El proyecto de Ley de Salud Digital obtuvo dictamen favorable y se prevé que sea debatido este jueves en el recinto de la Legislatura. La iniciativa del Poder Ejecutivo apunta a organizar, regular y establecer un esquema de gobernanza integral a las prestaciones de salud mediante herramientas tecnológicas. Estos son los principales ejes del proyecto.
Los fundamentos
El tratamiento de la propuesta tuvo lugar este lunes en la comisión de Asuntos Sociales, con la presencia del ministro de Salud, Demetrio Thalasselis. Si bien el proyecto obtuvo dictamen favorable por mayoría, desde sectores de la oposición adelantaron que se tomarán un plazo de 48 horas para analizar el texto en detalle y proponer posibles modificaciones antes de su votación. No obstante, hubo coincidencias en que la iniciativa representa un avance necesario para modernizar el sistema sanitario y facilitar el acceso de los usuarios.
De acuerdo con el documento, la ley promueve un “uso seguro, eficiente y ético de sistemas y tecnologías digitales, así como de las tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito de la salud, incluyendo los servicios de atención sanitaria, la vigilancia y la investigación”. El objetivo central es establecer un marco regulatorio integral y centralizado, basado en el acceso a la información sanitaria y en la participación activa de las personas en el cuidado de su salud.
Hasta el momento, la modernización del sistema de salud se había desarrollado de manera fragmentada, sustentada en resoluciones dispersas. Con esta iniciativa, se busca unificar criterios bajo un mismo cuerpo normativo que garantice la incorporación de tecnologías digitales en los ámbitos asistencial, administrativo y de gestión sanitaria.
“Se propone un enfoque centrado en las personas, reconociendo y ampliando los derechos de los pacientes en entornos digitales, garantizando la confidencialidad y la seguridad de la información sanitaria, así como el acceso a la propia información, incluida su modalidad digital. Asimismo, se contempla expresamente el principio de no exclusión por brecha digital, asegurando la coexistencia de canales presenciales”, sostiene el documento.
Historia clínica
Uno de los principales aspectos que introduce la Ley de Salud Digital es la creación de registros clínicos digitales, destinados a garantizar un acceso centralizado a los datos vinculados al estado de salud de las personas.
La normativa reconoce la titularidad exclusiva de la persona sobre esa información, por lo que el paciente puede acceder a la totalidad de sus datos de manera inmediata, gratuita y en un formato comprensible. Además, puede obtener copias digitales de los registros, solicitar su rectificación, actualización o ampliación, y conocer la identidad de quienes hayan accedido a su registro, así como las acciones realizadas sobre él.
En ese marco, las historias clínicas digitales deberán garantizar la trazabilidad y el registro cronológico de cada atención, prestación, indicación e información sanitaria, así como de toda práctica asistencial recibida por el paciente. También deberán asegurar la identificación unívoca del profesional interviniente y de todos los usuarios que accedan al sistema.
Por último, la Provincia podrá utilizar la información recolectada —previa autorización de la persona— con fines de salud pública, lo que incluye el diseño, la implementación y la evaluación de políticas sanitarias, así como la investigación y la mejora del sistema provincial de salud.
Salud a distancia
En otro capítulo, la ley reconoce la telesalud como una modalidad de atención basada en el uso de tecnologías digitales, tanto en forma sincrónica como asincrónica, que abarca la atención directa al paciente y la interconsulta entre profesionales.
Según el texto, esta modalidad deberá garantizar la correcta identificación tanto del paciente como del profesional, quien deberá contar con matrícula habilitante. Asimismo, se establece la obligación de resguardar la confidencialidad de las comunicaciones y de incorporar las prestaciones realizadas a los registros clínicos electrónicos del paciente.
La norma, además, prioriza la implementación de la telesalud en zonas rurales y áreas geográficas con escasez de profesionales de la salud, con el objetivo de mejorar el acceso a la atención de la población.
Recetas digitales
En materia de recetas y otras prescripciones, la ley autoriza su emisión en formato digital para medicamentos, productos médicos y demás indicaciones vinculadas al diagnóstico, pronóstico y/o tratamiento de enfermedades, así como a la recuperación, conservación y preservación de la salud. Estas deberán ser emitidas por profesionales de la medicina, odontología o auxiliares debidamente habilitados.
Las recetas deberán contener, de manera obligatoria, la identificación del paciente; del profesional interviniente, con su matrícula correspondiente a la jurisdicción habilitante; la prescripción indicada; el medicamento o producto; la fecha de emisión y la fecha de inicio de vigencia. Asimismo, la normativa establece la interoperabilidad de las prescripciones dentro del sistema de salud.
Formación y sanciones
Por otro lado, la iniciativa crea el Programa Provincial de Desarrollo de Competencias Digitales en Salud. A través de este esquema, la Provincia queda facultada para implementar instancias de formación y fortalecimiento de las capacidades del personal sanitario en el uso seguro, ético y eficiente de tecnologías digitales.
El componente formativo cobra especial relevancia si se considera que la ley también incorpora un régimen de infracciones y sanciones, graduadas según su gravedad, para quienes incumplan sus disposiciones.
En ese contexto, se consideran infracciones leves aquellas vinculadas al incumplimiento de criterios de seguridad y buenas prácticas en el tratamiento de datos sensibles. Las infracciones graves comprenden conductas que vulneren derechos de los pacientes, comprometan la seguridad de la información o impliquen actuar fuera del marco habilitante, aun cuando no se registren daños sanitarios o perjuicios directos. Por su parte, las infracciones muy graves son aquellas que ocasionan un daño efectivo a la salud o a derechos fundamentales de los titulares de los registros clínicos electrónicos, así como la reincidencia en infracciones graves dentro de los dos años de una sanción firme.
Las multas podrán graduarse en función de atenuantes y agravantes, y se calcularán tomando como unidad de medida el valor equivalente a una guardia pasiva de 16 horas en día hábil de un médico o médica del sistema público provincial de salud.
Las observaciones de la oposición
La oposición marcó algunos reparos a la propuesta oficial. Durante el debate en comisión, la legisladora Ayelén Spósito (Vamos con Todos) puso el foco en las dificultades actuales del sistema, en particular en relación con la historia clínica digital. Señaló que, si bien en algunos hospitales hubo avances en la digitalización, en otros no, e incluso se registraron experiencias fallidas con distintos programas.
“Se cambiaron sistemas más de una vez porque no funcionaban”, advirtió. También subrayó la complejidad que implica para los profesionales la carga de datos en formato digital y la necesidad de resguardar adecuadamente la información de los pacientes.
Por su parte, la legisladora Gabriela Picotti (PRO) valoró el avance hacia una normativa propia, aunque advirtió que su implementación debe ser equitativa en todo el territorio. “Esto tiene que funcionar en todos los hospitales, con conectividad de calidad y cada médico con su computadora. Si no, no sirve de nada”, planteó, al remarcar las desigualdades actuales entre establecimientos.

Además, sostuvo que Río Negro perdió tiempo en el desarrollo de la salud digital desde 2018 y recordó que, a nivel internacional, estos procesos suelen demandar entre cinco y ocho años.
En respuesta, el ministro Thalasselis reconoció que la implementación de la ley no será inmediata y requerirá un proceso progresivo. “El proceso no va a ser inmediato, hay etapas que nos van a llevar tiempo”, afirmó, y explicó que el Gobierno provincial ya gestiona un crédito internacional con un plazo de ejecución de cinco años.
Según detalló, uno de los principales componentes está orientado a fortalecer la infraestructura tecnológica, incluyendo equipamiento, conectividad, redes digitales, renovación de cableado y soluciones para evitar microcortes eléctricos que afectan el funcionamiento de los sistemas en hospitales. Asimismo, remarcó que el desafío no es solo tecnológico, sino también cultural, al señalar que será necesario acompañar a los equipos de salud en la adaptación a nuevas formas de trabajo, especialmente en la carga y gestión de datos clínicos.

