El Observatorio Electoral de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) no participará como entidad de acompañamiento cívico en las elecciones legislativas del domingo 26. Tras una década de consolidarse como el único organismo veedor en Río Negro y Neuquén, una nueva disposición de la Cámara Nacional Electoral (CNE) limitó su actuación, lo que —según señalaron— afecta el desarrollo de “una observación electoral plena”.
En esta nota de Literal recopilamos datos para el entender la labor de los acompañantes cívicos, una figura con casi 15 años en vigencia, pero que todavía no se encuentra completamente regulada en la Argentina.
Solo hasta el cierre de la votación
A través de un comunicado, el Observatorio de la UNCo anunció esta semana su decisión de no supervisar los comicios de diputados y senadores, a raíz de una notificación enviada por la CNE. El organismo judicial limitó hasta las 18 horas la posibilidad de desarrollar tareas de acompañamiento, lo que deja fuera de control una de las instancias más decisivas del proceso: el conteo de votos.
La Resolución 16/25 establece este criterio horario amparándose en el artículo 101 del Código Nacional Electoral. Si bien el marco normativo no prohíbe expresamente la participación de los acompañantes cívicos en el escrutinio, sí limita el procedimiento a la figura del presidente de mesa, “auxiliado por los suplentes, con vigilancia policial o militar en el acceso y ante la sola presencia de los fiscales acreditados, apoderados y candidatos que lo soliciten”.
Ante este escenario, el Observatorio de la UNCo consideró no pertinente su participación en la instancia de medio término, a la espera de que —en el futuro— la normativa pueda modificarse. No obstante, recordaron que en casi diez años de labor como veedores internos jamás habían tenido inconvenientes con su presencia durante el conteo provisional.
“La posibilidad de observar el escrutinio de mesa constituye una instancia esencial del proceso electoral, indispensable para garantizar la transparencia y la integridad del voto como expresión de la voluntad popular. En este contexto, consideramos que no se encuentran dadas las condiciones necesarias para desarrollar una observación electoral plena, tal como promueve nuestro trabajo académico y ciudadano”, expresaron en el comunicado.
Y agregaron: “El Observatorio reafirma su compromiso con la transparencia, la participación ciudadana y el fortalecimiento democrático, y confía en que las normativas vigentes puedan revisarse para permitir que las organizaciones de la sociedad civil colaboren activamente en todas las etapas del proceso”.
El monitoreo electoral
La labor de los acompañantes cívicos apareció por primera vez en Argentina en 2011, a partir de la Acordada 128/11 de la CNE. Con esta disposición, el Estado buscó brindar un marco regulatorio a los controles que terceros —sin fines partidarios— venían realizando sobre los actos comiciales, considerando que otros países de la región ya habían avanzado en la implementación de medidas similares.
La acordada define el acompañamiento cívico como “pertinente para fortalecer la concepción de las elecciones como proceso ciudadano» y estableció que el monitoreo debe efectuarse de forma imparcial, objetivo y neutral, sin obstruir ni obstaculizar el desarrollo del acto electoral.
Para participar como organismo es necesario inscribirse, antes de cada elección, en el registro que lleva la Secretaría de Actuación Electoral del Tribunal. En la actualidad, unos 27 organismos de todo el país integran la lista de acompañantes cívicos que alguna vez realizaron tareas de observación. En Río Negro, la Defensoría del Pueblo participó en los comicios de 2019, pero actualmente solo el Observatorio Electoral de la UNCo mantenía la intención de hacerlo.

Una medida inédita
Daniela Zacharias, docente de la UNCo y directora del Observatorio, explicó a Literal que más allá de la acordada —que fija los lineamientos generales— nunca se terminó de regularizar la figura de las entidades de acompañamiento cívico. Y aunque en un comienzo se les permitió ejercer su tarea con plena libertad, con el paso de los años se fueron sumando cada vez más restricciones.
“Al principio nos dejaban estar en todo el proceso. Como no estaba muy regulado, podíamos participar del escrutinio. Después, con el tema del robo de boletas durante las elecciones de Macri, empezaron a aplicar limitaciones. En algunos lugares ya no nos dejaban entrar, pero ahora directamente nos negaron el acceso después de las 18”, relató.
Vale destacar que en el informe correspondiente a las elecciones de 2023 —presentado ante la CNE, como exige el reglamento para los acompañantes cívicos— se menciona expresamente que los agentes del Observatorio estuvieron presentes “hasta el final del escrutinio, para observar el procedimiento de cierre de la mesa y el conteo de los votos”. Por eso, resulta llamativa la restricción impuesta apenas dos años después.
La espera por un cambio
Zacharias reiteró la necesidad de contar con un marco normativo que integre explícitamente la figura del acompañamiento en el Código Electoral. Hasta tanto, anticipó que buscarán el interés de los diputados y senadores de la región para impulsar un proyecto de ley que los reconozca formalmente.
“Lo que queremos hacer en estos próximos dos años es impulsar una ley de observación electoral. Que quede claro qué pueden hacer, qué no pueden hacer, y en qué etapas del proceso pueden estar. Una ley que especifique si podemos participar desde la apertura de las mesas o acceder a los centros de cómputo, y que determine también nuestras obligaciones. La idea es empezar a movernos después de estas elecciones para agilizar ese proceso”, aseveró.
Su historia
El Observatorio Electoral inició su labor en 2015 bajo el nombre de ObserBar. El proyecto de extensión se centró en las elecciones municipales, como parte de una iniciativa conjunta entre la Universidad Nacional del Comahue y la Defensoría del Pueblo de Bariloche. “Cuando empezamos, éramos los primeros de la Patagonia”, señaló Zacharias.
En 2017, el proyecto se extendió a otras ciudades y surgió el Observatorio Electoral de Río Negro, con el objetivo de monitorear el desarrollo de las elecciones legislativas nacionales en Roca y Bariloche. En esta etapa, la experiencia se enmarcó en el Programa de Voluntariado Universitario de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación.
Finalmente, en las elecciones de medio término de 2021, el observatorio amplió su cobertura a la provincia de Neuquén, conformando así un espacio único en la región dedicado al seguimiento y la observación de los procesos electorales.
Velar por la transparencia y la accesibilidad
El organismo desplegaba una amplia red de voluntarios que recolectaba información sobre cómo los electores pudieron ejercer su derecho al voto —acceso al lugar de votación, desarrollo del acto comicial, entre otros aspectos—.
“El monitoreo permite la participación ciudadana, porque convocamos a chicos desde los 16 años que quieran involucrarse. Esta propuesta acercó a mucha gente y puso en valor la importancia del voto, además de despertar interés por el proceso electoral. Incluso las autoridades de mesa y los fiscales, que al principio se mostraban reticentes, terminaban agradeciéndonos la presencia, porque la figura de un tercero que observa genera confianza y contención”, destacó la directora del Observatorio. Los datos se obtenían casi en tiempo real, lo que permitía informar a la población sobre el desarrollo de la jornada.
Tras las elecciones, esa información se procesaba y analizaba con el objetivo de aportar insumos para mejorar los futuros actos comiciales.

