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Río Negro

Ingresos Brutos: el pilar silencioso (y cómodo) que sostiene la recaudación

En Río Negro representó este año, en promedio, el 72% de los ingresos propios. Un informe del IERAL detalla por qué en las provincias siguen apostando a este impuesto "invisible".
Río Negro recaudó en los primeros seis meses del 2025 más de 336,5 millones y 244,5 correspondieron a Ingresos Brutos.

El 72% de la recaudación total de Río Negro en el primer semestre del 2025 tuvo como origen el impuesto a los Ingresos Brutos.

Esa cifra ubica a la provincia debajo del promedio nacional del 2024, en el que IIBB constituyó alrededor del 82% de la recaudación propia provincial.

Sin embargo, el desglose mensual muestra que la influencia de ese impuesto fue creciendo para Río Negro, desde enero hasta junio.

Según cifras oficiales, la incidencia sobre los ingresos propios totales del Estado provincial apenas superó el 70% en el primer trimestre, con un piso del 59,3%; en tanto que desde abril las cifras crecieron hasta ubicarse alrededor del 80%.

El fin de las bonificaciones en Ingresos Brutos

Hay que recordar que en los primeros meses del año se conoció en forma extendida la decisión del Gobierno provincial, aprobada por la Legislatura a fines del 2024, de eliminar la bonificación del 30% para los contribuyentes al día con Ingresos Brutos, un escenario que podría haber influido en la caída de la recaudación.

La reforma tributaria, a paso lento

Ahora bien, aunque es distorsivo, poco transparente y perjudicial para la competitividad, el impuesto a los Ingresos Brutos sigue siendo el pilar de la recaudación provincial en la Argentina.

¿Por qué los gobiernos provinciales insisten en sostenerlo a pesar de las críticas técnicas y los llamados a una reforma tributaria profunda? La respuesta está en su «comodidad política».

Según un reciente informe del economista Marcelo Capello, publicado por el IERAL, este impuesto resulta prácticamente “invisible” para el contribuyente común: su costo se traslada al consumidor final pero no se detalla en las facturas. Así, las provincias pueden recaudar sin que sus ciudadanos perciban directamente el impacto, lo que reduce el costo político de subir alícuotas o mantenerlas elevadas.

Además, al tratarse de un tributo que se reproduce fácilmente en contextos inflacionarios, las provincias logran aumentar sus ingresos de forma automática sin necesidad de modificar leyes. Y en algunos casos, incluso “exportan” el impuesto a consumidores de otras jurisdicciones, a través de cadenas de comercialización que reparten el peso fiscal sin discriminar geográficamente.

El informe advierte que entre 2003 y 2024, la presión tributaria consolidada por Ingresos Brutos en las provincias se duplicó: pasó del 2,1% al 4,1% del PBI. Y que en 2024, el 27% del gasto provincial se financió con este impuesto, cifra que, sumada a las transferencias nacionales, eleva a más del 75% los ingresos provinciales sustentados en recursos poco visibles para los votantes.

¿Cómo reemplazar Ingresos Brutos?

En este contexto, las propuestas para suprimir Ingresos Brutos o reemplazarlo por impuestos más neutros, como un IVA provincial o un tributo a las ventas finales, suelen encontrar fuerte resistencia.

El economista de IERAL advierte que no se trata solo de una cuestión fiscal, sino de gobernabilidad: pocos mandatarios están dispuestos a resignar una herramienta de recaudación que garantiza ingresos crecientes con bajo costo político.

Mientras tanto, las consecuencias se sienten en la competitividad de las economías regionales, el encarecimiento del crédito y una carga tributaria que desalienta la inversión y el crecimiento a largo plazo.


El informe completo del IERAL

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