La política rionegrina emite señales de ingreso a una nueva fase. Una etapa menos estructurada y más pragmática, en una provincia donde el pragmatismo gobierna desde más de una década. Si el 2023 fue un año de amplias coaliciones, el camino hacia 2027 empieza a mostrar otra cosa: pactos a medida, diseñados para alcanzar objetivos concretos en territorios específicos. Una especie de “alianzas on demand”.
“Una alianza que termine con más de 24 años de gobierno”
El primer indicio fuerte apareció esta semana en Roca. Allí, el presidente del PRO provincial, Juan Martín, planteó sin vueltas la necesidad de construir un frente amplio para disputar el poder al sorismo, que gobierna la ciudad desde 2003.
“El PRO va a buscar una alternativa aliancista porque creemos que Roca tiene que poder permitirse una alianza que termine con más de 24 años de gobierno de un mismo signo político”, sostuvo esta semana en Literal Radio.
La idea de reunir a toda la oposición para vencer al sorismo en Roca no es nueva, pero lo relevante en las palabras del titular del PRO es la disposición explícita a confluir con espacios con los que actualmente hay diferencias marcadas y con quienes se enfrentaron ayer nomás, en las elecciones legislativas de octubre, como Juntos Somos Río Negro y La Libertad Avanza.
“Creo que tenemos que dialogar todos y tratar de llevar una propuesta de alternancia a nuestra ciudad”, planteó Martín antes de decir que “hay gente interesante en La Libertad Avanza y también en Juntos Somos Río Negro”.
Weretilneck y las alianzas
Y el nuevo escenario empieza a representarse porque las declaraciones del legislador no forman parte de una movida aislada ni de una especulación teórica. Según pudo saber este medio, el gobernador Alberto Weretilneck ve con buenos ojos la construcción de un frente amplio en Roca, aun cuando eso implique compartir estrategia con sectores que, en otros planos, compiten o mantienen diferencias.
El mandatario conoció en el cierre de la semana la postura del presidente del PRO e hizo saber que existen “todas” las chances de agruparse para competir en la ciudad que va a camino a ser gobernada por miembros de la familia Soria durante 24 años.

La diferencia con el “Gran Acuerdo” de 2023
Hasta ahora, las alianzas en Río Negro tuvieron formatos diferentes: eran acuerdos amplios que se replicaban en cascada. El ejemplo más reciente fue el “Gran Acuerdo Rionegrino” de 2023, con el que Weretilneck volvió a la gobernación sumando sectores del PJ y de la UCR. Ese esquema se trasladó a varios municipios durante ese mismo año electoral.
Pero esa experiencia también dejó una enseñanza: la mayoría de esos acuerdos no sobrevivieron más allá de la elección. Se diluyeron rápidamente, dejando en evidencia que, más que coincidencias programáticas profundas, había existido una táctica a corto plazo para ganar en las urnas.
Lo que empieza a insinuarse ahora es diferente.
No se trata de construir una gran coalición provincial con proyección integral, sino de armar acuerdos quirúrgicos, enfocados en objetivos concretos. En el caso de Roca, terminar con una hegemonía local.
“Vamos a hacer nuestro mayor esfuerzo para recuperar una ciudad que ya merece la alternancia”, insistió Martín.
Alianzas locales ¿y provinciales?
En línea con la mirada de Weretilneck, en Juntos Somos Río Negro también hay señales de entusiasmo con la posibilidad de un gran frente opositor en Roca.
Sin embargo, cuando la conversación se traslada a otro plano -preguntándose si las coincidencias con el PRO y con LLA pueden replicarse a nivel provincial- aparece la cautela. El clásico “falta mucho” funciona allí como respuesta automática, en una forma elegante de evitar definiciones.
¿Pero falta mucho realmente?
Esta misma semana, el presidente del bloque oficialista en la Legislatura, Facundo López, ratificó que las elecciones provinciales volverán a despegarse del calendario nacional. Es decir, Río Negro votará lejos del turno presidencial y legislativo, lo que vuelve a instalar el escenario del primer cuatrimestre de 2027.
Y no fue la única definición relevante. López también confirmó que no hay interés en modificar el régimen electoral para incorporar la Boleta Única de Papel, una herramienta que hubiera aportado mayor transparencia y agilidad al proceso electoral. Una oportunidad, al menos por ahora, descartada.
Laboratorio
De manera que, por el momento, Roca podría convertirse en un laboratorio político para la provincia. Un caso testigo de un modelo de construcción flexible, territorial -incluso contradictorio en términos ideológicos- que hubiera sido difícil de imaginar hace algunos años, cuando las identidades y pertenencias partidarias funcionaban como límites más rígidos.
Hoy esos límites parecen correrse, de la mano de una política más liviana, más pragmática, pero también más volátil.
Las declaraciones de Juan Martín esta semana en la Legislatura, acompañando el aval al convenio con SESA para la exportación de GNL desde Río Negro, destacando decisiones de Macri y de Milei.

