Sobre el final de su discurso en la cena de la Fundación Faro, el presidente Javier Milei anunció la creación del Consejo de la Libertad. Este organismo, integrado por representantes de cada provincia, estará abocado a analizar las estructuras impositivas de cada distrito del país, con el objetivo de diseñar proyectos que promuevan la desregulación y la eficiencia económica.
Desde sectores opositores al gobierno libertario comenzaron a advertir sobre una posible intromisión en las autonomías provinciales. Al mismo tiempo, volvió a ponerse en debate la presión fiscal, que según diversos actores del sector productivo, resulta ”asfixiante” en muchos casos.
En esta nota de Literal, nos proponemos analizar la situación particular de Río Negro: cuánto se recauda y lo que representa en la composición de los ingresos. Además, profundizaremos sobre el gasto público con el enfoque de un especialista.
Cómo se avanzará con la «auditoría» a las provincias
”Será una verdadera orden de caballeros dedicados a pensar las reformas liberales que las provincias necesitan para acompañar a la Nación en el camino de la libertad que hemos emprendido, y que por tanto tienen la enorme tarea de atacar esos productos del estatismo que operan como un yunque, frenando una economía que tiene todos los ingredientes para despegar”, comenzó diciendo Milei al lanzar el Consejo de la Libertad.
A diferencia de los expuesto por algunos sectores disidentes, el Consejo se presenta como un ámbito para proponer proyectos legislativos destinados a promover cambios de acuerdo a la realidad de cada provincia. Inicialmente se lo piensa como un ámbito de asesoría económica para las filiales de La Libertad Avanza, aunque el mandatario abrió la puerta a la participación de otras fuerzas políticas.
”Me permito soñar y pienso: ojalá generar un efecto contagio y otras fuerzas políticas encuentren valor en estos proyectos. ¿Por qué no? Siempre es necesaria una brújula detrás que direccione y dote de contenido a los esfuerzos políticos”, mencionó el jefe de Estado.
El objetivo de la Administración Nacional es que las gobernaciones efectúen su propia «motosierra» y avancen con reformas similares a las establecidas por el Ministerio de Desregulación a nivel país. ”Si la meta es bajar impuestos y eficientizar nuestra economía para que sea la más libre y competitiva del mundo, necesitamos sumergirnos en la realidad de cada provincia para comprender qué regulaciones ridículas los entorpecen, qué impuestos locales los asfixian o cuántos ñoquis sobran en las esferas de los estados subnacionales”, concluyó Milei.
En tela de juicio: el gasto público y la presión fiscal
La aparición del Consejo de la Libertad en el escenario nacional reavivó tensiones en torno a la presión impositiva que ejercen las provincias. En ese contexto, se evidencia un marcado interés del gobierno nacional por impulsar un recorte del gasto público en las administraciones locales, que —para sostener sus niveles de erogación— han promovido un fuerte incremento de impuestos.
Uno de los ejemplos más notorios es lo ocurrido con Ingresos Brutos. Este tributo es señalado como distorsivo, incluso por el propio ministro de Economía Luis Caputo, quien propuso en mayo su reemplazo por un sistema de IVA provincial, que promueva una competencia fiscal entre jurisdicciones.
La situación en la provincia
Si bien el Paquete impositivo 2025 mantuvo la alícuota promedio del 5% en la mayoría de las actividades de Río Negro, hubo polémica por la eliminación del incentivo al buen contribuyente. Con la quita de la bonificación del 1,5%, se produjo un incremento efectivo en la carga tributaria para algunos sectores.
Al respecto, Hernán Perafán, economista y asesor del bloque legislativo del PRO, advirtió que los aumentos impositivos provinciales generan una clara retracción en la economía. “Pensar en compensar una pérdida de recaudación del gobierno nacional con un aumento de impuestos provinciales —como Ingresos Brutos— es un error. A mayor presión impositiva, menor recuperación y menor nivel de actividad. Insistir con esa lógica es contraproducente, porque se ejerce más presión sobre los contribuyentes que ya cumplen. Entonces, lo más probable es que caiga el índice de cobranza y aumente la morosidad”, explicó en diálogo con Literal.
En ese sentido, se mostró a favor de avanzar hacia una reducción gradual de alícuotas, algo que —según su visión— la provincia no supo implementar en los últimos años. “La dificultad principal tiene que ver con la visión de desarrollo que debe tener la provincia. La discusión sobre la carga tributaria debería darse después de definir el programa económico. La política impositiva es un instrumento al servicio de, no un fin en sí mismo”, sostuvo.
Y agregó: “Vamos de derrotero en derrotero, con presupuestos que se presentan con equilibrio, pero que en la práctica muestran recursos de asignación específica que se subejecutan y luego se redirigen para cubrir déficits del Tesoro. Por eso, hay que poner el foco en lo que hoy no es viable, como reducir Ingresos Brutos y comenzar a trabajar en alternativas que, con el tiempo, permitan reemplazarlo por un mecanismo más eficiente”.
Para tomar dimensión sobre el peso de los tributos provinciales
De acuerdo con datos de la Agencia de Recaudación Tributaria de Río Negro, hasta julio de 2025 la provincia recaudó $393.910 millones en impuestos, lo que representa un crecimiento interanual del 56%.
Según un informe de la consultora Politikon Chaco, Río Negro se ubicó entre las tres provincias con mayor incremento de recaudación durante los primeros cinco meses del año. Solo fue superada por La Rioja (gobernada por Ricardo Quintela) y se posicionó por encima de Formosa (administrada por Gildo Insfrán).
Este fuerte aumento en la recaudación estuvo motorizado por los cambios introducidos en la última Ley Impositiva Anual, donde el oficialismo provincial impulsó una actualización de alícuotas. Esto se amparó en la drástica reducción de transferencias nacionales, lo que obligó a fortalecer los recursos propios. No obstante, el bloque de JSRN precisó durante el debate legislativo que la mayoría de las actualizaciones se ubicaron por debajo del índice de inflación.
El total recaudado por tributos provinciales equivale a cerca del 35% de los ingresos corrientes acumulados por la administración rionegrina hasta junio, que ascendieron a $1.131.397.592.877,03. Este último número presenta un 51% del total presupuestado para todo el año.
El tributo que mayor peso tiene en las arcas provinciales es el de Ingresos Brutos, que volvió a liderar la recaudación. Hasta julio, generó $290.780 millones, lo que representa aproximadamente el 73,9% del total obtenido por Río Negro en concepto de impuestos.
Más allá de la presión tributaria, otro factor clave en el debate fiscal es el gasto público…
En paralelo, Perafán advirtió que el gasto público primario rionegrino —es decir, lo que gasta efectivamente el Estado provincial para funcionar, sin contar el pago de intereses de deuda— alcanzó niveles exorbitantes durante el primer trimestre de 2025.
“Existe una regla que establece que el aumento del gasto público primario corriente no debe superar la tasa de inflación. Al observar el primer trimestre de este año, se ve que prácticamente todas las provincias —con excepción del gobierno nacional— incrementaron su gasto primario corriente por encima de ese umbral en comparación con el mismo período de 2024”, explicó.
Según el economista y exfuncionario provincial durante la gestión de Miguel Saiz (UCR), el límite de referencia debería haber sido del 68%, que fue el aumento acumulado del Índice de Precios al Consumidor (IPC), o del 79% en los casos de provincias que presentaron superávit fiscal en 2024. Sin embargo, en Río Negro el gasto primario se incrementó un 137,54%, muy por encima del techo previsto, mientras que Nación lo aumentó solo un 31,03%. “Río Negro prácticamente duplicó el límite”, destacó.
En esa línea, recordó que el sistema impositivo argentino está regido por un régimen de responsabilidad fiscal, que promueve buenas prácticas de gestión. Básicamente, la regla consiste en ”no gastar más de lo que se recauda”. ”En Río Negro hay un incumplimiento de esta regla sana basada en que el gasto público tenga alguna limitación”, agregó.
Y sumó: ”Esto te muestra con claridad a un gobierno nacional yendo a ordenar y a cumplir con las reglas de una administración fiscal y financiera sana, frente a un conjunto de provincias que van en la dirección contraria”.

