participación de la oposición
Pero más allá del planteo por los cuadros tarifarios, que cobra relevancia en una semana donde se discutirán aumentos de Edersa en una audiencia pública, también llamó la atención la sensible ausencia de referentes de otros espacios en el acto de bendición de frutos.
Si bien hubo presencia de intendentes, senadores y legisladores, todos pertenecían mayormente al peronismo. La concurrencia de dirigentes opositores fue reducida, con la excepción del legislador Juan Martín (PRO) y de las autoridades provinciales mencionadas.

Incluso el propio ministro Ríos arribó tarde al evento, sobre el final del discurso de Soria, ya que regresaba de un viaje por la Región Sur. Se trató de un detalle menor en lo formal, pero que terminó de consolidar una imagen: un acto, casi en exclusividad, bajo la órbita del peronismo.
Desde el Gobierno provincial, el ministro Ríos relativizó cualquier lectura de tensión. “Es una de las fiestas más importantes; la presencia es una obligación y acompañar al municipio también”, señaló, y destacó la participación del Gobierno en áreas clave del evento, como el operativo de seguridad.
El distanciamiento con Juntos
Lo cierto es que lejos quedaron aquellas postales de distensión entre los hermanos Martín y María Emilia Soria al inicio de esta gestión, cuando, tras años de enfrentamientos, compartieron una fotografía junto al gobernador Alberto Weretilneck como gesto de recomposición institucional.
El clima político cambió de manera notoria después de la última campaña electoral, atravesada por acusaciones cruzadas por presuntas vinculaciones con el narcotráfico, que derivaron en la escena del mandatario exhibiendo imágenes de los Soria con integrantes de la familia Montecino.
En ese contexto, Weretilneck optó por no asistir a la ceremonia de la Fiesta de la Manzana. En cambio, eligió viajar a Pilcaniyeu, que celebra su 105° aniversario, y participar también de la Fiesta Nacional del Lúpulo en El Bolsón. Una decisión que, más allá de la agenda oficial, marcó una distancia política y geográfica de más de 400 kilómetros respecto del principal evento del Alto Valle.
El retorno de las tensiones entre el oficialismo provincial y el peronismo roquense se volvió más evidente en la última semana. Un episodio reciente —aunque de menor escala— fue la acusación del legislador Facundo López (JSRN), quien señaló al PJ local como impulsor de un intento de desestabilización. En concreto, vinculó al peronismo con los acampes policiales frente a Casa de Gobierno, al precisar que su principal promotor fue Rubén Muñoz, un exagente condenado por amenazas contra el ministro de Seguridad y Justicia, Daniel Jara, y actualmente asesor del bloque de concejales de Pasión por Roca.
A esto se sumaron las declaraciones de la intendenta Soria dirigidas a la concejal opositora Belén Bavastri (JSRN), durante su participación en Mañana de Noticias, por sus críticas hacia la distribución de los recursos municipales. “Para desasnar a los mentirosos seriales, no estamos fundidos. Es más, en Río Negro no hay ningún municipio fundido”, enfatizó. Luego apuntó contra lo que definió como “pseudo dirigentes”, a quien desafió a criticar con el mismo énfasis a intendentes de Juntos Somos Río Negro que también impulsan celebraciones populares durante el verano.

