“Droga, estupefaciente, narcótico”. “Sustancia que produce efectos estimulantes”. Hasta ahí, el diccionario de la RAE. Pero hay otras definiciones, de uso más popular: “Cosa de baja calidad”, “muy pobre”, “falso”, “adulterado”, “ordinario”. Y por eso puede decirse que Río Negro vive (y padece) una campaña “falopa”.
Algo tan serio como la vinculación de la política con el narcotráfico no debería caer tan seguido en el terreno de la banalización, como está ocurriendo en la provincia.
Decir que una candidata “es narco”, mostrar la foto de una intendenta abrazada por el integrante de una familia asociada al crimen organizado, revelar reuniones entre un gobernador y un empresario investigado por lavado de activos, nunca podrían ser menos que un punto de inflexión en la vida política e institucional de una comunidad.
Sin embargo, en Río Negro esa parece ser la sintonía asumida para las expresiones de quienes pretenden ganar las próximas elecciones legislativas nacionales, con palabras que se despachan sin un mínimo reparo en la veracidad.
Impacto, por encima de todo
En días donde la velocidad manda y los electores conceden apenas tres segundos de atención a un mensaje en sus pantallas, el impacto tiende a ser la norma y no una excepción.
En ese camino, da igual decir que una empresa provee el 40% de las arenas para Vaca Muerta, cuando los registros oficiales del área de Minería reflejen que ese aporte no llega siquiera al 1%.

La reacción de Weretilneck
Y si Martín Soria aparece con luz verde para acusar sin sustento, la idea que se impone es que el candidato de Fuerza Patria no puede quejarse si el gobernador Weretilneck muestra una foto suya, en la lejana campaña del 2019, junto a unas 20 personas, una de las cuales es integrante de la familia Montecino.
Y como el líder de Juntos Somos Río Negro está enojado, algún asesor entendió que también está validado para agitar al aire una segunda prueba del vínculo “Soria-Montecino”, esta vez con la jefa comunal de Roca como protagonista.
No importa que esa foto sea tan antigua como la otra y que ya cuente con un fracaso en su haber, porque en elecciones anteriores ya se la intentó usar y quedó confirmado que no afectó el desempeño electoral de la intendenta.
No importa que el mismo Weretilneck haya tenido que defenderse en 2013 por el uso idéntico de una foto suya, esa vez con un acusado de abuso sexual a una menor de edad en Cipolletti.
La campaña y las fotos
En el mundo de la política y de los medios nadie puede fingir demencia. Por eso, resulta inconsistente presentar como una novedad alarmante a una situación común en las campañas, donde los candidatos se sacan fotos con personas sobre las cuales no conocen nombre, trayectoria y, mucho menos, sus antecedentes penales.
Sin embargo, el golpe de efecto se impuso y Weretilneck logró cerrar la semana recuperando centralidad, un lugar de la agenda pública que se mostraba cada vez más distante desde que se conocieron los aportes de “Fred” Machado al diputado José Luis Espert.

Ahora bien, salvo que el gobernador cuente con más información para sustentar una investigación judicial que realmente hable sobre “la verdadera relación de la política con el narcotráfico”, el episodio de las fotos entre los hermanos Soria y la familia Montecino aparece con destino a convertirse en un escalón más dentro del camino descendente de la calidad de los cruces preelectorales.
La pregunta incómoda para Soria
Claro que en esos sótanos no estará solo, porque en la misma semana el resto del arco político rionegrino puso empeño para degradar las expectativas por una campaña constructiva desde las diferencias.
El candidato del PRO, Juan Martin, hizo el miércoles una pregunta, que seguramente incomoda a Martín Soria mucho más que las fotos de campañas anteriores: “Cuando fue ministro de Justicia de Alberto Fernández ¿nunca se enteró que tenía un rionegrino con pedido de extradición?”
Pero esa buena jugada se diluyó con la improductiva disputa en redes con la diputada Lorena Villaverde, que terminó denunciándolo penalmente, porque en la verborragia del momento el legislador presentó como ciertos episodios sobre los cuales la Justicia aún no se expidió en forma definitiva.
Villaverde y una rinoscopía que ¿queríamos ver?
Mientras tanto, la candidata de La Libertad Avanza aportó a la ligereza, publicando imágenes hasta de sus fosas nasales, en el marco de los exámenes que se hizo para demostrar que no consume drogas.
Un dato para tomar en cuenta es que, en medio de tanta hojarasca, existe la posibilidad de que los siete candidatos principales al Senado debatan en público sobre temas que deberían tener más protagonismo en la campaña.
Ese intercambio, impulsado por el Colegio de Abogados General Roca y por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNCo, tiene el visto bueno de la mayoría de los postulantes y se espera por las confirmaciones finales.
Si se concreta, no sólo será un gesto de madurez democrática: también puede marcar un hito en la fase proselitista.
Y si bien hay pocas chances de que altere el resultado de la elección, sí puede cambiar el tono de una campaña donde la palabra se volvió liviana y la sospecha, una costumbre.

