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El 42% que no elige a nadie: el “ningunismo” alcanza un récord y abre la puerta a nuevos jugadores

La falta de representación político-partidaria crece entre el electorado. El panorama plantea un desafío para las fuerzas tradicionales.
Gebel y Brito, dos nombres que aparecen como alternativas para 2027.

No es apatía. Tampoco desinterés ni extremismo. Es un fenómeno más profundo, que refleja la falta de representación y de pertenencia que atraviesa a buena parte de los argentinos frente a los sectores de la política que marcaron los destinos del país durante las últimas décadas.

El “ningunismo” alcanzó en 2026 uno de sus niveles más altos, según un estudio del observatorio de opinión pública Pulsar UBA, de la Universidad de Buenos Aires. El fenómeno configura un escenario complejo para la dirigencia de cara a las elecciones nacionales y provinciales del próximo año. Pero, sobre todo, abre la puerta a quienes quedaron relegados del arco político tradicional.

Los datos

Durante los últimos años, una porción cada vez mayor de la sociedad argentina comenzó a correrse de las identidades partidarias. Hoy, ese fenómeno alcanza al 42% de la población, que no se identifica con ningún espacio o alianza.

La tendencia ya había mostrado un salto significativo en 2023, cuando el 37% de los encuestados manifestó no sentirse representado por ninguna fuerza, según las mediciones de Pulsar UBA. Sin embargo, al año siguiente el indicador cayó al 25%.

El repunte de las identificaciones políticas duró poco tiempo. Dos años después, el “ningunismo” sumó 17 puntos porcentuales y alcanzó en 2026 el valor más alto de toda la medición. Este dato expone un cambio en la relación entre una parte cada vez más amplia y transversal de la sociedad y las estructuras de representación partidaria, y plantea un desafío directo para el sistema político convencional.

Cómo son los «ningunistas»

¿Se trata, entonces, de personas sin interés en la toma de decisiones? En buena medida, sí, al menos en las formas más tradicionales de entenderla. De hecho, dentro de ese 42% de argentinos, el 63% declara estar poco o nada interesado en política, 18 puntos porcentuales más que en 2025.

Pero no se trata de personas totalmente ajenas al debate público, o que carecen de pensamiento propio. Por el contrario, el estudio advierte que “más que una sociedad sin opiniones, los datos muestran una sociedad sin pertenencias”.

Por el contrario, los “ningunistas” conservan posiciones y valores morales marcados, así como determinados límites frente a las conductas que consideran inaceptables. El rechazo aumenta, por ejemplo, ante situaciones de daño a terceros, corrupción, traición o vulneración de reglas cívicas básicas.

Al mismo tiempo, la sociedad parece mostrar una mayor permeabilidad frente a las diferencias ideológicas. Una parte importante de los argentinos asegura que no busca que las opiniones políticas condicionen sus vínculos personales, aunque eso no implica que dejen de juzgar las conductas o posiciones divergentes.

De hecho, aunque la Argentina presenta niveles elevados de desconfianza interpersonal (el 71% de las personas considera que, en general, no se puede confiar en la mayoría de los demás, mientras que apenas el 28% sostiene que sí es posible hacerlo), esa desconfianza no se traduce automáticamente en rechazo.

El centro: ¿identidad o refugio?

Entonces, ¿cómo se canaliza esta creciente dificultad para encontrar espacios de pertenencia electoral?

El estudio de Pulsar muestra que una parte importante de este electorado decide ubicarse en el centro del espectro ideológico. Pero esto no expresa necesariamente una postura moderada, sino que aparece como una suerte de espacio de refugio frente a las categorías y las posiciones más confrontativas.

“En una escala de 1 (izquierda) a 10 (derecha), la sociedad argentina se ubica en un promedio de 5,3. Los ningunistas lo hacen en 5,1. Esta posición aparece como un ‘no lugar’ desde el cual tomar distancia de etiquetas y divisiones que generan cada vez menos identificación”, señala el informe.

La tendencia cobra mayor relevancia si se considera que, según el estudio, apenas el 26% de los encuestados se identifica con el peronismo, un 18% con La Libertad Avanza y otro 8% con las distintas fuerzas que en algún momento integraron Juntos por el Cambio (PRO, UCR, CC-ARI).

“El conjunto de los resultados del estudio abona esta hipótesis: el punto medio de la escala ideológica no representa una posición equidistante entre izquierda y derecha, sino un no lugar. Un espacio de tránsito que se ocupa pero no se habita, por el cual se circula pero no se pertenece”, precisa el informe.

Y agrega: “La centralidad puede ser, así, una manera de tomar distancia”. Frente a fronteras extremas que ya no resultan representativas, el punto medio ofrece un lugar cómodo desde el cual evitar definiciones percibidas como ajenas y rígidas.

Los intrusos de la política

Y ahí aparece una pregunta que excede a la encuesta: ¿quién puede ocupar ese espacio?

El “ningunismo” parece abrir el escenario a nuevos jugadores, especialmente a figuras que tradicionalmente se mantuvieron por fuera de las estructuras partidarias. Líderes de opinión, empresarios y otros actores externos comienzan a aparecer como potenciales alternativas para un electorado que, tras haber encontrado en el mileísmo una vía de ruptura durante los comicios de 2023, vuelve a mostrar dificultades para encontrar un espacio afín.

Un ejemplo es la figura de Dante Gebel, quien en los últimos meses comenzó a ser impulsado desde un espacio propio, Consolidación Argentina.

Este sector incluso logró anclaje en Río Negro. El excandidato a gobernador Ariel Rivero, uno de los principales promotores de Gebel en la provincia, se mostró predispuesto a cooperar en el armado, en un recorrido que guarda similitudes con el que el dirigente realizó años atrás al acompañar a Javier Milei, cuando todavía era un actor marginal dentro de la política nacional.

También aparecen nombres provenientes del mundo empresarial, como Jorge Brito, presidente de Genneia —propietaria del Parque Eólico Pomona— y extitular de River Plate. La prensa nacional incluso comenzó a mencionarlo como un posible candidato a partir de su exposición pública en La Rural y el AmCham Energy Forum 2026.

“El contexto macroeconómico para Argentina, yo creo que es inmejorable y eso me hace pensar que hay futuro, y que tenemos que creer en el país. A los argentinos nos parece que decir ‘creo en el país, confío, creo que vamos a estar mejor’ es apoyar al Gobierno. Y vivimos, los que estamos de un lado o de otro del mostrador, creyendo que si hacemos eso es avalar todo lo que está haciendo el Gobierno. Y probablemente nunca avalemos todo lo que hace un gobierno, pero creo que es un momento para confiar”, sostuvo el empresario en su disertación de este jueves.

Brito puso, además, el foco en algunas de las demandas que aparecen entre las principales preocupaciones de la sociedad según distintos sondeos, como la recuperación del consumo y la necesidad de generar mayor valor agregado a partir de los recursos del país.

Resta ver qué otros nombres aparecen en la disputa de cara al proceso electoral, en un escenario donde crece la cantidad de ciudadanos que no encuentran representación en las opciones ya existentes. En ese contexto, el “centro” aparece como un terreno cada vez más atractivo para quienes llegan desde fuera de la política tradicional y buscan construir allí una carrera.

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