Bariloche deslumbra con sus lagos, montañas y una postal inconfundible que convoca turistas de todo el mundo, pero ese magnetismo natural parece extenderse, en año electoral, también a la política. La fragmentación de sus votantes convirtió a esta ciudad de más de 135 mil habitantes en un territorio tan disputado como codiciado por la dirigencia rionegrina.
No sorprende entonces que Bariloche haya ganado centralidad en el discurso de campaña de Juntos Defendemos Río Negro (JDRN). El oficialismo no sólo reforzó su estrategia, sino que sumó a su órbita al intendente Walter Cortés, de origen gremialista y perfil peronista. Esa alianza hoy se traduce en actos con candidatos, inauguraciones de obras y reuniones con organizaciones locales, con la mira puesta en conquistar algunos puntos decisivos en una contienda que se vislumbra cuesta arriba en otras ciudades de la provincia.
En esta nota de Literal consultamos a consultores políticos para comprender qué explica el interés oficialista por el electorado barilochense.
Un mensaje cargado de sentido
“Bariloche, corazón de la defensa de Río Negro en el Congreso”. Con ese título JDRN encabezó una gacetilla de prensa que esta semana circuló y fue replicada en algunos medios de la provincia.
El mensaje se difundió tras la recorrida de los candidatos Facundo López, Andrea Confini y Juan Pablo Muena por las calles cordilleranas. Y lejos de ser un detalle menor, la consigna elegida deja entrever una intención manifiesta del oficialismo provincial: otorgarle a Bariloche un rol de preponderancia, presentándola como la localidad a “defender en el Congreso frente al centralismo porteño y ante un Gobierno Nacional que le dio la espalda al interior”.
Tal vez en esa lógica se inscriben también las acciones que el Ejecutivo reforzó en el último tiempo. Entre ellas, la inauguración del Museo de Malvinas —que busca convertirse en institución provincial a partir de un proyecto de ley ingresado esta semana en la Legislatura—, la licitación para la construcción de una escuela, la entrega de escrituras de viviendas, el inicio de la mudanza hacia las nuevas instalaciones del Hospital Ramón Carrillo y la reactivación de la terminal de ómnibus. En otras palabras, el discurso se ve acompañado de marcados gestos hacia el principal centro turístico del país.


Un eslogan
El propio López fue consultado en Mañana de Noticias por este discurso particularmente dirigido a Bariloche. Para el legislador y presidente de la banca legislativa de JSRN este tipo de comunicaciones forman parte de la estrategia comunicacional desplegada «en cada una de las ciudades«:
«Bariloche es tan importante como Ñorquincó, como Mencué. Nosotros tenemos una mirada de provincia federal que lo practicamos todos los días. El gobernador atiende de la misma forma a Bariloche y Ñorquincó. Lo publicamos porque ponemos el mismo slogan en cada una de las ciudades, lo mismo Cipolletti«, expresó.
Y seguidamente, ponderó el peso poblacional de la localidad, aunque no la consideró crucial para la propuesta de JDRN: «Obviamente le vamos a poner importancia porque es la ciudad mas grande de la provincia, pero estamos convencidos que 28 intendentes acompañan el proyecto. Es un proyecto puramente rionegrino de todas las localidades y comisionados de fomento».
Qué hay detrás
Sin embargo, para los analistas de la política rionegrina, este tipo de mensajes develan ciertamente un interés por ganar terreno en un electorado que es tan de todos, que en definitiva no es de nadie.
En Bariloche, el espacio que conduce Alberto Weretilneck parece jugarse una última carta: convertir a la ciudad en un “bastión” o, al menos, asegurarse un caudal de votos lo suficientemente sólido como para compensar los resultados poco alentadores que se proyectan en los otros tres grandes distritos —Roca, Cipolletti y Viedma—. El desafío es seducir a un electorado históricamente atomizado y con escaso arraigo a una fuerza política determinada.
“Juntos Somos Río Negro está buscando hacerse de un bastión electoral que hoy no tiene. Según mis sondeos, Roca sería para Martín Soria —con un buen desempeño de La Libertad Avanza—, mientras que Cipolletti se inclinaría claramente por Aníbal Tortoriello”, explicó Lasse Paniceres, director de Estudio Par Consultores, a Literal. Para el politólogo, la estrategia de la alianza «verde» es disputar votos al justicialismo, que saldría primero en la región andina.
La candidatura de Juan Pablo Muena, dirigente local que hasta agosto se desempeñó como ministro de Desarrollo Humano, Cultura y Deportes, busca dotar de ese anclaje territorial al oficialismo. En teoría, la idea de colocar a un barilochense capaz de demostrar gestión en un área tan sensible como lo social debería resultar una formula atractiva para el electorado. Aunque de los papeles a la realidad hay un largo trecho.
Captar el interés del voto peronista
Por su parte, Pablo Díaz, director de Mercados & Estrategia y actualmente cercano a La Libertad Avanza (LLA), también coincide en que la apuesta por Muena es quizás el principal atractivo de JDRN en la ciudad, pero relativiza el peso de la alianza con el intendente Walter Cortés. Es que más allá de la imagen positiva del 35% que ostenta el jefe comunal, ese número no necesariamente se traduciría en votos.
Según Díaz, JDRN disputa palmo a palmo con el PRO un tercer lugar, dado que el enfoque de estos comicios de medio término resulta muy deferente al que intenta instalar el oficialismo: “Si fuera una elección municipal, ganaría Cortés. Llegó con menos del 20% a la intendencia y hoy duplica ese apoyo en imagen positiva. Pero acá no se eligen intendentes, se eligen diputados y senadores nacionales, y lo que se discute es si apoyás o rechazás a Milei, no si apoyás o rechazás a Cortés. La discusión es otra. Por eso no le está dando resultado a Juntos Somos Río Negro, porque, según las encuestas, el dinero que el Gobierno está poniendo en Bariloche no está teniendo efecto”.
El aparente efecto Pesatti
En esa búsqueda de absorber al voto peronista que hoy resulta esquivo, JDRN apuesta a Cortés en Bariloche y a otros jefes comunales en distintas regiones: Mabel Yahuar en la Línea Sur o Enrique Rossi en Cinco Saltos, entre otros. Un movimiento que, según el analista, intenta suplir el vacío que dejó Pedro Pesatti, cuya ausencia, admite, le restó competitividad a la lista verde para la base justicialista provincial.
«Pesatti era un gran concentrador de votos peronista si se lo llevaba de candidato. Porque más allá de de las diferencias que pueda haber en las cúpulas del peronismo, el elector tiene conciencia propia y hay un elector peronista anti Soria. Entonces, ese votante anti Soria, si hubiera existido una oferta como la de Pesatti en Juntos Somos Río Negro, era muy probable que lo vote. De hecho, las encuestas nos arrojaban que se inclinaban por él», precisó Díaz, quien supo brindar asesoría al vicegobernador. De acuerdo a los sondeos de Mercados & Estrategia, el presidente de la Legislatura hubiera colocado a JDRN en un cómodo segundo lugar.
Díaz también especificó el rol de los intendentes en la búsqueda de ese elector que quedó sin representación: «Esa pérdida del elector provincial peronista intenta ahora retenerlo con Cortés en Bariloche y con todos los intendentes que no son verdes, pero que están aliados en esta elección«.

Un peso relativo
En tanto, el consultor Ricardo Vignoni relativizó la importancia que podría tener Bariloche en términos de votos concretos. Se suele hablar del peso poblacional de la ciudad, que según el censo de 2022 ronda los 135 mil habitantes. Sin embargo, los niveles de ausentismo del electorado barilochense terminan equiparando el volumen de participación que se registra habitualmente en otros distritos, que, aunque tienen menos población, suelen registrar niveles más altos de votación.
«Bariloche no tiene el potencial de otras épocas y no es cierto que alberga la mayor cantidad de votantes de la provincia. En la última elección había 106 mil personas habilitadas a emitir su sufragio, pero lo hicieron solo 60 mil para intendente. Comparativamente, en números netos, Roca y Bariloche andan parejos. Algún voto más representa Bariloche, pero cuando vamos a las elecciones en Roca votan el 75% y en Bariloche el 65%. Ahí, con esos 10 puntos de diferencia, se iguala la base«, explicó.

Las figuras locales no siempre arrastran apoyo a la lista completa
El analista también señaló la disparidad de apoyos según el tramo de la boleta que se analice. Esto se debe a la presencia de figuras locales fuertes en la categoría de Diputados, que traccionan votos, pero no necesariamente para la lista completa. «Hoy en Bariloche, todavía en senadores está primero Soria, porque en el caso de Juntos por Río Negro, los votos se los lleva Juan Pablo Muena, que es el candidato local. Entonces, en el tramo de senadores votan a Soria y abajo a Muena, o arriba votan a Soria y abajo a Tortoriello. No hay un voto fiel en Bariloche. No habrá igualdad de votos entre senador y diputado de un mismo partido», advirtió.
También señaló que Primero Río Negro, que en su tramo de Diputados lleva a un concejal barilochense, puede restarle fuerza a otros espacios, pero no necesariamente Ariel Rivero, postulante a senador, obtendría ese volumen de apoyo. «Villalba es un buen concejal, tiene entre 4.000 y 5.000 votos hoy, que representan siete u ocho puntos en Diputados«.
Vignoni aseguró que, a menos de un mes de la contienda, nada está dado por hecho y existe un «panorama de incertidumbre» entre las principales fuerzas, especialmente para el oficialismo provincial. «Juntos pierde en Roca, empata en Cipolletti, y en Bariloche es probable que pueda ganar en Diputados. En Senadores estará un poco ajustado. Entonces, lo único que le queda es lo que llamo ‘el chiquitaje’, salir a buscar votos«, concluyó.

