La calidad y los precios del transporte público en el Alto Valle son aspectos cada vez más cuestionados por los usuarios. Retrasos, reducción de frecuencias y colectivos abarrotados forman parte del paisaje cotidiano de la región. Ante este panorama, la intervención por parte del gobierno de Río Negro se encuentra limitada a un par de líneas. Acá te contamos las razones, cómo se fijan las tarifas y por qué es complicado reforzar el servicio.
¿Hasta dónde puede actuar Río Negro en la problemática con los colectivos?
Según datos de la Secretaría de Transporte de Río Negro —órgano de fiscalización y control—, en el Alto Valle operan 11 líneas de colectivos provinciales, la mayoría de ellas operadas por la empresa KoKo. Este número solo tiene en consideración a los recorridos que inician y terminan en alguna localidad rionegrina, y que son plausibles de ser supervisados por el organismo.
En el caso de las líneas interprovinciales, Río Negro insiste en «no tener competencia» alguna. «El expreso, por ejemplo, es un servicio nacional. Muchas veces la gente se queja o plantea que el servicio no funciona. En este caso, la Nación es la que debe efectuar los controles a través de la CNRT. Cuando son servicios nacionales nosotros directamente no nos metemos, no tenemos incumbencia. No podemos de ninguna manera influir en el servicio», enfatizó el subsecretario del área, Alejandro Pérez, ante la consulta de Literal.
El funcionario detalló que ante quejas por el servicio común o expreso a Neuquén, Transporte solo puede limitarse a derivar la solicitud a las autoridades nacionales. Sin embargo, el vínculo con Nación—según confesó— se volvió algo «trabajoso» en el último tiempo.

Cómo son los controles a los colectivos y por qué no es fácil reforzar frecuencias en el Alto Valle
Desde la Provincia detallaron que los operativos de fiscalización se efectúan de forma diaria a través de los inspectores, quienes viajan regularmente en las líneas.
«Los controles se efectúan todos los días para ambos sentidos, desde Roca hacia Chichinales y de Roca hacia Cipolletti. Los inspectores toman nota de la planificación de los horarios, las frecuencias y si se respetan las salidas«, explicó Pérez. El subsecretario afirmó que, a pesar de los retrasos que pueden existir, los servicios «salen o salen».
En ese sentido, explicó los motivos de por qué no es tan sencillo sumar refuerzos de unidades en franjas horarias de alta demanda. «Eso está en permanente análisis. Pero hacer una modificación horaria o de frecuencias es algo muy complejo por las distancias existentes. Digamos, si uno refuerza la mañana, el mediodía o la tarde —horarios en los que más se viaja— uno deja de cumplir otros horarios, por que hay un número limitado de unidades. Ahora, si querés cumplir con todos los servicios, tenés que poner más coches. Pero eso significa poner más empleados y los costos se van a las nubes«, describió.
Más de 400 millones por mes en subsidios
La planificación del transporte público está pensado en beneficio de la rentabilidad de las empresas prestatarias. Sin embargo, la ecuación no siempre resulta armoniosa, por lo cual hay permanentes intervenciones por parte del Gobierno provincial para evitar una escalada en las tarifas. De hecho, se calcula que Río Negro destina $410 millones por mes para sostener un cierto «equilibrio» entre la realidad de las prestadoras y los usuarios.
«La Provincia tuvo que poner mucho empeño para poder mantener el servicio provincial, tanto estructural como económicamente, porque ya no se recibe ningún tipo de subsidio por parte de Nación. Pero a pesar de todo se sigue incorporando nuevos servicios en base a otras líneas que reclaman ayuda», agregó Pérez.
Datos de Transporte revelan, por ejemplo, que el boleto entre Cipolletti y Regina costaría sin subsidios $11.200. Sin embargo, actualmente el valor del trayecto ronda los $6.608, lo que implica una reducción del 41%. En el caso de Roca y Cipolletti por Ruta 22, el pasaje se abarata un 48%, bajando de $6.151 sin intervención a $3.202.
Cómo se actualizan las tarifas de colectivos del Alto Valle
La última actualización tarifaria tuvo lugar hace poco más de un mes. En cada revisión, la empresa expone su balance de costos y la Provincia evalúa si es pertinente, o no, autorizar la suba.
«Las empresas permanentemente hacen su estructura de costo y ven que no llegan. La Provincia va aumentando, pero no en la medida que van pidiendo las empresas, sino a un ritmo mucho más lento. Nosotros como autoridad de aplicación vamos midiendo que sean aumentos paulatinos. Porque, además, nosotros también nuestra estructura de costos y comparamos con lo expuesto por las firmas«, detalló Pérez.
El funcionario mencionó que, pese a las subas concedidas, «el servicio público de transporte sigue siendo más barato que si uno tiene que agarrar el auto».
La apertura del mercado y nuevos jugadores
El conflicto desatado en marzo de 2024 con la firma KoKo, por el cual la firma dejó de operar sorpresivamente, derivó en la amenaza por parte de la administración rionegrina de evaluar la concesión. Incluso, el propio gobernador Alberto Weretilneck tuvo duros cuestionamientos hacia la actitud de la firma que dejó a cientos de usuarios incomunicados.

Sin embargo, la posibilidad de abrir el mercado del transporte de pasajeros en Río Negro es «prácticamente imposible». Esto se debe a dos factores principales: la falta de oferentes y los costos logísticos.
«Si hoy cualquier empresa dice «Me voy», tenés que salir a buscar una empresa y lo que piden siempre tiene que ver con lo económico. Por una estructura de costos y por lo que significa el IPK (índice de personas por kilómetro), que es muy bajo, el servicio resulta deficitario económicamente en esta zona. Entonces tenés un panorama en que no hay muchas empresas que quieran instalarse y las que quieren hacerlo buscan poner un boleto caro, porque las empresas no van querer ir a pérdida», concluyó Pérez.

