Semanas atrás te contamos por qué una cadena global como McDonald’s nunca se instaló en Roca. Esta vez, desde Literal salimos a conocer a quienes sí apostaron por el rubro y lograron algo incluso más potente: convertir a la hamburguesa en un verdadero fenómeno local. Con sabores más gourmet, recetas propias y una atención cercana, una nueva generación de emprendedores redefinió el concepto de la comida rápida en el Alto Valle.
La primera hamburguesería por delivery de Roca
Aunque abrió su primer local físico recién a fines de mayo, Club Sándwich tiene una historia de más de diez años en la ciudad. El emprendimiento, que hasta ahora funcionaba en formato delivery, dio el salto al mostrador y se encuentra en plena etapa de aprendizaje sobre la dinámica del rubro gastronómico presencial.
“Estamos conociendo cómo se comporta la gente, cómo vienen al local. Queremos hacer comida rápida, pero no tan rápida; buscamos darle una vuelta de tuerca al concepto”, explicó Pablo Lencinas, uno de sus propietarios, en diálogo con este medio.
“No quiero que sea lo mismo de siempre, como todas las hamburgueserías o cervecerías. Realmente quiero algo más gourmet, un producto más pensado”, agregó. El equipo ya trabaja en el desarrollo de un nuevo menú con propuestas más sofisticadas, sin dejar de apuntar a un público amplio. La idea, según Lencinas, es ofrecer un producto de calidad accesible, sin caer en la lógica de que lo gourmet necesariamente debe ser caro.
“La propuesta está pensada para un público variado: familias, adolescentes, preadolescentes, grupos de amigos de 30 o 35 años… Queremos que todos puedan venir y comerse una buena hamburguesa sin gastar una fortuna”, señaló. De hecho, el menú actual parte desde los 12 mil pesos.
Según explicó Lencinas, el consumo se encuentra actualmente en una etapa de amesetamiento, aunque en los meses previos se vivieron subidas y bajadas marcadas. “Es por temporadas. Durante febrero y marzo, cuando arrancan las clases, la gente tiene muchos gastos extras y se notó una baja importante. El año pasado también hubo un descenso en el consumo con los primeros aumentos de tarifas y la suba de la canasta básica. La incertidumbre hacía que la gente no supiera qué iba a pasar y eso se reflejaba en las ventas”, relató.
Hoy, sin embargo, observa un panorama más estable: “Hay una especie de meseta donde, de a poco, la gente empieza a soltarse más, a dejar de prohibirse ciertas cosas y decir ‘ya fue, me voy a comer una hamburguesa’. Creo que hay un pequeño repunte y también veo que se está apostando más a las empresas locales, a lo que se hace en la ciudad”.
De un departamento en Regina a Santiago de Chile: la historia de la primera cadena de Río Negro
JK Burguer Store nació en 2018 como un pequeño emprendimiento de hamburguesas a domicilio, que operaba desde un departamento en Regina. Por entonces, el proyecto se llamaba La Comedería y sus actuales dueños aún no imaginaban que, años más tarde, estarían al frente de la primera cadena de hamburgueserías de Río Negro.
“Mi socio, Juan Aedo, cocinaba los fines de semana, y en un momento le propuse aplicar lo que veníamos aprendiendo en la facultad para profesionalizar el negocio. Nosotros estudiábamos juntos la licenciatura en Administración de Empresas y trabajábamos durante la temporada en un galpón de empaque. Así fue como nos asociamos y empezamos a cocinar en la casa de mi mamá. Era un departamento chico… imaginate la grasitud que volaba por el aire. Pero ahí empezamos a hacernos conocidos”, contó Kevin Vega en diálogo con Literal.
Con el tiempo, se sumó un tercer socio, Jonathan, y el equipo decidió relanzar la marca con una nueva identidad: JK Burguer Store.
En 2021 abrieron su primer local en Roca, donde lograron una rápida popularidad. Aunque los inicios fueron desafiantes, la constancia y el enfoque en la calidad del producto les permitieron crecer rápidamente: incursionaron con un local en Neuquén capital, inauguraron la primera franquicia en Huergo y abrieron una sede en Santiago de Chile —todo un hito para una empresa rionegrina—.

«Nos hicimos muy conocidos gracias al boca en boca y al foco en la calidad del producto. Eso fue clave para llegar a donde estamos«, afirmó Vega. Hoy, la marca cuenta con alianzas comerciales con firmas como Coca-Cola y McCain, posicionándose a la altura de grandes cadenas del rubro.
“Siempre dijimos: ‘El techo es el cielo’. Nuestro objetivo es abrir la mayor cantidad de locales posibles, propios y franquiciados. Pero eso requiere un control muy riguroso de los números, porque en Argentina, si no lo hacés, te pasa por encima”, agregó.
Sin embargo, no todo ha sido crecimiento sostenido. Tras las elecciones PASO de 2023, la marca se topó con un escenario de una fuerte contracción económica, que tocó su punto más crítico a comienzos de 2025. “La crisis nos golpeó duro”, reconoció Vega, aunque aseguró que en los últimos meses comenzaron a ver signos de recuperación.
«Estamos levantando las ventas que supimos tener. Cuando abrimos este local, llegábamos a vender 500 hamburguesas en un fin de semana. Este verano, la caída fue durísima, el consumo bajó más del 50%. Tuvimos que salir con promociones, ajustar precios y hacer malabares para mantenernos a flote. Muchas empresas no lograron resistir, y creo que fue por no tener la espalda suficiente», sostuvo Vega.

Según el empresario, aunque el repunte es lento, el consumo está mostrando nuevas dinámicas entre los consumidores: las ventas ahora se distribuyen más homogéneamente a lo largo del mes, y la clásica caída de fin de mes perdió fuerza.
Para este año no se prevén nuevas aperturas de locales, pero los planes de expansión siguen firmes. Los dueños proyectan alcanzar más de 20 locales en Río Negro y Neuquén para los próximos años, combinando la marca JK con su segunda firma, Zeta Pizzería. Actualmente, se encuentran cerrando dos nuevas franquicias, una en la zona y otra en Cipolletti.
Una apuesta de cercanía
“Básicamente me gradué de chef y comencé a trabajar en cocinas de dos o tres locales. Justo coincidió con el auge de las hamburguesas, así que empecé a interesarme”, comentó Fernando Zunzunegui, uno de los propietarios de La Roca Burguer.
El negocio, que está próximo a cumplir tres años, forma parte de una apuesta dentro de un rubro que se encontraba en pleno crecimiento durante la pandemia. Zunzunegui reveló que en ese entonces se evaluó la posibilidad de dedicarse exclusivamente al delivery —una modalidad muy demandada en aquel momento de aislamiento social—. Sin embargo, la necesidad de tener contacto directo con los clientes motivó la apertura del local.
“Con un local tenés costos de alquiler, luz, gas y otros gastos propios del comercio, que son bastante más amplios. Pero preferíamos acercarnos más a la gente”, confesó.

A pesar de los costos que implica mantener un establecimiento físico, no todo se traslada al consumidor. En ese sentido, aseguró ofrecer la propuesta más accesible del mercado local, con precios que parten desde los $10.200 y promociones con descuentos por pago en efectivo.
Asimismo, señaló otro factor clave para mantener los precios bajos: la estabilidad. “Como no hay aumento en el precio de la materia prima, no tenemos que actualizar el valor de las hamburguesas. Antes tenía que estar todos los meses revisando eso. Era un panorama complicado”, admitió.
En cuanto a las ventas, La Roca Burguer no fue ajena a la caída registrada en el primer trimestre de 2025. Sin embargo, la situación comenzó a mejorar en mayo. “Pasó la semana de la hamburguesa, y como venía siendo un mes tranquilo, calculamos que no íbamos a vender tanto. Sin embargo, se llenó. Fue impresionante”, agregó. Ese fin de semana, el local recibió 100 pedidos, cuando el promedio habitual ronda los 80.
Por qué crecieron los hamburgueserías en el Alto Valle
Hay una realidad en la que coinciden todos los emprendedores consultados: el Alto Valle vivió en la última década una transición en la forma de comer. El paladar de los valletanos se volvió más exigente y curioso, al punto de demandar propuestas gastronómicas desafiantes, incluso en recetas aparentemente simples como una hamburguesa.
En ese proceso, el producto en sí se convirtió en un factor diferencial clave a la hora de volcarse por uno o por otro.
“Creo que el paladar maduró. Antes comíamos la típica hamburguesa de rotisería: grande, con jamón, huevo, lechuga y tomate. La famosa ‘completa’. Cuando abrimos, tuvimos que acostumbrar al cliente a que cada hamburguesa tiene su identidad, sus propios ingredientes. Hoy, el cliente busca variedad, valora lo artesanal y un producto más cuidado. Ahí empezó el auge”, explica Kevin Vega, de JK.
Para Vega, el crecimiento del mercado en la zona también tiene que ver con la ausencia de grandes cadenas. “Acá no hay un McDonald’s, y en su momento un Mostaza abrió en Roca pero cerró. Las grandes marcas no llegan a ciudades chicas porque manejan otros criterios, como el mínimo de habitantes. Entonces, eso abre el juego para los emprendedores. Y además, a casi todo el mundo le gustan las hamburguesas”, reflexionó.
En el caso de JK, decidieron apostar fuerte por la diferenciación del producto: los panificados y la molienda de carne «en casa». “Lo que más nos distingue es la carne, el pan y el equipamiento que logramos adquirir para hacer un producto creativo y de calidad. Siempre les inculcamos al equipo que hagan cada hamburguesa como si fuera para ellos o su familia. El cliente paga, y no está bien recibir algo mal hecho sin respuesta”, enfatizó.
Para Lencinas, de Club Sándwich, el auge de las hamburgueserías también se explica por el efecto de las redes sociales y la cosmopolitización del consumo. «Yo creo que hoy en día la gente se vuelca porque todo crece y se hace más cosmopolita. Antes teníamos una hamburguesa, con tomate, lechuga, jamón y queso. Ahora se empezó a probar nuevas ideas de sabores y con un sabor más casero. Obviamente que las redes sociales, también ayuda a que sea un boom. Hoy en día es una comida super instagrameable«, afirmó.
Por su parte, el gastronómico también rescató la importancia de la conjunción perfecta, misma que hace de sus hamburguesas únicas. «El blend de carne hace que el producto sea diferente. En nuestro caso es materia prima fresca y 100% de acá. Nuestro toque también está en la receta de la masa, porque nosotros no hacemos las hamburguesas como un medallón de carne que se condimenta en la plancha, nosotros usamos un amasado y los frizamos», aseguró.
Zunzunegui, de La Roca Burguer, también coincidió en el rol fundamental de las redes sociales como uno de los principales impulsores del boom de las hamburguesas. Además, destacó la rapidez en la preparación como un factor decisivo en la elección de los consumidores:
“Cuando conocí cómo era el sistema de producción de hamburguesas, me sorprendió que se pudiera entregar en 10 o 15 minutos. Es fascinante el proceso, porque podés despachar varias hamburguesas en una sola tanda, a diferencia de otras comidas que pueden tardar entre 20 y 30 minutos”, explicó.
Por otro lado, Zunzunegui remarcó que la elaboración propia y la cortesía con los clientes son los principales diferenciales del negocio. “La competencia está difícil. Nosotros tenemos muchas preparaciones propias, como la carne y el pan, y creo que eso llama la atención de nuestros clientes. Además, está la atención, que es algo que valoran mucho”, concluyó.

