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”Volver a hacer grande a Roca”, el eje de una campaña que ya empezó

Aunque todavía falta un año para las elecciones municipales, la campaña parece haberse adelantado. La dirigencia local empieza a exponer una tensión más profunda sobre qué modelo de ciudad quiere construir.

Está claro que la alternancia en el poder tiene beneficios evidentes para las sociedades democráticas. Garantiza nuevas formas de pensar, posibilita agendas más acordes a contextos cada vez más vertiginosos y aporta una mirada desmonopolizadora de la política. Pero, ¿cómo terminar con las hegemonías en contextos como el rionegrino, donde los nombres son pocos y las caras, más que conocidas?

Ese es el interrogante que sobrevuela por estas horas —y de manera anticipada— a la oposición política de Roca. Tras años de fragmentación, el “antisorismo” parece haber encontrado un punto de coincidencia: construir una alternativa capaz de ponerle fin a los 24 años de control de la familia Soria sobre el municipio.

El armado de una alternativa

Las declaraciones de la semana pasada del presidente del PRO y legislador Juan Martin, en Mañana de Noticias, hicieron público algo que desde hace tiempo se percibía en el trasfondo discursivo de la política local: el arranque anticipado de la campaña por la intendencia. Lejos de ser un año calmo —como suelen considerarse los periodos no electorales—, la dirigencia empezó a moverse con un objetivo claro, que tiene al Ejecutivo roquense como uno de sus principales epicentros.

”El PRO va a encontrar una alternativa aliancista”, expuso Martin, dando cuenta de una predisposición a armar un gran frente con integrantes de La Libertad Avanza (LLA) y Juntos Somos Río Negro (JSRN), una unión que a nivel provincia parecería impensada, pero que en la ciudad de la manzana se postula como más eventual.

Lo que busca la oposición —y algo que el propio gobernador Alberto Weretilneck dijo observar con buenos ojos— es superar la lógica del “amigo o enemigo” bajo un eslogan común: “volver a hacer grande a Roca”.

El mensaje, que empieza a repetirse como concepto de esta incipiente campaña, no es nuevo. Hace años que la oposición sostiene que Roca perdió peso productivo, comercial y político, y responsabiliza de ese retroceso al modelo de gestión local.

Incluso, formó parte de la plataforma de JSRN en 2023, cuando el entonces candidato y actual ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy, encabezó una oferta electoral sostenida por múltiples listas colectoras. Sin embargo, aquella propuesta —aunque con eco en sectores tradicionales— no terminó de enamorar a los roquenses. El resultado fue una María Emilia Soria renovando su mandato con casi el 60% de los votos.

La falla no parece haber radicado únicamente en lo discursivo. Después de todo, para las generaciones más jóvenes, ese “Roca grande” que suele evocarse no forma parte de una experiencia vivida, sino más bien de un recuerdo transmitido, casi como el pasaje de un libro de historia sobre la localidad valletana.

Más bien, la falta de consolidación de una alternativa a la familia Soria arrastra una dificultad más profunda: la imposibilidad de presentar un proyecto de ciudad detallado, honesto y capaz de correrse de la crítica permanente como único eje de construcción.

La estrategia libertaria

Tal vez ahí empiece a aparecer un cambio de enfoque. Al menos, eso intenta mostrar la LLA con la presentación, este sábado, de “una nueva estructura municipal”, con la que promete abordar un programa de gestión enfocado en la eficiencia, el orden administrativo y una mejora en el funcionamiento de la ciudad.

El ala libertaria local, con el senador Enzo Fullone a la cabeza, evita por ahora hablar de uniones o alianzas concretas, como sí lo planteó el titular del PRO. El espacio prefiere concentrarse, por estas fechas, en la preparación de cuadros técnicos y mantener cierta cautela, considerando que todavía queda un año completo por delante antes de los comicios. “Hay que ver qué queremos para Roca los roquenses”, afirmó esta semana el parlamentario ante la consulta de este medio.

La definición no solo marca distancia de una eventual ingeniería electoral, sino que también busca instalar una lógica distinta: priorizar un programa de gobierno antes que un armado exclusivamente orientado a derrotar al sorismo.

La provincialización de la disputa

Quienes sí parecen haber puesto primera en la disputa discursiva son los sectores vinculados al oficialismo provincial, a quienes esta semana la intendenta Soria subió al ring al acusarlos de impulsar críticas coordinadas contra su gestión. En concreto, la mandataria apuntó al intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler, que comentó que Roca quedó al margen de Vaca Muerta por responsabilidad de la dirigencia local.

“Es alarmante cómo se aceleró la campaña provincial. Yo pensé que íbamos a tener un debate maduro, pero en los últimos días han salido un legislador provincial, un intendente, todos a criticar mi figura y mi gestión como intendenta. Me preocupa ese nivel de nerviosismo”, comentó la jefa comunal en una radio cipoleña, donde además ratificó su interés en competir por la gobernación.

Ese trasfondo, marcado por la carrera hacia la Casa de Gobierno, encendió una búsqueda cada vez más evidente de confrontación. Un clima que comenzó a tomar forma este año, tras las declaraciones del ministro Agustín Ríos luego de un reclamo de Soria durante la Fiesta de la Manzana, y que se reforzó con intervenciones en el plano local de la concejal Belén Bavastri —hoy una de las pocas caras visibles del oficialismo provincial en la ciudad—.

El partido provincial parece apostar ahora a una batalla discursiva directa, luego de haber permanecido en relativo silencio durante la primera etapa del mandato y tras años en los que la actividad partidaria local quedó prácticamente paralizada.

También el ministro Banacloy se sumó esta mañana a la contienda al cuestionar la falta de iniciativa privada en la ciudad y denunciar un marcado sesgo “estatista” en la administración local. “Son mensajes y discursos políticos que, en muchos casos, ya están fuera de época y fuera de contexto”, sostuvo el funcionario, marcando diferencias con el modelo que impulsa la Provincia.

A esto se suman las recientes declaraciones del gobernador Alberto Weretilneck, quien volvió a expresar su intención de que Juntos Somos Río Negro compita nuevamente por la intendencia de Roca. “Yo no puedo decidir por los roquenses. Pero si usted me pregunta, estamos de acuerdo con la conformación de una gran propuesta partidaria”, afirmó, aunque dejó abierta la incógnita sobre si JSRN liderará —o no— ese eventual proyecto de cambio.

Dos modelos de ciudad

Quizás por eso la campaña empezó tan temprano. Porque, detrás de la disputa por la intendencia y la búsqueda de alternancia, también comienza a ponerse en debate qué lugar quiere ocupar Roca en el nuevo mapa económico y político de Río Negro.

Y en esa discusión ya no alcanzará únicamente con las estructuras partidarias. El sector privado, las instituciones locales y la ciudadanía tendrán un rol central a la hora de definir no solo quién gobierne la ciudad, sino también hacia dónde quiere proyectarse. Porque detrás de la consigna de ”volver a hacer grande a Roca” empieza a emerger una pregunta más incómoda: qué significa hoy crecer para una ciudad que ya no ocupa el mismo lugar que hace dos décadas.

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