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Río Negro

Un rionegrino preside la Juventud Radical: ”El partido representativo de la libertad por excelencia somos nosotros”

Literal conversó con Mateo Martínez, un allense de 26 años que acaba de asumir la conducción nacional del brazo joven de la UCR. Su recorrido político y el anhelo de comenzar a construir un camino en la política provincial.
Mateo Martínez es de Allen y asumió la presidencia de la Juventud Radical.

Mateo Martínez, un joven rionegrino de 26 años, asumió recientemente la conducción de la Juventud Radical Nacional, el espacio que reúne a los afiliados jóvenes de la Unión Cívica Radical (UCR). Es la primera vez que un representante de Río Negro alcanza la presidencia de este cuerpo, considerado históricamente el gran semillero de un partido con larga trayectoria, tanto en el país como en la provincia.

Martínez nació y creció en Allen, pero se mudó a Buenos Aires para estudiar Abogacía —carrera en la que le restan seis materias para recibirse—. Hijo de una familia de fruticultores e integrante de los scouts, mantiene un vínculo con la UCR desde la adolescencia. Actualmente integra el equipo de militancia de la legisladora Lorena Matzen.

En esta entrevista con Literal conversamos sobre su recorrido, los desafíos que implicó llegar a la conducción nacional de la juventud radical y su anhelo de comenzar a construir un camino en la política rionegrina, un terreno donde no abundan los cuadros jóvenes con proyección.

Su elección

P: El viernes pasado, la Juventud Radical te eligió para presidir su nueva mesa de conducción. ¿Cómo se dio esta posibilidad?

R: En 2021 fui electo presidente de la Juventud Radical de Río Negro y, cuando finalicé mi mandato, pasé a ser uno de los delegados nacionales en representación de la provincia. Las autoridades nacionales se eligen en un congreso donde están representados los 24 distritos del país; en el caso de la Juventud, cada provincia participa con tres delegados.

Hace dos años me tocó ser electo como uno de los secretarios de la mesa nacional. A partir de ahí profundizamos la recorrida territorial: visitamos distintas provincias y, de hecho, este año llevo casi 17 recorridas, acompañando procesos electorales locales, a precandidatos provinciales y también a amigos. Ese trabajo, esa presencia, hizo que naturalmente uno de los sectores que represento me impulsara como candidato para presidir la Juventud.

Cuando se empezó a aclarar el panorama y vimos quiénes estaban en la cancha, salimos a recorrer con más firmeza, ya con un discurso más de campaña. A través de acuerdos con diversos sectores, logramos constituir un plenario amplio y finalmente obtuvimos la victoria.

Ahora estamos en la segunda etapa del proceso, que es incorporar a las minorías en los lugares que les corresponden.

Sesión de selección de autoridades del congreso nacional de la Juventud Radical.

P: ¿Por qué el radicalismo y no otros espacios? En estos últimos años se ha hablado mucho de los sectores libertarios como una opción capaz de captar la atención del público joven.

R: Cuando yo empecé a militar no se hablaba de liberalismo. Esta corriente que surge ahora, o esta moda que aparece como la expresión antiperonista, es bastante reciente.

A nosotros no nos van a venir a explicar qué es el peronismo, qué es el kirchnerismo o qué fue el menemismo. Si hay un partido político que se ha parado enfrente de esas expresiones, hemos sido nosotros. Lo hicimos en los 90′ frente a Menem, y también después frente al kirchnerismo. Cuando arranqué a militar era pleno auge de Cambiemos, con el gobierno de Mauricio Macri, y el radicalismo formaba parte de esa coalición.

Después, también hubo algo personal. Yo escuchaba los discursos de Alfonsín cuando era chico y se me erizaba la piel. Quería seguir escuchando y aprendiendo de lo que ellos habían hecho. Para mí, Alfonsín es el principal liderazgo. Me representa aún hoy, sin estar vivo. Por eso elegí el radicalismo, y lo volvería a elegir.

Muchos dicen que la libertad empezó con Milei hace dos años, pero la verdad es que el partido político representativo de la libertad por excelencia somos nosotros. Somos los que trajimos la democracia y los que hemos tenido presos políticos con todos los gobiernos. Creemos en otro tipo de libertad. En la libertad con igualdad de oportunidades, en la libertad con división de poderes, en la libertad con justicia.

El análisis de la representación nacional

P: Mateo, y en este contexto donde muchas banderas del radicalismo —entre ellas la universidad pública— han sido tan cuestionadas o bastardeadas por este Gobierno, ¿Cómo creés que se resignifica el rol del radicalismo?

R: Dentro del partido hay muchos que dicen: “No estamos dispuestos a discutir la educación pública” o “No estamos dispuestos a discutir la salud pública”. Y yo creo que la gran dicotomía es justamente esa: qué es lo que el radicalismo no está dispuesto a poner en discusión. El radicalismo no va a discutir el arancelamiento de la educación ni de la salud pública.

Ahora bien, sí creo que tenemos que empezar a redescubrir el fondo de la cuestión. Hoy es una realidad que muchos chicos salen del primario e incluso del secundario sin poder comprender un texto. Y también es cierto que seguimos enseñando en todos los niveles casi de la misma manera que hace cien años. Una de las discusiones centrales que tenemos que dar es cómo logramos que la educación se adapte a los tiempos de hoy.

Nosotros somos defensores por naturaleza de la educación y de la salud pública, y lo vamos a seguir siendo. Las defendemos en el Congreso, desde las bancas que nos toca ocupar. Y cada vez que quienes nos representan tengan alguna contradicción con esos principios, tanto la Juventud Radical como el partido tenemos que expresar con claridad que esas banderas no se negocian.

P: ¿Y creés que, por parte de la dirigencia nacional, hay interés en discutir estas cuestiones de representatividad?

R: Si hay algo para celebrar de los cambios políticos que estamos viviendo es que pusieron sobre la mesa debates que antes no se daban. Sin dudas hay muchos dirigentes del radicalismo que, de una u otra manera, nos han generado cierto resquemor. Hemos tenido que salir a cruzar a algunos por mostrarse supuestamente colaborativos con el Gobierno nacional.

Para nosotros, en temas tan sensibles como la situación de los jubilados o la educación, no hay margen para mirar hacia otro lado. Son banderas históricas que, bajo ningún punto de vista, podemos obviar. En ese sentido, creo que quienes tienen la responsabilidad de representar al radicalismo tienen también la obligación de defender esas banderas que siempre nos identificaron.

La reconstrucción en Río Negro

P: Desde tu mirada joven, ¿qué desafío enfrenta el radicalismo para volver a ser una opción competitiva a nivel provincial?

R: El radicalismo de Río Negro inició hace dos años un proceso de reorganización. A partir de los grandes acuerdos que se lograron entonces, no solo pudimos recuperar representación parlamentaria en la Legislatura, sino que también salimos fortalecidos en términos de prelación, obtuvimos más concejales y ganamos municipios: retomamos los que ya gobernábamos y sumamos algunos más.

Creo que el radicalismo rionegrino tiene una vocación de poder muy clara. Fuimos gobierno durante 28 años y el partido conserva una estructura territorial fuerte. Para adelante, lo que necesitamos es seguir en este camino de reconstrucción y llegar a 2027 ordenados, con objetivos definidos y con una estrategia para recuperar municipios que ya están bajo análisis.

P: ¿Te gustaría participar de ese proceso hacia 2027 con un rol más protagónico a nivel provincial?

R: Obviamente. Para quienes hacemos política, los cargos partidarios son un orgullo y un honor. Y quienes hacemos política lo hacemos buscando poder, y lo digo en el buen sentido. Poder para transformar la vida de la gente. Y para construir poder necesitamos participar en elecciones, ya sea a cargos legislativos o ejecutivos. Iniciamos el 2027 con esas aspiraciones.

El mensaje a las nuevas generaciones

P: ¿Cómo es hoy la participación de la Juventud Radical en Río Negro? En estos últimos años, con la aparición de otros partidos, no ha tenido tanta visibilidad.

R: No somos ajenos a la crisis de identidad que viven los partidos políticos en la Argentina. A partir de 2020 iniciamos un proceso de reorganización. Hasta ese momento, la Juventud Radical de Río Negro no tenía autoridades constituidas. Ese proceso continuó con una presidencia y ahora vamos por el tercer mandato consecutivo.

Como les pasa a todos los partidos, cuesta muchísimo atraer jóvenes a militar activamente. No creo que sea un problema exclusivo del radicalismo. Sí creo que, además de discutir qué representamos, debemos reconocer que hay sectores de la sociedad que ya no se sienten representados por nosotros. Y en ese sentido, debemos repensar qué es lo que queremos representar para adelante.

Esa va a ser una de las principales discusiones del radicalismo en los próximos meses. Recién cuando tengamos claro quiénes somos y qué queremos representar, vamos a volver a ser una opción atractiva para los jóvenes.

Hoy la organización juvenil en Río Negro no está en su mejor momento. En nuestros años de gobierno supimos tener muchísimos jóvenes militando, y esa ya no es la realidad. Pero estamos trabajando para crecer. Tenemos la responsabilidad de garantizar el futuro del partido.

P: Mateo, para finalizar, ¿qué mensaje le dejarías a los jóvenes de la provincia?

R: Invitar a los jóvenes a que sean parte de las discusiones. Yo creo que todas las discusiones son políticas, pero no todas tienen que darse en un ámbito de la política partidaria. La democracia en la Argentina se fortalece a través de la discusión.

No comparto esta lógica del gobierno nacional de confrontar permanentemente con todos los sectores. No creo que quien piensa distinto sea un enemigo. Tenemos que animarnos a debatir, a decir lo que pensamos, y eso puede hacerse en cualquier ámbito.

Puede ser dentro de un partido —y ojalá muchos elijan hacerlo dentro del radicalismo—, pero también en clubes, en instituciones. Gran parte de mi formación política la adquirí en el escultismo, discutiendo en las asambleas de los grupos.

Lo primordial es que nos animemos a generar espacios, nos animemos a dar las discusiones y, a partir de allí, involucrarnos.

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