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Paso Córdoba: vecinos advierten que siguen los problemas con el agua y ARSA rechaza las denuncias

Los residentes del sector aseguran que la turbiedad persiste desde hace meses. La prestataria sostiene que la situación ya fue regularizada.
Imágenes del suministro antes de las obras de decantación y filtrado.

“Nunca desapareció el problema”, sostienen vecinos del barrio Paso Córdoba de Roca sobre el suministro de agua. Desde hace meses denuncian severos episodios de turbiedad que, precisan, no solo afectan la calidad de vida de los residentes, sino también las instalaciones domiciliarias.

Por su parte, desde la empresa provincial Aguas Rionegrinas (ARSA) rechazaron las acusaciones y afirmaron que el problema de fondo ya fue solucionado.

La postura de los vecinos

En diálogo con Mañana de Noticias, Yanina Mora —vecina del sector— denunció que la problemática persiste, pese a que ya transcurrieron más de seis meses desde los trabajos que ARSA había anunciado para mejorar el servicio. Además, comentó que hasta el momento no obtuvieron respuestas al reclamo por un recambio integral de la cañería del barrio.

“Abrís las canillas y el agua sigue saliendo negra”, relató la joven.

Según explicó Mora, las intervenciones realizadas por la empresa modificaron parcialmente la situación. El agua dejó atrás la tonalidad oscura y la consistencia aceitosa que tenía anteriormente, aunque ahora presenta material particulado en menor proporción. De todos modos, sostuvo que continúa siendo imposible de beber o utilizar para las tareas diarias.

“Son más de 2000 familias y afecta a todo el barrio. El problema viene de hace dos años, solo que en el último año comenzó a agravarse. Es imposible de tomar, porque no hay manera de filtrarla”, remarcó.

En paralelo, los vecinos de Paso Córdoba reciben asistencia mediante un camión cisterna, aunque señalan que esa alternativa tampoco garantiza agua en condiciones. De acuerdo a lo expresado a este medio, en algunas ocasiones el suministro también llega turbio. Frente a ese escenario, muchas familias optan por abastecerse con bidones o trasladarse hasta una chacra cercana que cuenta con agua potable.

“Tenemos bidones, vamos a una chacra que tiene agua y traemos. Si no tenemos otra alternativa, pasa el camión y cargamos agua”, describieron, al dar cuenta de las dificultades cotidianas que enfrentan para acceder a un recurso básico.

¿Qué contiene el agua?

La explicación oficial apunta a la presencia de manganeso. Según ARSA, el agua registra una importante concentración de ese material, que se habría filtrado en una napa de la zona.

Sin embargo, Mora va más allá en su diagnóstico. La vecina sostiene que el problema tendría origen en una napa contaminada con residuos derivados de la actividad petrolera en el Alto Valle, e incluso menciona antecedentes de estudios realizados en Allen, donde años atrás se detectaron derrames de hidrocarburos en áreas de chacras.

Aun así, reconoció que los residentes del sector no tuvieron acceso a los detalles técnicos de los análisis efectuados por el Departamento Provincial de Aguas (DPA). “Ellos se encargaron de hacer estudios propios, pero no sabemos si son reales o no porque no tienen ningún tipo de custodia legal. Las respuestas formales tuvimos que buscarlas saliendo a las calles”, afirmó.

Desde la prestataria argumentaron la presencia de manganeso “no afecta la potabilidad ni representa un riesgo para la salud” y remarcaron que los resultados de las determinaciones realizadas “cumplen con la normativa vigente, confirmando que el agua es segura para el consumo”.

Como respaldo de esa posición, la empresa citó criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Consejo Federal de Entidades de Servicios Sanitarios (COFES) y el Código Alimentario Argentino, según los cuales el manganeso puede alterar características de aceptabilidad —como el color o el sabor—, pero no compromete la condición potable del agua.

La respuesta oficial

César del Valle, subgerente regional de Aguas Rionegrinas, descartó ante Literal que el suministro se encuentre afectado nuevamente por la presencia de manganeso. Reconoció que puede existir algún material residual en algún tanque, pero aclaró que se realizan chequeos semanales para garantizar la calidad del servicio. «El agua sale limpia«, remarcó.

La solución, según explicó, se alcanzó tras una serie de obras encaradas en octubre por el gobierno de Río Negro. La primera medida fue la anulación de la perforación afectada por la presencia de manganeso; a partir de allí, se reformó el sistema de provisión para que el agua dejara de ir directo del pozo a los domicilios.

Entre las obras ejecutadas se destacó la construcción de una cisterna de decantación con capacidad para 75 mil litros, donde el agua es filtrada y tratada antes de llegar a la red. Además, se instalaron tres bombas en la sala de máquinas para aumentar la presión, y se avanzó con la cañería manifold, pieza clave para vincular el sistema de bombeo. En paralelo, el personal de ARSA concretó 130 limpiezas de conexiones domiciliarias.

«El agua sale distinta. Se hizo la limpieza de la red y también de las mangueras domiciliarias», señaló Del Valle, quien indicó que los últimos estudios, realizados la semana anterior, confirman la mejora en la calidad del servicio.

Para ARSA, la respuesta definitiva llegará con el Plan Director de Agua Potable, que prevé licitarse en las próximas semanas y comenzar su ejecución a finales de septiembre. Esto permitirá ampliar la capacidad de la planta de Stefenelli y abastecer a sectores más alejados que hoy dependen de perforaciones.


Escuchá la entrevista completa:

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