El recientemente designado ministro de Gobierno y Trabajo, Agustín Ríos, respaldó los cambios de Gabinete anunciados la semana pasada por el gobernador Alberto Weretilneck, salió al cruce de las críticas opositoras a la reforma de la Ley de Ministerios y ratificó el posicionamiento oficial en la antesala de la discusión salarial con los gremios.
Recambio, juventud y desgaste del poder
“El rumbo de la provincia está claro. Nosotros tenemos una visión y un futuro de provincia. En este nuevo impulso, lo que busca el gobernador es estar más cerca de la gente y tener mayor capacidad de respuesta”, respondió Ríos a Mañana Noticias.
El mensaje estuvo especialmente dirigido al legislador Luciano Delgado Sempé (Vamos con Todos), quien, a través de expresiones en redes sociales, cuestionó las modificaciones y sostuvo que no es prudente que un gobierno con 14 años de experiencia afronte tres reformas ministeriales en los últimos dos años. “No hay planificación, no hay rumbo y se gobierna improvisando”, sentenció.
En defensa de la administración provincial, Ríos sostuvo que el interés de Weretilneck por darle lugar a cuadros jóvenes surge de la necesidad de responder a demandas sociales cada vez más crecientes. En ese sentido, reveló que la creatividad y la rapidez para dar respuestas son factores que el mandatario evalúa y pondera positivamente a la hora de realizar ajustes en el Gabinete.
“Creo que darle la posibilidad a jóvenes para encarar estos retos —que venimos con más hambre de dar respuestas, contestar mensajes y salir al territorio, con planificación y creatividad— es algo que el gobernador observa, incluso cuando uno está en segundas o terceras líneas. Tiene contacto con todos los funcionarios y, cuando encomienda un tema y ve que hay una respuesta rápida, compromiso, responsabilidad o una mirada distinta, apuesta a ese estilo de conductores que traten de resolver las demandas de la gente”, precisó. Ese fue justamente el caso de Ríos, quien llega a la titularidad del Ministerio de Gobierno tras desempeñarse como secretario de Gobierno durante las gestiones de Federico Lutz y, posteriormente, Fabián Gatti.
Un mal de larga data
Consultado sobre una eventual ”laxitud” en el desempeño de algunos funcionarios provinciales, Ríos reconoció que en ciertas áreas del Estado existe un “aburguesamiento”. “Depende de la realidad de cada ministerio. Hay sectores que funcionan muy bien y otros que necesitan renovaciones, como ocurre en cualquier ámbito. Son dos años de esta gestión, pero en algunos casos se trata de funcionarios que llevan muchos más años. Puede suceder que alguien sienta que ya no puede dar más. Y si no se está al 100%, con la demanda que hoy tiene la sociedad, es muy difícil sostener la vorágine que se necesita”, afirmó.
Para el futuro ministro, las modificaciones resultan positivas para el funcionamiento del Estado y permiten incorporar nuevas miradas a la gestión. “Cuando uno pierde la capacidad de ponerse en el lugar del otro, o siente que algo no se puede hacer o modificar, creo que es momento de dar un paso al costado y permitir que otra persona imprima un nuevo rumbo”, sostuvo.
Además, advirtió que permanecer demasiado tiempo en un cargo puede “nublar la vista”, lo que deriva en el sostenimiento de estructuras burocráticas alejadas de la ciudadanía. “A veces uno no ve que la respuesta está cerca porque se acostumbra al día a día, a las resoluciones administrativas, y deja de escuchar al vecino. Hace muchos años que ocurre que hay figuras que ocupan cargos y, ante una problemática, responden que no se puede resolver o que ‘siempre se hizo así’. En el contexto de la velocidad con la que hoy suceden las cosas, no hay nada que no se pueda hacer. Con creatividad, gestión, diálogo y consenso se pueden solucionar los problemas. La modernización no es solo tecnológica, también es normativa. Tenemos que hacer un Estado menos burocrático, más ágil y con capacidad de respuesta rápida. Los tiempos del vecino no pueden ser los tiempos del Estado”.
”Cautela” en el nombramiento de funcionarios
Ríos se refirió, además, a los cuestionamientos por el supuesto engrosamiento del plantel de funcionarios reflejado en el Presupuesto 2026. Al respecto, aseguró que Weretilneck es “cauto” a la hora de designar cargos políticos.
“Hubo un error en el que Educación informó como funcionarios a personas con cargos superiores, que tienen un rango similar. Eso debe venir de ahí. No hay una previsión de anunciar el nombramiento de funcionarios de esa envergadura”, explicó en relación con el incremento consignado de la planta política.
Por el contrario, Ríos sostuvo que la estructura de funcionarios se mantiene prácticamente sin modificaciones desde 2024 y remarcó que esa política continuará, más allá de la reforma de la Ley de Ministerios que se avecina. “Me resulta extraño hablar de 200 personas con cargos cuando, cada vez que podría plantear la necesidad de incorporar nuevos funcionarios, el gobernador dice que no. Es muy cauto en el crecimiento de los funcionarios. No existe la posibilidad de que se incorporen ni cinco, ni diez, ni cincuenta funcionarios más”, sintetizó.
La negociación gremial
Antes de su jura, el joven abogado tendrá una misión más como integrante de la mesa paritaria. En ese marco, ratificó la postura de Weretilneck, quien planteó la necesidad de partir de una propuesta salarial acorde al nivel de recaudación provincial. No obstante, aclaró que aún no cuentan con precisiones sobre si habrá una oferta concreta o si podría repetirse un escenario de aumento del 0%.
“Tenemos que ser responsables y dejar en claro que la propuesta que haga la Provincia siempre estará atada a lo que la Provincia recaude y pueda ofrecer como una propuesta seria, razonable y acorde. Producto de la caída de la coparticipación bajaron los ingresos, y esto es como sucede en cualquier familia: cuando entra menos dinero, se trata de administrar los gastos en función de lo que se tiene”, comentó.

Asimismo, precisó que este miércoles mantendrán un encuentro con las autoridades del Ministerio de Hacienda, quienes brindarán un informe detallado sobre la situación financiera y las posibilidades concretas de otorgar un aumento a los trabajadores estatales.
“Los análisis se realizan sobre los últimos tres meses, pero también se contempla una proyección de la coparticipación. Cuando uno propone un aumento no se fija únicamente en el mes inmediato, sino que evalúa el impacto en los tres o cuatro meses siguientes. Se planifica el gasto y se observa si hay crecimiento o no de los ingresos. Mañana nos informaremos sobre esta cuestión financiera y, en función de eso, analizaremos la posibilidad de realizar una propuesta”, detalló al explicar el mecanismo que antecede a una oferta salarial.
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