Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran que en Río Negro el empleo registrado en el sector privado creció un 2,8% interanual. Se trata de una suba superior a la de Neuquén, que en el mismo período registró un incremento del 2%. De esta manera, la provincia se posicionó en el podio de las pocas jurisdicciones que lograron expandirse en un contexto nacional de caída del trabajo formal.
El empleo privado nacional
El último informe del SIPA, con datos a enero de 2026, señala que el empleo registrado total en el país alcanzó los 12,85 millones de personas, de los cuales unos 6,19 millones corresponden a fuentes de trabajo privadas. Pero lo más preocupante es que desde junio de 2025 se inició una tendencia descendente, configurando un período de “destrucción neta de puestos de trabajo”, con caídas mensuales de entre el 0,2% y el 0,3% en el sector privado.

En este contexto adverso, pocas provincias lograron mostrar resultados positivos en generación de empleo. Entre ellas, Río Negro registró un incremento del 0,9% entre diciembre y enero últimos. Con este resultado se ubicó en el tercer lugar a nivel nacional, detrás de La Rioja (+1,3%) y Neuquén (+1,2%).
Sin embargo, si se observan los datos interanuales, el panorama sufre una importante modificación. De las cuatro jurisdicciones que lograron expandir el empleo privado entre enero de 2025 y enero de 2026, Río Negro encabezó ese grupo con un alza del 2,8%. El resto del ranking se completó con Neuquén (+2,0%), San Juan (+1,6%) y Santiago del Estero (+0,9%). El resto de las provincias presentaron caídas que, en algunos casos, alcanzan los dos dígitos.
La evolución en los últimos dos años
En valores absolutos, el empleo privado sin estacionalidad en Río Negro pasó de 110.069 puestos en enero de 2025 a 113.168 en enero de 2026, lo que implica la creación de 3.099 empleos formales. Al incorporar la estacionalidad, la tendencia se mantiene: los puestos de trabajo aumentaron de 117.087 a 120.320 en el mismo período.
El crecimiento actual no fue lineal, sino que recupera terreno perdido. Al ampliar la mirada a los últimos dos años, aparece una fase previa de retroceso entre agosto de 2024 y enero de 2025, cuando el empleo privado en la provincia cayó de aproximadamente 111.600 a 110.100 puestos. Esto hizo que los puestos en Río Negro retornaran a niveles similares a los de comienzos de 2024, en el inicio del actual Gobierno.
En este sentido, recién en octubre pasado se logró volver a los niveles previos a la caída, marcando así el inicio de una fase expansiva sostenida.
El balance de la Provincia
La secretaria de Trabajo de Río Negro, María Martha Avilez, ponderó el desempeño de la provincia en la generación de empleo privado registrado. La funcionaria destacó que, si bien Río Negro cuenta con una matriz productiva diversificada, el crecimiento reciente estuvo explicado en gran medida por la actividad vinculada al oil & gas, que se sumó como un nuevo motor del desarrollo económico.
“Río Negro se caracteriza por su turismo, por su producción frutícola y por distintas actividades vinculadas al campo, como la alfalfa o la cebolla. Es una provincia con una matriz muy diversa, a la que ahora se suma este frente de desarrollo energético relacionado con los hidrocarburos, que viene a reforzar la estrategia de generación de empleo que ya se venía impulsando”, señaló en diálogo con Literal.
En ese sentido, remarcó que los datos adquieren relevancia en un contexto nacional adverso, marcado por la caída de la actividad privada y la pérdida de casi 100 mil puestos de trabajo. “En este escenario de recesión, Río Negro no solo resiste, sino que encabeza la generación de empleo. Estamos hablando de cerca de 3.200 nuevos puestos, liderando entre las cuatro provincias que crecieron: Neuquén, San Juan, Santiago del Estero y nosotros en primer lugar”, afirmó.
La funcionaria subrayó, además, el impacto de los desarrollos vinculados a Vaca Muerta, que permitió dotar de una mayor especificidad a la mano de obra local: “El proyecto Vaca Muerta Oil Sur ha generado para los rionegrinos una oportunidad única, no solo para el desarrollo, sino también para la creación de empleo directo e indirecto. Nos permitió insertar trabajadores en este nuevo mercado laboral y también en otros proyectos, como el Duplicar Norte o la terminal exportadora en Punta Colorada, en Sierra Grande”.
Según precisó, el sector energético generó en la provincia alrededor de 10 mil puestos de trabajo entre directos e indirectos. En cuanto a los salarios, indicó que un trabajador ingresante percibe una remuneración básica de entre 2 y 2,5 millones de pesos, valores en línea con el promedio nacional del sector, que oscila entre 2,1 y 2,7 millones. Estos valores, vale aclarar, corresponden a remuneraciones asociadas a trabajos temporales, por lo que los ingresos suelen ser menores en puestos permanentes.
El desafío de mantener el empleo real
Uno de los principales desafíos, advirtió Avilez, es sostener estos niveles de empleo en el tiempo. En ese marco, la funcionaria explicó que la Provincia trabaja de manera articulada con sindicatos y empresas para garantizar la continuidad laboral en un sector caracterizado por su alta rotación.
“¿Cómo logramos sostener estos niveles de crecimiento? Es una pregunta central. Esto es el resultado de un trabajo basado en el diálogo social institucionalizado entre el Estado, el sector privado y los sindicatos. A través de mesas tripartitas, y en coordinación con los municipios, podemos anticiparnos a las demandas de las empresas: saber cuántos trabajadores se van a necesitar, con qué perfiles y en qué plazos”, explicó.
Además, destacó la articulación con el sistema educativo para garantizar la formación de mano de obra calificada: “Estamos adecuando la formación en las escuelas técnicas para que los egresados puedan insertarse en este nuevo mercado laboral. La industria energética es altamente exigente, no solo en lo técnico, sino también en aspectos como la seguridad, las relaciones laborales y las habilidades blandas”.
Por último, señaló que el impacto del sector también se extiende a la obra pública, financiada en parte por los acuerdos con empresas energéticas. “A estos puestos de trabajo se suma la mano de obra necesaria para ampliar hospitales, construir escuelas y desarrollar infraestructura en las localidades donde avanzan estos proyectos. Hay que mirar el proceso de manera integral y entender todo lo que implica en términos de desarrollo”, concluyó.
El desafío para las autoridades de Trabajo, hacia adelante, será sostener este dinamismo del empleo en un contexto donde gran parte del impulso proviene de un sector con alta rotación y fuerte dependencia de la industria energética.

