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“Adolescencia” y el desafío para los adultos: “Hay un abandono de autoridad”

La serie de Netflix abre la puerta al debate. La psicóloga Erica Rubenacker analiza los vínculos actuales y plantea la necesidad de asumir la responsabilidad de ser “agentes de cuidado”.
"Adolescencia" está basada en la historia de Jamie, de 13 años, acusado por el asesinato de una compañera de clase.

¿Hablamos con nuestros hijos? Seguro que sí. ¿Pero lo suficiente para saber qué piensan, qué les preocupa, con quiénes se vinculan y de qué forman lo hacen?

¿A qué edad pusimos en sus manos un teléfono o una tablet? Porque, como dice Alejandro Schujman, es mentira que son “nativos digitales”. “No nacen con una tablet en el ombligo. Nosotros se las damos para que nos dejen trabajar o cocinar tranquilos. ¡Hagámonos cargo!”, desafía el psicólogo experto en familias desde una nota publicada días atrás por el diario Clarín.

¿Y en nuestra región? La comunidad educativa de un colegio de Roca se encontró el año pasado, de un segundo para otro, frente a un enorme dilema: qué hacer con los estudiantes que alteraron con inteligencia artificial imágenes de compañeras de curso, para generar contenido que constituyó el delito de abuso sexual infantil.

Esos y otros aspectos de las relaciones padres/hijos y familias/escuelas aparecen en la serie “Adolescencia”, de Netflix.

En apenas cuatro capítulos, la historia de Jamie, un adolescente de 13 años que es acusado de asesinar a una compañera de clase, pone sobre la mesa una serie de debates, tan incómodos como ineludibles para la sociedad actual.

Y sobre ese eje transcurrió la entrevista en Mañana de Noticias con la psicóloga roquense Erica Rubenacker, quien no dudó en ratificar que el uso intensivo de la tecnología “ha traído muchos problemas en la salud mental de los chicos, en niños y en adolescentes”.

Una generación en soledad

Pregunta: ¿Estamos ante un escenario de soledad de los chicos muy marcado?

Respuesta: Sí. Realmente esto se ha profundizado mucho previo a la pandemia, que ha dejado a los chicos relacionándose casi exclusivamente con la tecnología. Y lo que pasa es que en la adolescencia hay una catarata de impulsos, propios de esta etapa, que no se pueden regular bien y estar expuesto permanentemente al uso intensivo de la tecnología nos ayuda a tener cuadros muy complicados.

P: ¿Qué rol juega la escuela en este escenario? En la serie se le llega a asignar la figura de “corral”…

R: Es un tema bastante delicado. En la serie se ve cómo los docentes están desbordados, sin autoridad. Y eso se ve hoy muchísimo: cómo el adulto se ha corrido mucho de ser el líder de los adolescentes, de liderar este etapa de la vida en la que necesitan un guía, alguien de pertenencia. Porque en otros tiempos, si tus papás de alguna manera no podían ser tu guía, siempre había un profesor, un maestro, alguien que ejercía esa autoridad. Pero socialmente estábamos todos de alguna manera con el respeto a la autoridad. Ahora es como que la autoridad está vacía. Y los padres sienten mucho temor a ejercer un liderazgo. Hay un abandono de autoridad. Eso es muy significativo.

“Consultan por sí mismos”

P: ¿Y en tu consultorio han aparecido más casos de adolescentes que no se sienten escuchados?

R: Nosotros en la pandemia notamos el uso intensivo de la tecnología, con los chicos solos en la casa. Hubo una ola de problemas de salud mental. Chicos que de golpe se deprimían o que estaban súper ansiosos. Y hoy vemos, por supuesto, muchos más casos de adolescentes que consultan por sí mismos. Ellos quieren venir a terapia.

P: Eso es bueno…

R: Sí. Lo que vemos muchísimo es justamente cómo la tecnología, no solamente en el adolescente, en el adulto ocupa un lugar muy importante. Lo que pasa es que enla adolescencia el cerebro se está moldeando, no ha terminado de desarrollarse. El espíritu crítico, la reflexión, la capacidad de poder tolerar la frustración. Entonces, es muy importante que se acompañe para poder regular estas habilidades, digamos, la rabia, la frustración, porque los chicos ponen muchos límites a los padres. ‘No me digas esto, no me digas lo otro’, pero entre ellos se dicen de todo.

Abrir la puerta, pedirles el teléfono

P: Existen hasta también las barreras físicas, ¿no? Esto de “no me abras la puerta del cuarto”. ¿Hay que abrirles la puerta del cuarto? ¿Hay que pedirles el teléfono y fijarse de qué manera se relacionan con sus pares?

R: Hay que hacerlo, porque la supervisión parental es muy baja. Hay padres que limitan el acceso a los contenidos, pero es el 13 %. El 23 % limita las horas de uso de internet. El 29 % pone normas sobre el uso de internet. Y la mayoría de los padres, casi el 40%, suelen usar el móvil en los momentos de ocio o en los momentos de vinculación, a la hora de la comida, cuando ven tele o salen, ellos también usan el móvil. O sea que nos faltan herramientas para aprender a tener una higiene sobre el control y la supervisión del uso de Internet y de las redes sociales.

P: Una madre de Mendoza denunció días atrás un abuso que había tenido su su hija por un reto. La justificación de los compañeros fue que había sido por un reto viral de TikTok. ¿Cuáles son los consejos para los padres? ¿Le habilito o no el uso de WhatsApp?

R: Bueno, muchos países están retirando el uso de los dispositivos a los niños. Y se le permite el uso dos horas a la semana. Esto lo estoy diciendo porque con el diario de lunes sabemos, post pandemia, que el uso de la tecnología ha ocasionado daños en el aprendizaje y en las habilidades sociales entre los chicos. No saben relacionarse.

P: Qué más nos cuenta ese diario del lunes?

R: Hay toda una generación que estuvo expuesta ¿Cuáles son los resultados? Italia, Suecia, muchos estados de Estados Unidos, creo que Finlandia también, van retirando el uso de la tecnología indiscriminadamente, porque entre los propios chicos no se saben relacionar. Han perdido habilidades sociales.

P: Y ante eso ¿qué hacer?

R: Padres, maestros, gobierno, tenemos que hacer políticas para poder regular, porque la tecnología es parte de nuestra vida, pero también hay que aprender a regular el uso de las redes sociales, de los contenidos, saber con quién se están relacionando nuestros hijos.

P: Hacerse cargo…

R: Sí, nos tenemos que hacer cargo. Hace siete años se pensaba que era realmente una habilidad esto, o que los chicos nacieran con esto, pero bueno, pasó el tiempo y vemos las consecuencias. La tecnología no es mala en sí mismo, sino el uso que podemos hacer y la responsabilidad como agentes de cuidado.

Preocupaciones diferentes

P: La serie también expone la diferencia en los lenguajes y en los temas que preocupan a adultos y adolescentes. ¿Hay que abrir la agenda? Los padres seguimos preocupados por drogas, alcohol, cigarrillo y los chicos tienen una lista de preocupaciones que está totalmente fuera de eso.

R: Sí, por eso creo que hay que dejar las pantallas, todos, y volvernos a comunicarnos, a mirarnos para saber por dónde anda nuestro hijo, que es nuestra responsabilidad.

P: ¿Tenés algún consejo para el que quiera dar ese paso?

R: Creo que está bueno dejar los celulares en un lugar que el padre controle. No estoy de acuerdo con que los hijos se vayan a dormir con el celular. Me parece que no está bueno, porque hay otro problema de salud que es el insomnio en los chicos. Y me parece que, a determinada hora, el celular queda en mano de los padres. Es con firmeza y con acompañamiento, para que los chicos puedan tener cada vez más herramientas criteriosas del uso de la tecnología.

P: Hay que asumir la responsabilidad.

R: Obviamente. Y vale la pena. Porque si estás presente, si das esa lucha, si das ese acompañamiento, te esperan muchos años de una excelente relación.


Escuchá la entrevista completa con la psicóloga Erica Rubenacker


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