La Justicia sorteó esta semana los lugares que ocuparán los candidatos rionegrinos en la Boleta Única de Papel que se usará en las elecciones del 26 de octubre. Ese sistema alejado de la discrecionalidad se aplica porque no es lo mismo estar a la izquierda, al centro o a la derecha. Como tampoco es igual el efecto que pueden generar los colores ante un elector indeciso. Y claramente, no provoca la misma reacción la foto de un candidato sonriente que una imagen de alguien con el rostro serio.
“La neurociencia tiene mucho para decirle a quienes organizan y definen estrategias electorales”, resume Claudio Waisburg, director médico del Instituto SOMA.
Durante una entrevista con Mañana de Noticias, por CNN Radio Roca, el neurocientífico explicó por qué la inclinación por un candidato o una lista depende no solo de la valoración de factores históricos, políticos, socioeconómicos y culturales, sino también de mecanismos cerebrales de toma de decisiones.
Votar ¿es un acto 100% racional?
Waisburg recordó en principio que el cerebro se guía principalmente por emociones y estímulos visuales inmediatos y aunque la mayoría de los votantes creen que su decisión es racional, los estudios en neuropolítica muestran lo contrario.
“Todos creemos que decidimos todo racionalmente con la cabeza, pero a la hora de votar pesan mucho más la emoción y la última foto fresca que tenemos en la memoria”, señaló.
El especialista explicó que las imágenes recientes quedan grabadas en áreas del cerebro como el hipocampo y tienen un impacto decisivo. “El cerebro guarda la memoria visual inmediata y esa huella pesa mucho más en la decisión que lo que creemos que racionalmente hacemos”, destacó.
Los colores como gatillos emocionales
Consultado sobre el impacto de los colores, aseguró que los utilizados en una campaña no son casuales, ya que cada tonalidad dispara reacciones emocionales automáticas: el rojo genera alerta, el azul transmite calma y el verde se asocia con esperanza.
“Los colores son gatillos emocionales instantáneos que vos no te das cuenta y hasta generan cierto sesgo en la decisión final”, explicó Waisburg.
La posición en la boleta
Consultado si, con el nuevo sistema de Boleta Única de Papel, la ubicación de cada lista puede influir en el votante, indicó que “lo que aparece primero, arriba o a la izquierda, tiene ventaja porque el ojo lo procesa más fácil y queda grabado antes que el resto”.
Por otra parte, dijo que la lectura de izquierda a derecha también juega un papel, porque “muchas veces vos leés de izquierda a derecha, pero no llegás hasta el final: te quedás con lo primero que viste”.
El poder de las fotos y los gestos
Las fotos de los candidatos también impactan en la percepción. El gesto, la postura y la intensidad de la sonrisa pueden acercar o alejar a los votantes. “Todo influye: los gestos, el estado de ánimo y hasta el grado de sonrisa en la foto de un candidato transmiten algo al votante”, sostuvo el especialista,
Según Waisburg, una sonrisa leve genera cercanía, mientras que un rostro demasiado serio o una risa exagerada generan rechazo. “En milisegundos el cerebro ya emite un juicio automático de confianza, simpatía o amenaza al ver una foto”, explicó.
El tramo final de campaña
Para el neurocientífico, el momento clave se da en los últimos días antes de la elección, porque allí se juega gran parte del voto indeciso. “Las campañas lo saben: por eso saturan con fotos y videos en los últimos días, para dejar la última huella visual en la memoria del votante indeciso”, señaló.
Y concluyó destacando que “una publicidad emocional dos o tres días antes de votar tiene más impacto que un discurso racional hecho seis meses atrás” porque “la última imagen que viste antes de entrar al cuarto oscuro puede ser la que más pese en tu decisión”.
Escuchá la entrevista completa con Claudio Waisburg en Mañana de Noticias

