ÚLTIMAS NOTICIAS:

Octubre son más que cinco bancas: una elección que redefinirá al peronismo

No hay 2027 posible sin un 2025, al menos, airoso para el PJ provincial.
La intendenta de Roca, María Emilia Soria, se involucró esta semana con la campaña de Fuerza Patria, con un video explicativo sobre el voto con Boleta Única de Papel.

Todos los partidos y alianzas ponen en juego capital importante en las elecciones legislativas del 26 de octubre, pero hay sectores con un desafío que va más allá de las bancas en el Congreso de la Nación.

En Río Negro, el peronismo es uno de esos espacios, porque llegó a este proceso electoral con una historia reciente marcada por rupturas, acuerdos frágiles y reacomodamientos, que presenta a los comicios de medio término como un punto de inflexión: se consolida la recuperación política o se profundiza la dispersión que dejó el ciclo anterior.

Peronismo, del 2021 al 2025

Un poco de historia ayuda a poner en foco el escenario actual.

En los últimos comicios legislativos nacionales de medio término, el peronismo rionegrino tuvo uno de los peores resultados en la historia electoral contemporánea de Río Negro.

Esa vez perdieron bancas en el Congreso y se profundizaron las diferencias que ya se advertían desde meses antes a la definición de las listas.

Una mirada ligera sobre aquella fórmula podría llevar a la conclusión de que Ana Marks y José Luis Berros eran una expresión de acuerdos internos, pero hay que advertir que ese consenso se logró de manera muy esforzada, a último momento, en un contexto de vínculos cada vez más sólidos entre el senador Martín Doñate y Alberto Weretilneck, que en ese momento también integraba la cámara alta.

Todo terminó de derrumbarse hacia el 2023, cuando el sector de Doñate -que controlaba el sello del PJ- avanzó hacia un acuerdo con Weretilneck, en el marco del “Gran Acuerdo Rionegrino” que finalmente se impuso en las elecciones provinciales.

Del Gran Acuerdo a la “ayuda” de Milei

Pero el pacto y la convivencia entre Weretilneck y Doñate duró muy poco, obligando a ese sector del justicialismo a recalibrar su posicionamiento y sus expectativas.

El rechazo a las políticas impulsadas por el presidente Javier Milei contribuyó a la reconstrucción de la unidad del peronismo rionegrino, porque permitió ocultar más rápido las marcas que dejó la disputa interna del 2023.

Claro que ahora el juego de fuerzas internas está alterado. El sorismo -que mantuvo su línea dentro del tablero político provincial, más allá del acercamiento (¿sólo institucional?) entre María Emilia Soria y Weretilneck- es el que encabeza la propuesta electoral, con el doñatismo (Marks) y otros sectores en un rol complementario.

El protagonismo de María Emilia Soria

Y es ahí donde se hace nítida la magnitud del desafío, porque aun sin aparecer en las listas de candidatos a senadores y diputados, la más interesada en que el peronismo saque un buen resultado el próximo 26 de octubre es la intendenta Soria, que en las últimas horas asumió un rol muy activo en la campaña.

Varias razones confluyen para explicar ese protagonismo.

Primero, porque fortalecería su proyección a la gobernación desde ese lugar de liderazgo interno. Si pierden o tienen una baja performance este año nuevamente, Doñate y los demás sectores del peronismo se sentirán legitimados a discutir quién fija el rumbo hacia el 2027.

Segundo, porque el acceso a una banca de senador liberaría a la jefa comunal del incómodo terreno al que varias veces la arrastra su hermano.

Desde el 2019 a esta parte fueron numerosas las oportunidades en las que la mandataria mostró un perfil totalmente distinto a su antecesor ante situaciones similares.

¿Hablaron después de las fotos?

Y en esta misma campaña está pagando ese precio, porque hay quienes cuentan que no es cierto que la intendenta no habló con Weretilneck después del episodio de las fotos con integrantes de la familia Montecino.

Esa versión dice que se comunicaron horas después de esa rueda de prensa en Viedma, que ella le manifestó su rechazo a las campañas repletas de “carpetazos” como la que está viviendo Río Negro -a la que su hermano contribuye en forma constante- y que por eso el gobernador ajustó su discurso y empezó a referirse sólo al candidato de Fuerza Patria, dejando fuera de la escena a la intendenta.

Si Martín Soria es senador, el 2027 lo encontrará en el segundo de sus seis años de cámara alta y sus intervenciones proselitistas no serían necesarias, más allá de lo que todavía puede sumar en algunos sectores específicos de Roca.

El único desafío para el oficialismo roquense sería entonces construir un candidato a intendente.

Legitimidad en juego

Por eso, en una semana se resolverá algo que excede con mucho la disputa por las bancas nacionales. El resultado definirá quién conducirá al peronismo rionegrino en la próxima etapa y con qué legitimidad lo hará.

De la magnitud del triunfo o de la derrota dependerá no solo el futuro inmediato del espacio, sino también la posibilidad de que el justicialismo vuelva a ser competitivo a mediano y largo plazo en la provincia.

Podría interesarte

Scroll al inicio
Buscar