Con un acto que en la previa era definido como “típicamente peronista”, María Emilia Soria lanzó formalmente en Roca su candidatura a la gobernación de Río Negro. El escenario combinó la típica liturgia del peronismo, con choripanes incluidos, y un fuerte llamado a la unidad, que incluso abrió la puerta a los “radicales de buena madera”.
El discurso tuvo, además, una marcada carga simbólica. La jefa comunal evocó la campaña de 2011, cuando su padre, Carlos Soria, llegó a la gobernación, y buscó recuperar parte de aquella épica. Pero también trazó con claridad los adversarios de su proyecto. Tomó distancia del candidato libertario Aníbal Tortoriello y lanzó duras críticas contra Juntos Somos Río Negro, con cuestionamientos centrados en los “negocios” y en el rumbo de la gestión, sobre todo en materia de salud, educación y seguridad.
El recuerdo de 2011
Soria inició su discurso con un reconocimiento a los dirigentes y militantes del peronismo que llegaron hasta el club Italia Unida para acompañar el lanzamiento. Aseguró sentirse orgullosa del trabajo que llevan adelante en cada localidad y eligió algunos ejemplos para ponerle nombres propios a esa construcción territorial.
Mencionó a los dirigentes de Viedma que, según planteó, se enfrentan a los “chanchullos” del intendente Marcos Castro; destacó a referentes de Jacobacci por su posición frente al modelo minero y también reivindicó a la intendenta de Catriel, Daniela Salzotto, a quien presentó como una dirigente que “sale a bachear la Ruta 151”.
“Hoy nos toca abrazar la fortaleza más grande de nuestro espacio, que es la unidad. Cada uno de nosotros trabaja en su ciudad, en su pueblo, en su región. Nos vemos poco y justamente en la virtualidad nos seguimos mucho por las redes”, sostuvo.
La apelación a la unidad fue acompañada, casi de inmediato, por una referencia a su padre. Soria evocó la figura del exgobernador y aseguró que, desde donde se encuentre, estaría acompañando el acto.
A partir de allí, buscó definir qué es lo que, pese a las diferencias internas, mantiene unido al peronismo rionegrino. “A nosotros nos une la bandera la independencia. Nos une la defensa de la democracia, de los derechos sociales, ampliar derechos, la memoria, verdad y justicia”, enumeró.
La frontera libertaria
En ese punto, marcó una marcada frontera con las expresiones de derecha. Apuntó directamente contra el diputado nacional y presunto candidato de La Libertad Avanza, Aníbal Tortoriello, con quien la vinculaban por un presunto acuerdo, algo que la intendenta de Roca negó en entrevistas.
“¿Qué opinará de todo esto el candidato de La Libertad Avanza, Aníbal Tortoriello? ¿Querrá disolver el Instituto de la Vivienda? ¿Querrá abandonar las rutas?”, cuestionó.
Críticas al rumbo de la provincia
Después de marcar posiciones marcadamente distantes, Soria buscó llevar el discurso al terreno de los problemas cotidianos de la provincia. Aclaró que no pretendía “cargar la bronca” contra nadie, pero sostuvo que tampoco quería dejar pasar los reclamos que atraviesan a Río Negro.
El diagnóstico apuntó principalmente al “abandono” de la salud, la educación y la Policía. Habló de las deficiencias edilicias y estructurales de los hospitales, de la falta de patrulleros y de los problemas de infraestructura en las escuelas. También cuestionó el funcionamiento de la Justicia, a la que describió como un “apéndice del poder político”.
La cuestión salarial apareció además como uno de los ejes del planteo. En distintos pasajes, Soria hizo referencia a la situación de los estatales y vinculó ese reclamo con el proyecto de pase a planta permanente aprobado el jueves por la Legislatura.
“Hay algo más a resolver. Uno de los engranajes fundamentales: los trabajadores del Estado. No se pueden acordar de ellos solo antes de una elección”, sostuvo. Y pidió porque todo el sueldo de los agentes este «blanqueado», es decir, sin que haya un gran componente no remunerativo en los haberes.
La idea se repitió como uno de los conceptos centrales del discurso: “Esas cosas no nos pueden pasar”.
Para Soria, los problemas que enumeró no son situaciones aisladas sino parte de un mismo escenario que se repite en distintos puntos de la provincia. “Son los mismos en cada rincón de Río Negro. La fotografía es la misma”, afirmó.
La acusación a JSRN
Las críticas al oficialismo fueron otro de los ejes constantes del discurso. Soria cuestionó el manejo de los recursos públicos y apuntó contra los “millones destinados en publicidad”, la supuesta “compra de medios” y los “negocios” que, según denunció, lleva adelante el partido provincial.
También buscó tensionar uno de los principales argumentos identitarios de JSRN, como lo es el provincialismo. Soria sostuvo que, pese a que el espacio construyó buena parte de su identidad sobre la defensa de los intereses de Río Negro frente al Gobierno nacional, durante sus años de gestión aumentó la dependencia de los recursos provenientes de Nación.
En ese punto, puso el foco en los ingresos y aseguró que “dos de cada tres pesos que ingresan” corresponden a transferencias nacionales. “Nos pusieron de rodillas al Estado nacional por no tener una política seria”, afirmó.
Contrapuso ese diagnóstico con su propia propuesta: “Lo dijimos sin vueltas, pero sabemos lo que hay que hacer. Necesitamos un gobierno que planifique en vez de improvisar. Un gobierno que piense en los rionegrinos en vez de los negocios”.
La discusión también alcanzó al modelo de desarrollo que propone el Gobierno a partir del crecimiento de las inversiones energéticas. Soria cuestionó que Río Negro quede relegado a ser un proveedor de infraestructura para Vaca Muerta y reclamó que el impulso de la actividad energética se utilice para fortalecer otras ramas de la economía.
“No estoy de acuerdo con apostar a ser el 100 por ciento el furgón de cola de Vaca Muerta”, sostuvo. En ese sentido, reivindicó a la fruticultura, a los productores de la Región Sur y a otras economías provinciales.
“¿Qué va a pasar cuando esos caños se vacíen?”, se preguntó, en una referencia directa a la necesidad de pensar más allá de los proyectos de ductos.
El pedido de unidad
El cierre volvió al concepto que había atravesado todo el acto. Soria explicitó su objetivo y pidió el acompañamiento de los casi 3.000 personas presentes en el acto —según cálculo de los organizadores—.
“Quiero ser gobernadora. Y los necesito a cada uno de ustedes. Junto a ustedes, por difícil que sea, lo vamos a lograr solo si superamos la idea de que la política es lo peor que hay”, afirmó.
Y completó: “Los rionegrinos necesitamos un Estado eficiente, con corazón, con rumbo. Nos necesita a nosotros. Por eso la unidad es el camino”.
Con ese planteo, la jefa comunal buscó cerrar el lanzamiento no solo como la presentación de una candidatura, sino como el primer paso de una construcción electoral que pretende disputar el sillón de Casa de Gobierno en 2027.

