La alianza La Libertad Avanza presentó en las últimas horas su informe oficial sobre los ingresos y gastos generados por la última campaña electoral. El trámite se cumplió en medio de fuertes tensiones internas, que se reflejaron también en el Congreso partidario del sábado pasado, donde el sector liderado por la diputada nacional Lorena Villaverde perdió una importante cuota de poder.
Las críticas se mantuvieron hasta este lunes, cuando el responsable económico-financiero de la coalición, Roberto Zgaib, ratificó la existencia de irregularidades en la facturación recibida, considerando que la conducta de la actual presidenta del partido y de su entorno es “vergonzosa”.
Zgaib brindó precisiones sobre los números informados a la Justicia durante una entrevista con el programa Mañana de Noticias, de Literal Radio, en la que explicó por qué se rechazaron determinadas facturas relacionadas con la campaña de la alianza que integraron los partidos La Libertad Avanza, Creo y Republicanos Unidos.
La presentanción de La Libertad Avanza ante la Justicia Electoral
Según explicó Zgaib, los gastos formalizados por la alianza ante la Justicia rondan los 40 millones de pesos, cifra que adquiere especial relevancia frente a una factura por 73 millones de pesos presentada horas antes de los comicios por supuestos servicios publicitarios.
“El informe fue elevado conforme a lo que dicta la ley, con las facturas que se pagaron, lo que no se pagó y el motivo por el cual no se pagó”, sostuvo el dirigente roquense durante la entrevista. Sobre ese punto es central, confirmó que la factura millonaria no fue abonada y terminó siendo anulada.
Esa controversia fue significativa porque esa factura estaba a favor de una agencia de publicidad propiedad de Abel Calfín, integrante de La Libertad Avanza, que además se desempeña como funcionario de Anses en Villa Regina.
Zgaib detalló que el principal problema no fue solo el monto, sino la forma. “Había un montón de ítems en un solo renglón que decía 73 millones. Era imposible saber qué te estaban cobrando”, aseguró.
Además, explicó que la legislación electoral es clara respecto a la necesidad de trazabilidad y razonabilidad del gasto. “Tiene que coincidir la actividad declarada del proveedor con lo que se factura”, precisó.
Controles, advertencias y facturas rechazadas
Tras el episodio de la factura de 73 millones, los controles internos se endurecieron. Zgaib relató que cada nueva factura o intimación que ingresaba era comunicada a los presidentes de los partidos y a los apoderados para que confirmaran si correspondía su pago.
“Yo no inventé ningún manual nuevo. El control básico era verificar que el CUIT estuviera activo, que la actividad coincidiera con lo facturado y que hubiera un detalle mínimo del servicio”, explicó.
Según relató, varias facturas no pudieron ser pagadas porque los proveedores no lograron justificar adecuadamente los servicios. Incluso, afirmó haber solicitado a los propios candidatos que certificaran la realización de ciertos gastos. “No iba a pagar eso sin que alguien se hiciera cargo”, insistió.
La cuenta bancaria de campaña, que debía cerrarse a los 30 días de la elección, permaneció abierta hasta el 12 de enero, con autorización de los auditores nacionales, para permitir eventuales pagos pendientes. En ese lapso, Zgaib envió al menos tres correos formales —en noviembre y diciembre— solicitando explicaciones sobre la factura cuestionada. “Explíquenme esto y si me lo explican, lo pago”, resumió sobre sus comunicaciones internas.
“Una vergüenza” y las críticas políticas
Más allá de lo técnico, Zgaib fue especialmente duro al evaluar la conducta política de la presidenta del partido y de su entorno. “Era una vergüenza la factura que me traían y una vergüenza que quisieran cobrar de esa forma”, afirmó.
También cuestionó la defensa pública que hicieron Villaverde y el entonces presidente del Congreso partidario, Julián Goinhex. “Gente que se estaba preparando para gobernar la provincia no puede hacer lo que hizo”, concluyó.
En su análisis, el episodio dejó al descubierto prácticas habituales en la política partidaria. “Esto nos está mostrando lo poco transparente que es el manejo de una campaña electoral. Creo que sucede en todos los partidos”, señaló, aunque aclaró que su rol fue “poner blanco sobre negro” en un sistema acostumbrado a zonas grises.
El Congreso de La Libertad Avanza
El sábado, el Congreso de La Libertad Avanza Río Negro se reunió de manera virtual y adoptó decisiones para el reordenamiento institucional del partido. Según el comunicado oficial difundido posteriormente, se ratificaron órganos de control internos —Tribunal de Disciplina, Justicia Electoral y Junta Revisora de Cuentas— y se eligieron nuevas autoridades.
El dato político más relevante fue el desplazamiento de Julián Goinhex, figura clave del armado de Villaverde durante el proceso electoral, de la presidencia del Congreso partidario.
Zgaib interpretó esa decisión como el inicio de una nueva etapa “con una conducción diferente y un estilo más horizontal, más abierto”.
También celebró la designación de nuevas autoridades y el rol del senador Enzo Fullone en la reorganización interna. “Queremos dejar de ser una secta de tres o cuatro. Un partido político no es eso: es participación, apertura y transparencia”, consideró.
Las votaciones
De acuerdo con la información a la que accedió Literal, en el Congreso del sábado participaron 21 de los 23 representantes y casi todas las decisiones se adoptaron por una mayoría conformada por 15 o 16 congresales, con los votos negativos de Goinhex y otros afiliados del sector de Villaverde.
Al momento de definir la conducción del Congreso, el dirigente roquense presentó una lista alternativa, que perdió la votación contra la nómina encabezada por Juan Ignacio Viñals, médico cipoleño que fue director ejecutivo de PAMI hasta fines del año pasado.
Escuchá la entrevista completa a Roberto Zgaib en Mañana de Noticias

