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Río Negro prepara un fondo anticíclico: las inversiones energéticas, el modelo neuquino y el antecedente de 2001

El Ejecutivo busca reservar parte de los ingresos provenientes de los acuerdos energéticos. El caso de la vecina provincia y el fallido fondo fiscal aparecen como referencias para definir el esquema.
Los denominados proyectos estratégicos sustentarían la reserva.

El volumen de ingresos que Río Negro proyecta obtener a partir de los grandes proyectos de petróleo, gas y minería empieza a abrir una discusión seria sobre el futuro de las cuentas provinciales. ¿Qué hacer con los recursos extraordinarios y cómo evitar que se diluyan?

Una de las respuestas posibles parece venir de la mano de los fondos anticíclicos, una herramienta de responsabilidad fiscal pensada para acumular reservas durante los períodos de expansión y utilizarlas cuando la actividad se desacelere. La lógica apunta a evitar que los mayores ingresos de una etapa de crecimiento se traduzcan en más gasto corriente y que, cuando el escenario cambie, las cuentas públicas queden expuestas a repentinos ajustes.

Bajo esa lógica, la Provincia busca crear su propio «colchón financiero«. El proyecto, según anticipó el gobernador Alberto Weretilneck, estará inspirado en el modelo noruego y podría ingresar en pocas semanas a la Legislatura.

En etapa de redacción

La iniciativa todavía tiene pocos detalles conocidos, pero la intención oficial es que permita preservar para las futuras generaciones una parte de los ingresos provenientes de la transformación de la matriz productiva:

«No va a tener el tamaño del fondo noruego, que responde a un país con un enorme nivel de exportación petrolera. Pero sí estamos pensando que parte de los ingresos provenientes de la negociación de áreas petroleras, la minería y el polo exportador de GNL y petróleo se destinen a un fondo anticíclico, para otros fines”, explicó el mandatario.

Weretilneck había revelado a comienzos de mayo que el Gobierno trabajaba en la elaboración del proyecto y volvió a ratificar su intención este fin de semana, durante el Foro de la Juventud Rionegrina realizado en Cipolletti. Aunque volvió a aportar pocos detalles sobre la composición de aquella reserva anticíclica, el gobernador dejó en claro que su financiamiento estará vinculado a los beneficios de los proyectos de exportación de crudo y a las iniciativas de gas natural licuado (GNL) en la costa atlántica.

Los millones que están en juego

La dimensión de esos recursos adquiere relevancia si se consideran los acuerdos que la Provincia ya firmó con las grandes operadoras que participan de estos proyectos. Por ejemplo, el convenio con VMOS S.A. garantiza más de 1.000 millones de dólares en ingresos provinciales durante 13 años. El acuerdo contempla un pago único inicial de 60 millones de dólares por desarrollo territorial, 40 millones anuales como aporte comunitario y otros 14 millones por año en concepto de uso de espacios portuarios.

El contrato firmado con Argentina LNG, en tanto, contempla un aporte inicial de 25 millones de dólares y un pago anual de 24 millones durante toda la etapa operativa del proyecto. A su vez, el convenio con Southern Energy prevé un aporte comunitario único de 36 millones de dólares, destinado a seguridad, salud e infraestructura. A eso se suman otros 55 millones de dólares a lo largo de 20 años en concepto de canon, regalías y tasas de fiscalización y control ambiental. El acuerdo también establece un aporte anual contingente atado al precio internacional del GNL, que podría incrementarse según la evolución del mercado.

Firma del acuerdo por el VMOS en Casa de Gobierno.

Son cifras que, en conjunto, representan un flujo significativo para las arcas provinciales y que podrían ampliar de manera sustancial los ingresos que Río Negro obtiene actualmente por la explotación de sus recursos naturales. Para dimensionar ese contraste, los registros contables de Hacienda muestran que durante 2025 la Provincia acumuló $120.899,56 millones en concepto de regalías hidrocarburíferas, a los que se sumaron otros $6.107,11 millones provenientes de recursos hídricos.

La incógnita, ahora, pasa por determinar cuánto de esos nuevos recursos terminará efectivamente destinado al fondo anticíclico y bajo qué reglas podrá utilizarse. Ese será uno de los aspectos centrales del futuro debate legislativo.

El ejemplo noruego, chileno y neuquino

Según precisó el Gobierno rionegrino, la propuesta —todavía bajo análisis del área legal— tomará como referencia experiencias internacionales como el fondo soberano de Noruega y el Fondo de Estabilización Económica y Social de Chile, aunque tendrá una escala acorde con las dimensiones de la economía provincial.

En Argentina, este tipo de mecanismos no está ampliamente extendido, pero existe un antecedente cercano y consolidado: Neuquén.

La provincia vecina creó en 2020 el Fondo de Estabilización y Desarrollo(FEDeN), diseñado para preservar una parte de los ingresos derivados de Vaca Muerta. El fondo entró en vigencia en 2022 y, al 30 de junio de este año, contaba con un patrimonio total superior a los $75 mil millones (unos US$47 millones).

El FEDeN se integra con distintas fuentes, entre ellas se encuentran el 50 % de las regalías correspondientes a la producción exportada de petróleo, el 50 % de las regalías provenientes de la producción exportada de gas natural y el 20 % del excedente que surja entre las regalías mensuales de petróleo y gas destinadas al mercado interno y el promedio registrado durante los últimos 36 meses. También forman parte la rentabilidad generada por las inversiones del propio fondo y aquellos aportes adicionales que determine el Ejecutivo.

El esquema neuquino, además, divide los recursos en dos instrumentos: el Subfondo Anticíclico y el Subfondo de Desarrollo. El primero tiene como finalidad amortiguar eventuales caídas en los ingresos corrientes de la Administración Pública provincial y atender situaciones específicas. Por ejemplo, el Poder Ejecutivo puede utilizarlos si, durante un mes, la recaudación de impuestos provinciales, las transferencias automáticas nacionales y las regalías hidrocarburíferas resulta al menos 10 % inferior a lo previsto en el presupuesto vigente. También puede hacerlo cuando, al momento de elaborar el presupuesto, se proyecta una caída interanual de los ingresos por regalías de petróleo y gas. El tercer supuesto corresponde a la declaración legislativa de una situación de desastre o emergencia sanitaria.

El antecedente

De aprobarse la creación de un fondo anticíclico en Río Negro, la iniciativa tendrá carácter histórico por su alcance y por el contexto en el que se plantea, pero no constituirá el primer intento de la provincia por establecer un mecanismo de estas características.

En 2001, la Legislatura creó el Fondo Anticíclico Fiscal, que debía integrarse con el 50 % del superávit del resultado financiero, el 50 % de los ingresos netos de pasivos y gastos a cargo del Estado provenientes de concesiones y ventas de activos residuales, y las rentas generadas por las propias inversiones del fondo.

El mecanismo quedaría bajo la administración del entonces Ministerio de Hacienda, Obras y Servicios Públicos, durante la gestión del gobernador Pablo Verani, y podría utilizarse cuando se verificara una reversión del ciclo económico. La ley establecía además un tope de acumulación equivalente al 1 % del Producto Bruto Geográfico (PBG). Una vez alcanzado ese límite, los excedentes podían destinarse a la cancelación de deuda pública, inversión pública o gasto social.

Sin embargo, aquel fondo nunca llegó a convertirse en una herramienta efectiva. El contexto de desequilibrios fiscales que atravesó Río Negro durante los años siguientes dificultó su conformación y terminó convirtiéndose en «letra muerta».

Sin embargo, el antecedente resulta relevante para el proyecto que ahora impulsa Weretilneck, aunque la diferencia central esta vez estaría en el origen de los fondos. El esquema de los 2000 dependía principalmente del resultado fiscal. En cambio, la nueva propuesta se encuentra asociada a los beneficios del sector energético y minero.

La pregunta que se desprende es si Río Negro será capaz esta vez de transformar sus ingresos extraordinarios en una reserva que permita sostener las cuentas públicas cuando el crecimiento se detenga. La respuesta dependerá de las reglas que finalmente establezca la ley: cuánto dinero ingresará al fondo, cuándo podrá utilizarse y qué controles tendrá sobre esos recursos.

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