Aguas Rionegrinas (ARSA) realizó este jueves la consulta significativa por el Plan Director de Agua Potable de Roca, un paso clave que permitirá avanzar con la licitación de una de las obras de saneamiento más esperadas por la comunidad. La iniciativa permitirá ampliar en un 50% la capacidad de abastecimiento y promete dar respuesta a los problemas de suministro durante los próximos 25 años.
Sin embargo, más allá de este avance administrativo, la reunión derivó en cruces políticos que dejaron expuestos el histórico conflicto entre la empresa provincial y el municipio. Reclamos por las falencias en la prestación del servicio, cuestionamientos por los tiempos de espera y pases de factura por la deuda municipal con ARSA atravesaron buena parte del intercambio.
Pedido de certezas
La primera en tomar la palabra fue la intendenta María Emilia Soria, quien recordó que el proyecto acumula más de 15 años de postergaciones y vinculó esa demora con las dificultades de expansión que atraviesa la ciudad:
“Es un sueño roquense que lleva 15 años de demora. El crecimiento de Roca se ha visto condicionado por esta obra trascendental. Hoy barrios como Alta Barda, Quinta 25 o Barrio Nuevo Ampliación siguen dependiendo de camiones para el abastecimiento de agua porque no tenemos factibilidad para extender las redes”, señaló Soria al describir el impacto que tuvo la falta de infraestructura sobre distintos sectores de la zona norte.
Sin embargo, su respaldo al proyecto estuvo acompañado de un reclamo directo a las autoridades provinciales por la falta de precisión sobre los tiempos de ejecución. De hecho, Soria recordó que el gobernador entregó formalmente la iniciativa al municipio en septiembre de 2025 —durante el aniversario de Roca— y cuestionó que, ocho meses después, todavía no hubiera precisiones sobre el inicio de los trabajos.
“Necesito saber, como intendenta, cuándo se concreta esto, cuándo se licita y cuándo empieza la obra. Los roquenses no podemos seguir esperando más”, lanzó de manera tajante frente al directorio de ARSA.

La respuesta llegó por parte del gerente general de Aguas Rionegrinas, Javier Iud, quien aseguró que el objetivo de la empresa es completar el proceso administrativo y firmar el contrato en los próximos cuatro meses para iniciar los trabajos hacia fines de septiembre. “Nos hemos propuesto que todo el proceso se resuelva en ese plazo y que a fines de septiembre la obra comience a ejecutarse. Ya tenemos experiencia sobre estos tiempos”, sostuvo.
Iud justificó las demoras al señalar que el Plan Director implicó una reformulación técnica y presupuestaria de gran escala. Según explicó, el proyecto inicial fue ampliado por decisión del Gobierno provincial para abarcar desde la captación hasta la distribución domiciliaria, lo que elevó el costo estimado de 18 a casi 27 millones de dólares. “El gobernador nos instruyó que se haga completa, desde la captación hasta casi la canilla de los roquenses”, indicó.
En medio del intercambio, el legislador Luciano Delgado Sempé, de Vamos con Todos, también presionó para acelerar los tiempos. Consideró que sumar otros cuatro meses de trámites administrativos después de más de una década de espera representaba “un despropósito” para los vecinos.
La deuda, otra vez en escena
Soria, en cambio, relativizó el impacto de ese nuevo plazo y sostuvo que, frente a los años de demora acumulados, la diferencia no modificaba sustancialmente el panorama. Pero aprovechó la discusión para abrir otro frente de conflicto: el funcionamiento actual del servicio en la ciudad.
La intendenta enumeró pérdidas en la cisterna de Barrio Nuevo, falta de señalización en zonas de obra y reiteradas roturas en la red. Incluso advirtió que durante el invierno el Municipio no volverá a intervenir para asistir sectores afectados por caños congelados o pérdidas de agua, y exigió que ARSA disponga cuadrillas específicas para arrojar sal y reforzar la compra de vallas de seguridad.
“Esta obra fue presentada en septiembre del año pasado. No voy a hacer hincapié en las demoras, pero hay algo que sí podemos evitar: que lo que hoy existe funcione correctamente. Necesitamos tener una buena convivencia hasta que la obra finalmente se concrete”, agregó.

Fue entonces cuando la tensión escaló. Iud interpretó los cuestionamientos como una “respuesta política” y retrucó con una chicana vinculada a la millonaria deuda que el Ejecutivo roquense mantiene con la firma estatal, un conflicto que ya había tensionado la relación entre la Provincia y la comuna durante el verano.
El titular de la empresa provincial sugirió avanzar en un mecanismo de compensación para descontar parte de esa deuda mediante la compra de insumos y equipamiento por parte del municipio. La reacción de Soria fue inmediata.
La intendenta respondió que desde hace años viene proponiendo formalmente un esquema similar y acusó a las autoridades de ARSA de ignorar los planteos enviados por nota. Incluso exhibió ante los presentes una presentación elevada en febrero de este año y le pidió a Iud que “se ponga a leer” los pedidos realizados por el gobierno local.
«Desde 2021 tenemos notas presentadas. Yo voy a estar encantada«, arremetió Soria.
Los detalles del plan director
En cuanto al proyecto, los equipos técnicos de ARSA explicaron que la obra fue diseñada en función de las proyecciones de crecimiento poblacional y del incremento de la demanda de agua potable previsto para los próximos 25 años.
La iniciativa contempla una intervención integral sobre todo el sistema de abastecimiento, desde el bombeo de agua en el río Negro y la impulsión de agua cruda hacia la planta de Stefenelli, hasta la ampliación en un 50% de la capacidad de potabilización. También prevé la construcción de nuevos ductos de bombeo hacia las zonas altas de la ciudad y la generación de nuevas reservas de almacenamiento.
Además, se ejecutarán cañerías destinadas a mejorar el abastecimiento en la zona noroeste, particularmente en barrios como J.J. Gómez y Carlos Soria.

El proyecto será financiado por la CAF —Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe—, organismo que exige altos estándares técnicos, ambientales y sociales para este tipo de intervenciones. De hecho, durante la etapa de construcción, los informes técnicos advierten que podrían producirse afectaciones temporales vinculadas al movimiento de suelo, alteraciones en las vías de circulación existentes, remoción parcial de la cubierta vegetal y modificaciones en el drenaje superficial producto de las excavaciones.
No obstante, desde ARSA remarcaron que el proyecto ya cuenta con la aprobación de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro.
La obra tendrá un presupuesto oficial de $38.552.499.270,95 y un plazo estimado de ejecución de 24 meses.
Quienes deseen realizar consultas o presentar observaciones todavía podrán hacerlo durante los próximos 15 días a través del correo electrónico: roca-obras@aguasrionegrinas.com.ar.


