Nadie empieza una carrera electoral con una anticipación mínima de siete meses si el escenario interno de su partido está ordenado.
Esa es una de las primeras conclusiones después del acto del sábado en Roca, donde la intendenta María Emilia Soria lanzó su campaña para gobernar Río Negro desde el 2027.
El peronismo y su “década dividida”
El peronismo rionegrino se autoinfligió tantos golpes durante la última década, que la única manera de volver a reconocerlo como figura política competitiva es aplicando una terapia prolongada.
“Unidad” será el concepto principal que se escuchará repetir a la jefa comunal durante varias semanas.
Soria tiene que convencer, ante todo, a sus propios “compañeros”. Tienen que creerle que esta vez será diferente. Tiene que garantizarles que no habrá exclusiones, que no habrá maltrato, que no habrá desprecio por todo lo ajeno a la familia y al pequeño círculo que gobierna Roca desde el 2003.
Una mención, dos réditos
Por eso no fue casual que hablara sobre Aníbal Tortoriello.
La crítica al diputado nacional, con el que supo compartir amistosas charlas en su despacho, ofrece hoy doble rédito para la mandataria: por un lado, espanta los rumores de alianzas que se instalaron a principios de este año, que generaron un fuerte rechazo desde el peronismo ortodoxo y desde el kirchnerismo más fundamentalista.
Y por otra parte, sube al ring al parlamentario que hoy se identifica con La Libertad Avanza, presentando un escenario de tercios, el más favorable para todos los que buscan sacar a Juntos Somos Río Negro del poder provincial.
Soria necesita que el exintendente de Cipolletti se envalentone y busque por segunda vez ser candidato a gobernador.
Por eso, la mención durante el acto peronista del sábado, presentándolo ya como número puesto del oficialismo nacional, seguramente obligará a una intervención más directa de Karina Milei y la mesa política de Casa Rosada, para empezar a definir si jugarán con candidato propio o explorarán otros caminos, más cercanos a los intereses del gobernador Alberto Weretilneck, en las urnas del año próximo.

Soria y el tono de la crítica
Ahora bien, el lanzamiento de Soria dejó otros datos para tomar en cuenta en el camino proselitista que empieza Río Negro.
Uno de ellos, el estilo del discurso. Muy diferente a su hermano, actualmente senador, la intendenta optó por una crítica sin palabras agresivas. De hecho, la de Tortoriello fue la única alusión personal.
El resto del discurso fue con menciones despersonalizadas, hablando del Gobierno provincial o del partido oficialista.
Para algunos, una lección aprendida de la derrota del 2019. Para otros, cierta falta del “coraje” que siempre buscó imponer el sorismo como sello distintivo.
Las sumas no remunerativas de los estatales
Lo que también resaltó dentro de los 35 minutos que habló la intendenta fue el mensaje hacia los empleados públicos.
En principio, hizo un claro reconocimiento hacia su trabajo, asegurando que los sistemas de salud, educación y de seguridad se sostienen principalmente por el esfuerzo de los trabajadores, contraponiendo esa visión con una crítica por la falta de infraestructura y por los magros salarios que perciben.
Sin embargo, también ingresó en un terreno sensible, que seguramente pondrá en alerta a la dirigencia de los gremios estatales: las sumas no remunerativas en los sueldos.
Soria dijo que la Provincia debe tomar el ejemplo del municipio de Roca, pasando a pagar el 100% de los haberes bajo conceptos remunerativos. Anticipó así una postura totalmente contraria a la aplicada durante los últimos años, donde los gremios -principalmente ATE- aceptaron sumas no remunerativas dentro de los esquemas de aumento, porque de esa forma los agentes obtenían mayores ingresos de bolsillo.
La mirada de la intendenta tiene lógica desde el punto de vista legal y también desde la búsqueda de justicia entre las exigencias que hace el mismo Estado a empleadores y empleados del sector privado.
El desafío es explicar desde dónde surgirán los recursos para que la Provincia cumpla con la deuda previsional acumulada -algo que Anses ya está haciendo sentir a docentes que buscan jubilarse- y con qué argumentos convencerá a los sindicatos para que avalen una medida que, en los hechos, derivará en salarios netos más bajos para los agentes públicos.
El mérito que no podrá quitarse a la dirigente peronista es el de haber instalado un tema importante para el debate entre los candidatos a gobernador.
Ojalá no sea un espejismo, propio de la lejanía de las urnas.
Río Negro necesita una campaña con vuelo por encima de lo habitual.

