El Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA) realizará el 15 y 16 de marzo las elecciones para conformar su Consejo Superior, un hecho histórico por tratarse del primer proceso electoral de la casa de estudios. Sin embargo, el camino hacia los comicios estuvo atravesado por fuertes cuestionamientos de distintos sectores opositores, que denunciaron irregularidades y apuntaron contra la gestión del rector Gerardo Blanes.
En esta nota de Literal repasaremos cómo se desarrolló el proceso previo a las votaciones y recogeremos la voz de los integrantes de las principales listas que aspiran a obtener representación en el órgano de cogobierno.
La oficialización de las listas y las críticas
Mediante la Disposición 4/2026, la Junta Electoral oficializó el jueves pasado las listas que competirán de la contienda. Al menos tres espacios principales se disputarán la mayoría de los cargos en el Consejo Superior, a los que se sumarán sectores independientes que competirán en tramos específicos.
Sin embargo, en la antesala del inicio de la campaña —que concluirá el próximo jueves 12— los sectores sindicales del IUPA expusieron una serie de objeciones al desarrollo del proceso. En una primera instancia, la intergremial solicitó la conformación de una mesa de trabajo con las autoridades para discutir el reglamento electoral e incluso elaboró un primer borrador con propuestas.
No obstante, según denuncian, no hubo convocatoria formal y la Junta Electoral terminó publicando el reglamento definitivo el pasado 29 de diciembre, a escasas horas del inicio del receso institucional. “La gestión no contesta”, aseguraron desde Sitraiupa a este medio ante los planteos que realizaron sobre el contenido del documento.
Quién puede votar y quién no
Otro de los puntos de conflicto fue la constitución de la Junta, proclamada el 12 de diciembre y que, de acuerdo con la oposición, está integrada mayoritariamente por representantes del oficialismo. “Pedimos que sea representativa para velar por la integridad del proceso electoral, que es el primero en la historia de la institución”, señalaron.
A partir de allí se sucedieron distintos cruces con el organismo encargado de reglamentar los comicios. El primero estuvo vinculado con la conformación del padrón electoral. Las autoridades del IUPA no limitaron el proceso al campus de Roca, sino que incluyeron a estudiantes y docentes de las Escuelas de Arte Popular, que brindan formación no universitaria en distintos puntos de la provincia.

“No son docentes de la universidad, sino talleristas de extensión, que no cumplen con los requisitos del estatuto ni de la Ley de Educación Superior. Y los estudiantes tampoco son alumnos de grado”, cuestionaron desde Sitraiupa.
En ese marco, también se propuso inicialmente la creación de una urna móvil para recorrer la provincia y garantizar el voto de ese universo de personas, medida que fue objetada y finalmente desestimada. En su reemplazo, se prevé la habilitación de 47 mesas distribuidas en distintos distritos. “No sabemos quiénes van a fiscalizar ni quiénes son los que van a votar en esas urnas”, reclamaron desde sectores opositores.
A estas controversias se sumó recientemente una acusación por el envío de padrones que, según denuncian, contenían anotaciones con presuntas referencias a la orientación de voto de trabajadores de la universidad.
Celeste y Blanca
Más allá de los cuestionamientos, las listas buscan ganar visibilidad en un contexto que, según consideran, resulta desleal para competir democráticamente. Tal es el caso de la Lista 10 – Celeste y Blanca, que disputará representación en los claustros no docentes, graduados y docentes en los departamentos de Artes Audiovisuales, Arte Dramático, Artes del Movimiento, Artes Visuales, Música y Formación General.
En diálogo con este medio, el docente y primer candidato por la lista en Artes Audiovisuales, Nicolás Martínez, narró cómo se dio la conformación de este espacio, que no fue ideado como un frente meramente electoralista, sino que apunta a convertirse en un proyecto político de largo plazo. La propuesta se apuntala en la carrera docente y administrativa. El propósito, ordenar, hacer previsible y sostenible a la universidad, con acento en la calidad formativa y la institucionalidad.
“Se formó básicamente entre docentes que desde hace mucho tiempo venimos reuniéndonos por inquietudes en común. Es un espacio diverso, con gente que tiene militancia política y gente que no. También hay personas con mucha actividad y presencia en la universidad”, comentó.
En ese sentido, precisó que la Lista Celeste y Blanca celebra el llamado a elecciones, que representa el proceso de consagración de la normalización institucional, un paso esperado desde hace décadas por los integrantes de la comunidad educativa. No obstante, remarcó que esa victoria se encuentra teñida por un sinsabor a causa de cómo se ha llevado adelante el proceso electoral.
“El camino a las elecciones ha sido bastante sinuoso, opaco, poco transparente y poco democrático. Hubo varias instancias de planteo por parte de la comunidad universitaria, del arco político y de las representaciones dentro de la universidad, expresando la preocupación de que no se estaban gestando procesos democráticos a la hora de constituir el proceso eleccionario. Se hicieron observaciones y reuniones incluso con la gestión, en las que se dio la venia para la participación de todos los espacios. Pero, de un día para otro, surgió un reglamento electoral y se conformó una Junta Electoral. Todas esas definiciones fueron unidireccionales, sin consultas ni referencias al resto de los espacios, lo cual tiñe de dudas y de opacidad el proceso”, señaló.
En ese sentido, focalizó en la incorporación al padrón electoral de un número importante de personas que forman parte de los talleres de extensión del IUPA.
“Más allá de que es bienvenida toda persona de la ciudadanía universitaria a decidir sobre su universidad, entendemos que podría haber sido un proceso que se diera después de la normalización y con una definición del Consejo Superior. Para nosotros fue una decisión electoralista incorporar gente del espacio de la Escuela de Arte Popular, un ámbito sobre el que la gestión tiene amplio dominio”, expresó.
Martínez afirmó que los espacios opositores carecen de información sobre quiénes son esas personas incorporadas, una cifra que podría ascender a unas 170 aproximadamente.
“Nosotros hemos planteado a la Junta Electoral la necesidad de que esa ciudadanía universitaria, sujeta de derechos para ejercer el voto y tomar decisiones tan gravitantes para la universidad, tenga derecho a conocer las propuestas como electores. Y nosotros, como espacio político, también necesitamos saber quiénes son. Nosotros no tenemos absolutamente ningún registro ni dónde votan. No tenemos ningún mecanismo para llegarles y garantizarles el acceso a la información”, agregó. En ese sentido, sostuvo que el oficialismo sí cuenta con esos datos y que, en términos electorales, eso supone una ventaja diferencial significativa.
El espacio señala que la propuesta de la Lista 10 – Celeste y Blanca apunta a superar el tipo de gestión que actualmente llevan adelante las autoridades del IUPA.
“Nosotros venimos con la visión de suprimir ese tipo de prácticas y dar un salto institucional. Entendemos que las personas tienen que empezar a tomar decisiones y que, más allá de que estas políticas puedan beneficiarlas, también puedan decidir libremente en el cuarto oscuro”, precisó.
En ese sentido, Martínez remarcó que hoy no existe un funcionamiento pleno de la universidad, a pesar de la existencia de discursos oficiales que hablan de “transparencia” y “nuevas formas de gobernanza”.
La Pugliese
Otro de los espacios que concursará será el frente de unidad “La Pugliese”, que tendrá representación en seis espacios: graduados, estudiantes y los claustros docentes de los departamentos de Arte Dramático, Artes del Movimiento, Formación General y Música.
Desde el espacio, María Robin expresó que realizaron múltiples objeciones al proceso electoral y manifestaron su disconformidad por la alta representación oficialista dentro de la Junta. En ese sentido, recordó lo sucedido con el padrón electoral y señaló, por ejemplo, que hubo docentes con varios años de trabajo en la universidad que no fueron incorporados en el listado.
“Dudamos de la transparencia del proceso. Desde la gestión se vende un proceso de transparencia y no es así”, precisó Robin.
“Trabajamos muy duro en darle forma a lo que se está haciendo ahora. Blanes lo tiró por el piso”, comentó por su parte Ariel Ojeda, aspirante a consejero docente por el departamento de Música. Desde el espacio remarcaron que formaron parte activa del proceso de normalización llevado adelante durante la gestión de Félix San Martín, etapa en la que —según señalaron— se pudo avanzar en la consolidación de los concursos docentes.
Ojeda remarcó, además, el objetivo central de la propuesta de La Pugliese, integrada por docentes “con la mayor trayectoria”, muchos de ellos con más de 20 años de participación en la casa de altos estudios. El espacio busca impulsar una jerarquización del rol artístico y docente dentro de la universidad y dejar de lado lo que consideran un centralismo de roles no artísticos.
“Desde nuestra mirada creemos en la necesidad de revalorizar ese rol. Han estado muy alejados de la realidad de la institución y eso da cuenta de un desprecio histórico hacia los saberes que constituyen a la universidad”, sostuvo.
Los integrantes del frente también pusieron el foco en el esfuerzo por difundir su propuesta, sobre todo ante la incorporación al padrón de docentes y estudiantes que se encuentran alejados de la realidad de las sedes centrales del IUPA, ubicadas en Roca.
“Peleamos en una cancha inclinada y no tenemos los medios necesarios para fiscalizar en otros puntos de la provincia”, concluyeron.
En medio de los cuestionamientos planteados por distintos espacios que competirán en las elecciones, este medio intentó comunicarse con representantes de la lista oficialista UNión y con el rector Gerardo Blanes, aunque hasta el momento no obtuvo respuesta.

