Los resultados preliminares de las pruebas Aprender 2024 develaron que la posesión de celulares entre los estudiantes argentinos ocurre en edades cada más tempranas. Aunque todavía no hay datos precisos, se estima que la presencia de este tipo de dispositivos es prácticamente total entre el alumnado del nivel secundario. Por eso, desde Literal salimos a recopilar las voces de algunos directivos para consultar en qué casos está permitido su uso dentro de los establecimientos, así como su opinión personal sobre el rol de los teléfonos inteligentes en la formación académica.
Los datos del celular en Argentina y, particularmente, en Río Negro
Aprender 2024 arrojó que más de la mitad de los estudiantes de tercer grado, quienes promedian los ocho y nueve años de edad, tienen un celular propio. En las escuelas públicas esta cifra alcanza el 58,3%, mientras que en las privadas el porcentaje trepa al 64,2.
El restante, que representa casi un 40%, no cuenta con dispositivo personal. Sin embargo, la mayoría de ese volumen de estudiantes accede al celular de sus padres para navegar. De esta forma, el 83% de los estudiantes accede a teléfonos inteligentes desde una etapa temprana de la educación primaria.

Los números se acentúan a medida que se avanza en la línea de tiempo. Por ejemplo, el 90% de los alumnos de sexto grado cuentan con celular propio. Resulta un porcentaje significativo, si se consideran que el 68,6% de los estudiantes de ese nivel tiene entre 11 y 12 años.
Los datos de las secundarias no se conocen, pero se cree que este porcentaje de tenencia alcanza valores prácticamente totales.
Por otro lado, las evaluaciones de 2023 brindaron aportes significativos en la relación de estos recursos tecnológicos con la lectura de libros durante el tiempo libre de los estudiantes. «El acceso y uso de tecnología también pareciera ser un factor que incide sobre la lectura de libros. Es plausible pensar que el mayor acceso a Internet, la tenencia de celular propio y las múltiples actividades que pueden realizarse mediante la tecnología, han incidido en la vinculación entre los estudiantes y los libros: mayor vinculación con la tecnología pareciera incidir negativamente en la predisposición a la lectura en el tiempo libre«, describió el informe técnico.
En el caso de Río Negro, solo el 45% de los 10.238 estudiantes encuestados en esas pruebas practicaba lectura en sus ratos de ocio. Sin embargo, un 88% mencionó que recurría a las redes sociales y un 67,5% a juegos digitales.

El celular en las escuelas: ¿Si o no?
«No debe haber un solo estudiante que no haga uso del celular. El 100 % lo utiliza como algo indispensable», expresó Omar Aimar, director del CET 3 de Roca, en diálogo con Literal.
El establecimiento que comanda Aimar no cuenta con restricciones ni sanciones por la tenencia del celular en las aulas. Sin embargo, su utilización solo está permitido en situaciones en las cuales el docente así lo demande.
«Si el docente dice dejen los celulares los chicos tienen que dejarlo, porque sino contaría como una falta a los acuerdos de convivencia«, precisó.
Según pudo averiguar este medio, en algunos establecimientos privados de Roca el celular se encuentra rotundamente prohibido y los alumnos son obligados a dejar sus dispositivos en una caja hasta el horario de salida. Incluso, una medida similar la implementó por estos días la ESRN 1, emplazada en el centro de la ciudad.
Aunque en el CET 3 no rigen limitaciones de este tipo, posiblemente se discuta en la próxima jornada institucional del 13 de mayo. «De surgir algo va a ser en común acuerdo«, afirmó el director.
Por su parte, el CET 1 también cuenta con una prohibición expresa dentro de sus acuerdos escolares. Sin embargo, los directivos reconocen que en la práctica existen dificultades para su implementación efectiva.
«Está en cierta manera prohibido, pero indudablemente no nos ponemos de acuerdo entre los padres y el equipo directivo. Hay papás que dicen que están en permanente comunicación, pero se tendrían que comunicarse fuera del horario colegio. Les escriben en el momento de clase, lo que no me parece justo. Yo creo que la educación empieza en la casa», expresó Adalberto Erxilapé, titular del establecimiento, en diálogo con este medio. Mencionó, además, que los alumnos se escabullen para utilizarlo ante alguna distracción de los docentes.
El CET 1 pondrá en discusión el manejo del celular durante el debate del nuevo acuerdo escolar para 2026, que comenzará a ser analizado desde el 1ero de octubre. «Hay proyectos para colocar una cajita, pero esto también tiene sus pros y sus contras. En algunas escuelas ha pasado que los chicos ponen un celular roto y luego aducen que ese dispositivo se lo rompieron mientras permaneció a resguardo del establecimiento. Es un asunto vidrioso y bastante candente«, comentó respecto a posibles regulaciones en la materia.
El celular en escuelas, ¿una herramienta de distracción?
Aimar destacó que algunos estudiantes emplean estos dispositivos como una herramienta educativa más. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos su utilización dispersa la concentración.
«En muchos casos se utiliza el celular como herramienta educativa. Pero la mayoría de los casos no, desde mi punto de vista. Durante los tiempos de recreo y de ocio creo que son muy pocos los que lo utilizan para educarse, lo utilizan de otra manera«, manifestó el directivo del CET 3.
Los establecimientos técnicos cuentan con insumos tecnológicos brindados por la Nación, por lo que la implementación de dispositivos personales pasaría a un lugar secundario en la instancia formativa. Al menos ese es el argumento expuesto por el propio CET 1 para motorizar la prohibición.
«Esta escuela recibió hace dos años 236 computadoras del Conectar Igualdad. Indudablemente que esos chicos tienen una herramienta de informática para trabajar. Por eso entendemos que el celular dentro del aula no es conveniente por una cuestión de que se distraen mucho. Están muy prendidos con los juegos y todo ese tipo de cosas«, aseveró Erxilapé.
Para el responsable escolar, el celular funciona como fuente de distracción y afecta directamente la calidad educativa. «He observado situaciones donde el profesor está explicando y el chico está a escondida con el celular debajo del pupitre. He llamado la atención, pero los padres justifican el comportamiento de sus hijo», concluyó.

