Los kioscos también sienten el impacto de la crisis económica. La caída en las ventas y el encarecimiento de los servicios afectaron de lleno a este sector, considerado por muchos como un verdadero termómetro de «la situación en la calle«. En Literal, conversamos con kiosqueros de Roca para conocer cómo atraviesan este escenario y qué estrategias sacan a relucir para mantenerse a flote. Mientras tanto, en la vecina Cipolletti, comerciantes del rubro comenzaron a organizarse para evitar posibles cierres.
Los kioscos observan una caída del 50% en ventas
“Antes entraba una familia, compraban una botella de vidrio para los chicos, cigarrillos o jugaban a la quiniela. Hoy vienen por algo puntual y es raro que se lleven varias cosas”, relató Germán Gutiérrez, propietario de un kiosco en calle Mendoza 1715.
Sus palabras reflejan un patrón que se repite en muchos comercios del sector: un cambio notable en los hábitos de consumo, marcado por la necesidad de ajustar los gastos. El “consumo medido” se impone y, además, parece regido por un calendario cada vez más acotado.
“Uno se da cuenta de que del 1 al 15 se mueve más. Después baja la actividad. Hay días en los que no entra nadie”, agregó el kiosquero.
La caída en las ventas dificulta la reposición de mercadería, una situación agravada por una inflación persistente en algunos rubros de golosinas y bebidas. “La inflación que enfrentamos no es comparable con la que publica el Indec. Por ejemplo, en cigarrillos la suba ronda el 8% mensual. En golosinas algunos precios se retrotrajeron, pero más que nada porque el consumo cayó drásticamente”, explicó Sebastián, dueño del kiosco El Lobo, ubicado en calle Tucumán.
Para Sebastián, el último semestre fue especialmente complicado. En su negocio, la caída en ventas osciló entre el 40 y 50%. “La diferencia empezó a notarse en abril, mayo y junio. Estos tres meses fueron los peores hasta ahora. Quizás el frío, quizás menos gente en la calle”, precisó.
¿Cómo los kioscos salen adelante?
“Lamentablemente, hay que recurrir al porcentaje de ganancia, es la única manera. Porque también tenés que ir bajando la remarcación”, reveló Germán al referirse a cómo mantienen a flote el negocio.
En particular, Gutiérrez confesó que durante los primeros días de cada mes deben hacer un esfuerzo enorme en ventas para cubrir los costos fijos, que en su caso superan el millón de pesos entre el alquiler y la electricidad. “Estamos peleando durante los primeros diez días para poder cumplir con esos gastos. Antes pagábamos al principio del mes; ahora esperamos hasta el último día, juntando plata de todos lados para pagar la luz”, sostuvo.
Sebastián coincidió en que la rentabilidad es la principal víctima, pero advirtió que para evitar la inviabilidad absoluta deben controlar los números al detalle. “Hoy no podés remarcar mucho y en algunos productos, sobre todo los que requieren frío, estás perdiendo plata. Para amortiguar ese costo, lo sacás de la rentabilidad. En realidad, tendríamos que remarcar más del 100%, pero eso es imposible. Entonces, silenciosamente vas perdiendo”, explicó.

En paralelo, buscan ampliar la oferta con más alternativas, apostando a productos con buen rendimiento. Un ejemplo de ello, son los juegos de azar, los cargadores de celulares o los insumos para el consumo de tabaco que se exhiben en los mostradores. No obstante, la incorporación de algunos productos —como las bebidas alcohólicas— se encuentra prohibida en Roca.
Por otro lado, algunas marcas también reaccionaron al contexto económico y lanzaron líneas más accesibles de sus productos estrellas. “Todas están virando y acomodándose, eso muestra que hace tiempo estamos así, y las marcas se adaptan con nuevos productos competitivos. Pero aún no hay un repunte”, aseguró Sebastián.
La peor crisis
“La mayoría en algún momento piensa en cerrar. Pero después regula y trata de mantenerse como puede. Si uno tuviera otra salida, por mínima que fuera, lo haría. Pero nosotros no tenemos otra cosa, dependemos de esto: de seguir navegando y resistiendo”, confesó Gutiérrez.
Tanto él como Sebastián coincidieron en que se trata de una recesión profunda, probablemente la más dura de los últimos años para el sector, con una caída sostenida en las ventas y márgenes de ganancia cada vez más estrechos.
“Nosotros somos un termómetro, como el tachero. Si no hay gente en la calle, o mejor dicho, si la gente no tiene un manguito, lo nuestro se considera un gasto superfluo. Eso se nota también en los mayoristas, en los súper. Pero en los kioscos, por lo que hablamos entre colegas, estamos todos más o menos en la misma”, cerró Sebastián.
En Cipolletti, apuestan por la unión del sector kiosquero
A diferencia de Roca —con un rubro comercial más atomizado—, en Cipolletti los kiosqueros comenzaron a organizarse para buscar soluciones conjuntas. En las últimas semanas, representantes del sector y de la Cámara de Comercio local acordaron reuniones con el Ejecutivo municipal para avanzar en posibles medidas que ayuden a paliar la situación.
Desde el sector reclaman igualdad de condiciones con otros rubros y solicitan poder ampliar la variedad de productos que comercializan, tal como lo hacen despensas, vinotecas o farmacias. “En un relevamiento que realizamos, muchas actividades económicas incluyen como valor agregado la venta de productos propios de kioscos. Sin embargo, los kioscos no pueden incorporar otros rubros porque la normativa no lo permite. Por ejemplo, las farmacias venden productos que habitualmente se encuentran en kioscos, pero los kioscos no pueden vender remedios de venta libre”, explicó José Luis Bunter, presidente de la Cámara de Comercio de Cipolletti, en diálogo con este medio.
En Cipolletti también se registra una caída en las ventas que ronda el 40%. “Junto con el aumento dolarizado de servicios y alquileres, esto ha generado costos de funcionamiento que muchas veces resultan difíciles de afrontar”, agregó Bunter.
El presidente de la Cámara señaló que, en este contexto, la rentabilidad de los negocios dedicados a golosinas se encuentra gravemente afectada. Por ello, buscan trabajar en conjunto con la intendencia para encontrar soluciones. “Ante esta situación, a los kiosqueros no les queda otra opción que reducir sus márgenes de ganancia, que ya son muy estrechos. Por eso, desde el sector se intenta encontrar una salida conjunta para sortear estas dificultades”, sostuvo.
“No tenemos dudas de que cuando se junten las partes, se llegará a un acuerdo”, concluyó esperanzado.

